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José Carlos Gómez. Pasaje Andaluz

Norberto Torres
Profesor del Máster Interuniversitario "Investigación y Análisis Flamenco"
Universidad de Cádiz



(Nº 39, Verano, 2020)

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DISCOGRAFÍA


José Carlos Gómez. Pasaje Andaluz. Amorarte Music, 2019. Disco compacto

Nacer y formarse guitarrísticamente en Algeciras no debe resultar fácil, al ser la ciudad donde vio por primera vez la luz y el mar Paco de Lucía, el mítico y universal virtuoso de la guitarra flamenca. Uno se ha preguntado más de una vez y lo ha preguntado también a profesores y profesoras del Campus Universitario de Algeciras, entusiasmados por su ilustre paisano, en qué medida las particularidades del contexto geográfico donde nació Francisco Sánchez Gomes (1), o sea el Campo de Gibraltar, tuvieron algo que ver con sus prodigiosas cualidades para la guitarra y para el flamenco. Alentado quizás por los numerosos topónimos locales que Paquito de Algeciras cultivó en su discografía, construyendo simbólicamente un añorado e idealizado territorio de origen a través de sus títulos, la realidad resulta bastante diferente cuando uno visita la ciudad, en busca de la poética sugerida por la ciudad romántica fronteriza que inspiró y soñó el Niño de la Portuguesa. Sin embargo, hay rizomas que dejan intuir cierta cultura desarrollada en torno a la guitarra flamenca, maneras de tocar y expresar que permiten oír rasgos comunes en las formas de tocar flamenco en Algeciras y su entorno. Tanto el toque como la forma de componer de José Carlos Gómez constituyen un claro ejemplo de lo que estamos señalando. Un estilo de interpretar y producir música andaluza en la industria del disco con una particular intuición para el mercado, la de lo que el guitarrista norteamericano Don Pohren llamó “el clan familiar”(2). El primer eslabón sería el de Antonio Sánchez Pecino, guitarrista y productor, patriarca de una familia profesionalmente dedicada al flamenco y a sus músicas fronterizas, orientadas para el gran público.

Si uno lee la biografía de José Carlos Gómez en su página web(3), podrá observar que aprendió con Salvador Andrades, toda una institución de la enseñanza de la guitarra flamenca en Algeciras desde su academia, quien recibió a su vez clases de guitarra del padre de Paco de Lucía. Además de José Carlos Gómez, Salvador Andrades tiene a otro discípulo que recoge y desarrolla el legado de la familia Sánchez, su propio hijo José Manuel León(4), actual profesor de guitarra de la Escuela Municipal de Música, Danza y Teatro “Sánchez Verdú”, de Algeciras(5). El tercer discípulo de Antonio Sánchez Pecino y que confirmaría una forma especial de entender la guitarra flamenca en Algeciras es José María Bandera, conocido y reconocido sobrino de Paco de Lucía(6). Además de la guitarra, la biografía de José Carlos Gómez señala una formación profesional en la industria del disco y del espectáculo, “apadrinado” por Pepe de Lucía y su zona de influencia, entre ella la cantante de pop flamenco Niña Pastori o el cantante Alejandro Sanz, plenamente integrado en la música ligera “aflamencada” para adolescentes. Después de varios y diversos encargos y colaboraciones como compositor, productor, cantautor de baladas, cantante, guitarrista, da en 2016 un giro importante en su carrera, orientándola a la guitarra flamenca de concierto con el disco Origen, grabado en su propio sello discográfico Amorarte Music.

Origen representa de alguna manera cierta ruptura con el tipo de género musical al que se dedicaba José Carlos Gómez, y un angustioso deseo de volver a sus orígenes geográficos y musicales, ser un guitarrista flamenco de Algeciras. A pesar de reflejar la sólida profesionalidad adquirida como productor todo-terreno, con un disco auto-producido de impecable sonido de guitarra y masterización, la guitarra flamenca a solo en la tradición de los compositores-guitarristas nacionalistas será la tónica general, con una serie de toques de concierto que huelen al Paco de Lucía en parecidos procesos de catarsis, el de Siroco (1987) y LuZía (1998). En este sentido, sigue José Carlos Gómez un proceso habitual en la mayoría de los artistas del género flamenco que se dedicaron y se dedican a otros géneros musicales, la necesidad introspectiva de auto-examinarse para comprobar hasta qué punto siguen fieles a su cultura de origen, a sus “raíces”, o por el contrario han sido vaciados por el mercado. Es en este contexto de regreso a la guitarra de concierto y de ruptura con la música ligera que José Carlos Gómez aborda su segundo opus, nada menos que un concierto para guitarra y orquesta que auto-produce y titula Pasaje andaluz (Amorarte Music, 2019).

