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EUGÈNE GIGOUT: LA OBRA PARA ÓRGANO

Joaquim Zueras Navarro
joaquimzueras@hotmail.com
Crítico musical


(Nº 24, ENERO, 2013)


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DISCOGRAFÍA

 

The Complete Organ Works 1, 2, 3, 4, 5. Gerard Brooks al  gran órgano y órgano de coro de la Catedral de Perpiñán, de la Abadía de San  Ouén en Ruán, de la Abadía de San Etienne en Caén y de la Catedral de Laón. Sello Priory; PRCD 761, PRCD 762, PRCD 763, PRCD 764, PRCD, 765.

No es frecuente en los conciertos de órgano ver programada alguna pieza de Eugène Gigout, salvo quizás su Scherzo de las Dix pièces y el Grand Choeur Dialogué. No es que las obras de otros organistas románticos franceses -como por ejemplo T. Dubois, Saint-Saëns o A. Guilmant- hayan gozado de una gran difusión, pero sí de mayor empeño en interpretarlas. Y esto es extraño porque la obra organística de Gigout es casi toda ella de un alto nivel, fundamentada en una sorprendente inventiva melódica y en una armonía sinuosa e inquieta, amplia en recursos y que a menudo recuerda la de César Franck.  Y se hace verdad de nuevo aquello de que nadie es profeta en su tierra, porque ha sido un sello inglés y no francés el que ha dedicado cinco discos a este compositor. El proyecto se inició en el año 2000 y quedó paralizado en el 2004. Por tanto no podemos considerar, al menos todavía, que sea una integral -Gigout fue un compositor prolífico- pero sí que constan en los cinco discos sus obras más relevantes. Es un valor añadido haber registrado estos discos en cinco estupendos órganos de la firma Cavaillé-Coll, cada uno de ellos, no obstante, con una personalidad definida: me ha asombrado el relieve y la intensidad propiamente carnal del órgano de la catedral rosellonesa, en otros órganos subrayaríamos otras particularidades.
        No estará de más esbozar algunos aspectos de la biografía de Gigout. Nacido en 1844 en Nancy, recibe su primera formación como puericantor en la catedral de esta ciudad. Su padre, que ejercía allí de sacristán, habiendo observado las dotes musicales de su hijo escribió en 1856 al Ministro de Cultos solicitándole una beca, con el fin de que ingresara en la Escuela Niedermeyer en París, la cual le fue concedida. En la Escuela Niedermeyer tuvo como profesor de órgano a Saint-Saëns y más tarde él mismo sería profesor de contrapunto, fuga, canto llano y órgano en esta institución. En 1911 sucederá a A. Guilmant como profesor de órgano del Conservatorio de París. En 1863 fue nombrado organista de la parisina Iglesia de San Agustín, que había empezado a construirse en 1860 utilizando un estilo neogótico de gusto dudoso y que no finalizaría hasta 1871. En aquella precariedad Guilmant se encontró al principio con un humilde armonio, pero en 1865 se encargó un órgano a Albert Peschard y Charles Barker, reconstruido más tarde por Cavaillé-Coll. En San Agustín permaneció 62 años, destacando en su faceta de improvisador, en particular sobre temas del canto gregoriano.
         A su vez, Gigout dio numerosos recitales e inauguraciones. En Barcelona fue aplaudido y recordado durante años por su interpretación de la Rhapsodie sur des Áirs Catalans, que tuvo lugar en el marco de la Exposición Universal de 1888.  El concierto fue en el Palacio de Bellas Artes. Para la gran sala del palacio el reputado organero vasco Aquilino Amezua construyó un órgano pionero en España, plagado de innovaciones técnicas y sonoras; en él volcó todo su saber, ingenio y entusiasmo. El órgano poseía cinco teclados manuales y pedal; el cuerpo central del mismo estaba situado a treinta metros de otros dos cuerpos colocados en las paredes laterales de la sala. Después de haber actuado Gigout declaró: “Es ciertamente de los órganos de sistema eléctrico, el más completo y el mejor concebido de los que existen en Europa... no solamente se ha puesto esmero en la parte mecánica del instrumento, sino también en la parte de la armonía, llamando mucho la atención los registros que producen efectos de gran sonoridad y agradable conjunto.” El órgano desapareció junto con el palacio en 1943. Gigout falleció en 1925. Quienes le conocieron resaltaron su temperamento calmo y sereno, su seriedad, la bondad de su corazón y su extremada modestia.

