PRUEBA_DESIGN-2014


     Agregar Sinfonía Virtual a Favoritos Citas Célebres Vínculos Contacto

Rondeña del siglo XIX. Juan Francisco Padilla

Dr. Guillermo Castro
Doctor en Historia del Arte
Centro de Investigación Flamenco Telethusa



(Nº 38, Invierno, 2020)

Imprimir este Artículo

Volver a la página anterior

Ir a la edición actual

DISCOGRAFÍA


Rondeña del siglo XIX. Juan Francisco Padilla. Disco compacto. IBS Artist y Patronato de la Alhambra y Generalife, 2018.

Sin duda este es uno de los discos que todo interesado en la guitarra debería tener; ya sea clásico o flamenco. Rondeña del siglo XIX es un proyecto interpretativo y a su vez de investigación que intenta acercarse a lo que fue la guitarra flamenca solista a lo largo del siglo XIX, con el género de la Rondeña –también calificada posteriormente de Malagueña– como elemento clave de desarrollo del toque flamenco. Su influencia en la guitarra de los clásicos fue decisiva, quienes a su vez influenciaron probablemente a los propios flamencos, forjándose así uno de los estilos más interpretados en los escenarios decimonónicos en repertorios de grandes guitarristas como fueron Tomás Damas, Julián Arcas o el propio Francisco Rodríguez Murciano, protagonista indiscutible de este trabajo.

Juan Francisco Padilla (Almería) aborda con gran solvencia este titánico proyecto que cuenta con la dirección artística y musicológica de la investigadora María Luisa Martínez, quien además suscribe el libreto interior con las notas explicativas, al que se suma el también musicólogo estadounidense Peter Manuel.

El CD puede dividirse en dos partes. Una primera en la que encontramos tres versiones de la Rondeña de Francisco Rodríguez Murciano (1795-1848), seguidas de la rondeña de Julián Arcas (1832-1882), Tomás Damas (1817-ca.1880) y otras obras donde se puede observar la influencia de este estilo en composiciones de Ángel Barrios (1882-1964): “El pregón de las flores” y Manuel de Falla (1876-1946): “Hommage pour le tombeau de Claude Debussy”. Cerrando con la Rondeña de Ramón Montoya (1880-1949), estilo que se aleja mucho de lo que entendemos por “rondeña” y supone el nacimiento de un nuevo género y concepto de toque flamenco moderno, donde la nueva escordatura juega un importante papel en su estética sonora. La segunda parte está formada por grabaciones vocales de dos adaptaciones  de las versiones de El Murciano cantadas por Esther Crisol y tres estilos flamencos de rondeñas a cargo de El Mochuelo (1871-1937), Jacinto Almadén (1899-1968) y Rafael Romero (1910-1991).

El primer ejemplo de rondeña es el recuperado a partir del legado de Mijaíl Glinka (1804-1857), quien conoció a Francisco Rodríguez Murciano en diciembre de 1845. Se conocen dos versiones del ruso de esta rondeña, casi iguales. Una de ellas fue regalada a Mili Balakirev (1837-1910) y otra a Vladimir Stasov (1769-1848). Podemos disfrutar de la primera de ellas en los ágiles dedos de Juan Francisco Padilla, quien literalmente “vuela” sobre las cuerdas de la guitarra de Torres. En ella ya podemos escuchar el uso del trémolo de tres notas en la guitarra flamenca. Sin duda una fecha muy temprana para este recurso técnico. Lo que es síntoma de que desconocíamos mucho sobre la historia y técnica de los flamencos de antaño, de quienes siempre se había dicho que tomaron de los clásicos sus recursos técnicos.

En esta temprana obra ya podemos encontrar muchos elementos que distinguen parte del lenguaje guitarrístico del flamenco, como el gusto por la disonancia, con práctica a abundante de cuerdas al aire, el arrastre del pulgar para tocar varias cuerdas a la vez o la sucesión de acordes desplazados y cadencias armónicas como Fa-Mi, algo evitado en ambientes académicos, pero muy distintivo del lenguaje flamenco y también de la música popular. Le sigue la versión publicada por Inzenga en 1878, de mayor extensión, y que pensamos nosotros debiera estar en tercer lugar, pues aparte de ser más amplia es de una factura musical más elaborada que la “Rondeña de Granada” localizada por María Luisa Martínez en el Conservatorio Superior de Música de Madrid, aunque esta última haya podido ser copiada después (ca.1892). Incorpora además canto la edición de Inzenga, algo que las otras versiones no tienen, salvo la sección armónica con estructura de copla de la Rondeña de Granada que figura sin voz. Será Arcas el primer clásico que retomará la rondeña de El Murciano y enriquecerá el estilo con su publicación de 1860, seguido por Tomás Damas en 1872. Versiones que interpreta con gran solvencia el guitarrista almeriense. Cierran esta primera parte el homenaje a Debussy que dedicara Falla al gran músico francés, ya que según María Luisa incorpora elementos esenciales de la misma de forma metafórica, y la rondeña de Montoya interpretada por el propio Montoya, de la cual pensamos que podría haber sido grabada por el propio Padilla, como hizo con el resto de obras.

La parte de las rondeñas cantadas por Esther Crisol incorpora la melodía transcrita por Inzenga y dos melodías más recuperadas de los papeles musicales de Manuel de Falla, quien las anotó tras una copia de la Rondeña de Granada que conservaba el músico gaditano. El siguiente ejemplo de cante es una de las grabaciones que nos dejara el prolífico cantaor sevillano Antonio Pozo “El Mochuelo”. Tras ella, la famosa rondeña grabada por Jacinto Almadén, de tercios melódicos más valientes y la de Rafael Romero, más cercana a fandangos populares.

Juan Francisco Padilla utiliza una guitarra del Almeriense Antonio de Torres, para acercarse con  mayor fidelidad a lo que sería el sonido de la guitarra en aquellos tiempos, utilizando cuerdas de tripa y una afinación del La en 430 Hz., lo que puede causar extrañeza a algunos oídos acostumbrados a la afinación actual. Igualmente puede sorprender la velocidad que imprime el guitarrista a las versiones de las rondeñas, pero quién sabe a ciencia cierta el tempo al que serían tocadas estas piezas solistas pensadas para el lucimiento personal. Incorpora el libreto unas observaciones sobre los materiales, métodos constructivos y diseño de la guitarra de Antonio de Torres utilizada para la grabación. Propiedad del Centro de documentación Musical de Andalucía.

El disco fue premiado con el Melómano de Oro en el año 2019, signo de la gran calidad del trabajo realizado.

 

Escrito por Guillermo Castro
Desde España
Fecha de publicación: Invierno de 2020
Artículo que vió la luz en la edición nº 38 de Sinfonía Virtual
www.sinfoniavirtual.com
ISSN 1886-9505




 

PRUEBA_DESIGN-2014

 

 

SINFONÍA VIRTUAL. TU REVISTA DE MÚSICA Y REFLEXIÓN MUSICAL

ISSN 1886-9505 · www.sinfoniavirtual.com


desde 2006