Independientemente de la obra en sí, lo que sorprende en la primera escucha es la calidad de sonido de la grabación. La producción cuenta con un buen plantel de reconocidos profesionales, como la mezcla de Rafa Sardina en After Hours Studios, la masterización de Eric Boulanger en The Bakery Mastering, sonido californiano pues, los arreglos y orquestación de Miguel Angel Collado, la Orquesta Sinfónica de Bratislava dirigida por David Hernando Rico. Consta el concierto de una estructura clásica de tres movimientos, cuyos títulos y las propias declaraciones de José Carlos Gómez permiten contextualizar como música programática compuesta por un guitarrista flamenco. Preguntado sobre cómo lo definiría, declaraba lo siguiente:

Es un concierto para guitarra y orquesta con la misma estructura de los conciertos de guitarra clásica, con tres movimientos, pero compuesto e interpretado por un guitarrista flamenco. Creo que lo que refleja este disco es todo lo que he vivido y de todo lo que me he alimentado en los casi 40 años de carrera que ya llevo en esta bonita profesión. Es una obra hecha desde la libertad, donde he podido dejar mi imaginación volar y sólo ocuparme de hacer música, sin ataduras ni cánones a los que ceñirme(7).

En este sentido, un opus que viene a sumarse a la muy escasa lista de obras compuestas por guitarristas flamencos para guitarra y orquesta. Como si fueran dos ámbitos o dos mundos incompatibles, a pesar del marchamo de “música culta” que se presupone da el grabar con una orquesta sinfónica, los guitarristas flamencos o sus casas discográficas han solicitado a un compositor o a un arreglista el encargo de la orquestación, caso de Sabicas con Federico Moreno Torroba(8), de Vicente Amigo con Leo Brouwer(9), de José Antonio Rodríguez con Joan Albert Amargós(10), del concertista de guitarra flamenca gitano-francés Juan Carmona(11), de Tomatito con Joan Albert Amargós(12), de Oscar Herrero con Antonio Gómez Schneekloth(13), de Juan Manuel Cañizares también con Joan Albert Amargós(14). Exceptuando el caso de Sabicas que fue, de alguna manera, el referente profesional en la carrera internacional de Paco de Lucía, parecen ser los hijos artísticos de Francisco Sánchez Gomes los que se dejan seducir por el sonido sinfónico para arropar sus variaciones flamencas. Si en el caso de Sabicas, Vicente Amigo y Tomatito, se trata más de una selección de toques flamencos y armonizarlos para orquesta, la obra de José Carlos Gómez se acerca más a la propuesta de Juan Manuel Cañizares, homenajear a Paco de Lucía con un concierto para guitarra y orquesta en toda regla. Según propia palabra del concertista, la obra surgió como encargo del director del Festival internacional de guitarra de Morelia, en México, "que después de escuchar el concierto de este artista de guitarra flamenca en la apertura de dicho Festival en el año 2017, le propone componer este concierto para estrenarlo el siguiente año para la clausura de dicho Festival"(15).

El primer movimiento, “Algeciras”, sobre ritmo de pasodoble con una guitarra contundente y pulsación rítmica que indica la ejecución de un guitarrista flamenco, contrasta una primera sección en tonalidad de la menor, con otra en tonalidad mayor de parecida melodía pegadiza, para volver a la tonalidad menor y evocar a Astor Piazzolla y al tango argentino, con variaciones sobre el tema principal. El tono ya está anunciado desde el principio, un camino de ida y vuelta entre dos orillas hispanas. El segundo movimiento, “Morelia”, el mejor conseguido para mi gusto, alternan partes de guitarra solista con el acompañamiento de la orquesta. Apreciamos con nitidez el sonido y armónicos de la guitarra del lutier Juan Miguel González, particularmente en los iniciales acordes arpegiados a modo de preludio. A pesar de dar un colorido disonante a sus armonías, José Carlos Gómez es bastante clásico en sus modulaciones que se ciñen a la tonalidad elegida, lo que le permite poner en valor su principal cualidad, cierta facilidad para desarrollar un discurso melódico transparente y pegadizo. A diferencia de lo que parece ocurrir hoy en la guitarra flamenca que prioriza lo rítmico y armónico en detrimento de lo melódico, José Carlos Gómez parece cantar primero con la guitarra y armonizar después, quizás por influencia de su maestro Paco de Lucía, autor de melodías memorables. Es precisamente en el movimiento más lento, no sujeto a ritmo, que uno puede apreciar la expresividad y emotividad de un guitarrista particularmente sensible. Y aquí reside según nuestra opinión la personalidad de José Carlos Gómez en la guitarra flamenca de hoy, un concepto melódico del instrumento que le confiere una voz propia. Después de la carga sentimental y trágica de “Morella”, entra de repente como una bocanada de aire salinero el tercer movimiento. Toda la pesadumbre a veces fúnebre de la evocación de la triste pérdida del Maestro de Algeciras, se vuelve casi incorpórea en el alegre baile flamenco abierto a la esperanza que es el tercer movimiento. Evocación al toque de zapateado, al toque de tanguillo, a la tonalidad mayor del toque por alegrías, armonías abiertas “new age” tan agradecidas en la guitarra, todo el aire queda impregnado de aromas y colores gaditanos, los de un constante ir y venir de culturas entre dos continentes, hermanadas en lo musical a través de la guitarra.