        ·        El primer volumen lleva como inicio la ya citada Rhapsodie sur des Áirs Catalans, una pieza más concesiva que elaborada, buscando gustar a un público más receptivo a la espectacularidad de la trompetería  que a la complejidad musical. De la Suite de Six Pièces (Editorial Costallat 1872) destacaría el Andantino por su invención melódica y desarrollo contrapuntístico, y un Andante Sostenuto de corte wagneriano. Conforman las Trois Pièces (Costallat 1885) un Prelude & Fugue, esta con claras influencias de las de Saint-Saëns que tan bien conocía, un Andante Varié de carácter sinfónico y un decidido  Allegro con brio con un majestuoso y rotundo final.

        ·        En el segundo volumen aparece otra colección de Six Pièces (Editorial Durand 1881). Subrayaré la Comunion por su misticismo sobrecogedor, la elegante Marche Religieuse, el Andante Symphonique por su grácil melodía y por el variado cromatismo de la registración. Finalmente el flamante Grand Choeur dialogué con sus sugestivas fanfarrias y contrastes, alternando los ff  -incluido un pedal de 32 pies- con los mf. Gigout lo interpretó en diversas inauguraciones de órganos y obtuvo tan buena acogida que en 1906 el director de orquesta Pierre Monteux hizo una transcripción  para órgano y orquesta (Guild GMCD 7185). Las 2 Pièces pour Orgue(Durand 1898) poseen una amósfera procesional; En forme de Légende como preludio y la Marche des Rogations  como conclusión. El interés del  Interludium (pub. Junne. Leipzig 1895) radica en su estilo fugado y en su ambigüedad modal, mientras que la Meditation sur les Jeux de Fonds (pub. Laudy. London 1895) despliega audaces armonías e interesantes pasajes polirítmicos.

        ·        En el tercer volumen está la colección de mayor éxito en vida del compositor: las Dix Pieces pour Orgue (Editorial Leduc 1892) Este álbum comprende un Prelude dedicado a Alexandre Guilmant de generosas proporciones,como entrada con dos movimientos, un intrincado preludio y un imponenete allegro; un encantador Minuetto en el que la melodía recitada con el registro de oboe adquiere un aire pastoril; el triste Absolute (absolución) de índole penitencial; la concisa pero deslumbrante Toccata en si menor; el Andante Religioso tiene forma de canon entre la voz aguda y el bajo, y está dedicado a T. Dubois a quien tanto le gustaban los tratamientos contrapuntísticos; en la Rhapsodie sur des Noëls podemos escuchar entre otros una ocurrente paráfrasis del villancico “Adeste Fidelis”;  el Offertoire ou Communion nos introduce en un bello coloquio entre la flauta de 8 pies, el clarinete y el cromorno; el Scherzo en mi menor adquirió pronto carta de naturaleza propia por su estilo alegre y resplandeciente; la recogida Antienne fue compuesta en el modo eclesiástico frigio y debe ser contemplada como una plegaria; La Sortie está construida sobre el tema gregoriano  “Adoremus in aeternam”. Algunos musicólogos han señalado que en los Poèmes Mistiques (Durand 1893) se observa un intento de Gigoud de explorar un nuevo lenguaje de mayor riesgo y densidad armónica; están inspirados en las diversas etapas de una peregrinación: Prière en forme de prélude, Cortège Rustique y Peregrinage. La Pièce Jubilaire (Librairie de l´Art catholique 1918) fue escrita con motivo de la jubilación del padre Jouin, cura de San Agustín, un preludio y una fuga, ambos severos y distinguidos.

        ·        En el cuarto volumen se ubica la colección Douze pièces pour Orgue (Leduc 1913). No llegaron a ser tan conocidas como las Dix pièces,sea porque la escritura romántica de Gigout había evolucionado, lo que quizás provocó cierta prevención en los oídos más conservadores, o porque la sensación de atractivo no irrumpe con tanta inmediatez. El Praeludium refleja la admiración que Gigoud sentía por la antigua escuela contrapuntística germana; el Scherzo en sol menor, como el anterior, es luminoso y vivaz, pese a tener una parte media más  lírica; la Fughetta resulta atractiva en su rememoración del barroco; el Andantino abunda en sutilezas rítmicas y de textura; el Intermezzo en cuatro secciones es de notable originalidad por sus trazos melódicos, a veces en confrontación con el acompañamiento; la desolada In Memoriam es de una intensidad dramática estremecedora y fue interpretada en el funeral del compositor; la Entree Solennelle está compuesta en el octavo modo gregoriano y, pese a su brevedad, sumerge al oyente en un ambiente de fervoroso recogimiento; podríamos ver el Offertoire como un himno coral, pese a su principio algo interrogativo; la  Élévation así como la Comunión siguiente las hubiera podido firmar César Franck; el Allegretto Grazioso es franco y transparente en el desenfadado canto del oboe, con un segundo episodio más reflexivo; en la Cantilène que actúa como un lamento, convergen  la melancolía y el intimismo. El Prelude and Fugue in E contiene un Andantino Tranquillo que discurre sereno y relajado, y una Fuga académica muy asertiva, que va creciendo en un inesperado abigarramiento del que sale airosa.

        ·        El quinto volumen es un poco cajón de sastre, sin que ello implique ningún demérito. En primer lugar cuatro Transcriptions de tratamiento libre: de la Fantasie Dialoguée de Léon. Boëllmann (Durand 1899), de la Marche Religieuse de Charles Balorre (editorial Hamelle ?), del Air Celebre de la Pentecóte de Johan Sebastian Bach (Durand et fils 1883) y del Tollite Hostias del Oratorio de Navidad de Saint-Saëns.  Durante su vida, Gigout, como muchos organistas de su tiempo, escribió un buen número de piezas para armonio a las que añadía algún pedal opcional por si alguien las interpretaba al órgano, como en el disco, en que se ha optado por el órgano de coro de la Catedral de Perpiñán. Aquí se han incluido once, la individual Cortège (editorial Seyffardt 1919) y diez pertenecientes a Cent Pièces Brèves Nouvelles (editorial J.W. Chester 1921). Son preciosas miniaturas que merecerían ver la luz por entero. La Rapsodie sur des Airs populaires du Canada (Durand 1891 está pensada para agradar a los canadienses con temas folklóricos de aquel país. El Intermezzo (1909) fue compuesto para el padre Otto Gauss, una melancólica melodía cromática que se entrelaza con un complejo acompañamiento, todo sostenido por una constante intervención del pedal. La Suite de Trois Morceaux (Schott 188) recoge la Marche Rustique que evoca  el ambiente de una procesión rural, un Lied a la manera de una dulce cantinela y la Marche de Fête.

        Gerard Brooks es un referente en el ámbito de la interpretación Habiendo empezado sus estudios de órgano en Oxford, prosiguió en el Conservatorio de Estrasburgo teniendo como profesor a Daniel Roth, en donde obtuvo la Premier Medaille junto con el Prix de la Ville de Strasbourg. Son numerosos los conciertos y los discos que ha grabado, como esta serie, un modelo de elevado sentido artístico y  eficacia. Además, habiendo realizado estas grabaciones en catedrales y abadías, es muy de agradecer que los técnicos de sonido hayan evitado las reverberaciones que tanto perjudican la comprensión musical en los órganos románticos.


Escrito por Joaquim Zueras
Desde España
Fecha de publicación: enero de 2013
Artículo que vió la luz en la revista nº 24 de Sinfonía Virtual.
ISSN 1886-9505



 

 

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