            Un primer opus para guitarra y orquesta bastante ambicioso, como lo fue en su momento el del concertista que más ha explorado esta vía, el también gaditano Manolo Sanlúcar. Desde que grabara en 1978 su «Fantasía» para guitarra y orquesta, obra con cuatro movimientos orquestado por Ricard Miralles, arreglista entre otros de Joan Manuel Serrat y Alberto Cortez, el sinfonismo andaluz(16) con la guitarra flamenca como eje y material sonoro de referencia ha sido una constante en la carrera e inquietudes artísticas de Manuel Muñoz Alcón. Saliendo de su estatus de concertista de guitarra flamenca, siempre con la capacidad de trabajo fuera de lo común que le caracteriza, Manolo Sanlúcar empezó entonces con iniciativa autodidacta a formarse como compositor. Trebujena, concierto para guitarra y orquesta de cámara en re mayor estrenado en 1984(17), fue el primer aval de esta insólita actitud en un concertista de guitarra flamenca, ampliar el campo musical de instrumentista solista a la composición para orquesta. Luego vendría su poema sinfónico Aljibe (1992)(18). Pero será sobre todo en este otro tipo de música programática, la composición para ballet, que Manolo Sanlúcar conseguirá creemos una voz propia en el regionalismo andaluz de vocación universal, con encargos expreso para el Ballet Nacional de España, como Medea(19)o Soleá(20).

            Hacemos referencia a Manolo Sanlúcar y a su obra para orquesta para concluir esta reseña, porque es sin lugar a dudas el concertista de guitarra flamenca que más ha trabajado y explorado con solvencia una vía que José Carlos Gómez inicia ahora con Pasaje andaluz. Cabe esperar que sea solo el principio de varias composiciones por venir, al tener el concertista algecireño inspiración y capacidad para ello, en un campo que hoy muy pocos concertistas de guitarra flamenca pueden transitar. 

 

(1) Hijo de la portuguesa Luzía Gomes Gonçalves, nacida en Monte Francisco en 1910, una de las cuatro freguesías del  Concejo de Castro Marim, muy cerca de la frontera entre las regiones del Algarve (Portugal) y Andalucía (España).  De hecho, Castro Marim celebra desde 2016 el “Festival de Lucía” como tributo al legado de Paco de Lucía y tiene en proyecto dedicarle un parque donde se podrá escuchar su música.  Como lo escribió pronto y comentó siempre su amigo íntimo el poeta Felix Grande (“El músico de la isla verde, Paco de Lucía, el «niño de la portuguesa»), en Memoria del flamenco, Espasa-Calpe,Madrid, 1979), tema retomado después por el biógrafo de Paco de Lucía Juan José Téllez (Paco de Lucía - El hijo de la portuguesa, Planeta, Barcelona, 2015), la vinculación especial de Paco de Lucía con su madre, proveniente de una familia portuguesa numerosa y humilde que pasaba la frontera para hacer trabajos domésticos en Ayamonte, es una de las claves sentimentales para entender parte de las motivaciones creativas y artísticas del concertista-compositor de Algeciras. Además de dedicarles ya desde 1969 su célebre “Guajira de Lucía” (Fantasía Flamenca, Philips, 1969), Paco de Lucía evocará este territorio sentimental con nombre geográfico (Castro Marín, Philips, 1981), disco poco conocido y casi grabado en directo, nostálgica y lejana celebración navideña grabada en Tokyo los días 25, 26 y 27 de diciembre de 1980, angustioso anticipo del rompedor Solo quiero caminar (Philips, 1981), y sobre todo el disco LuZía (Polygram Ibérica,1998), en el que el Niño de la Portuguesa se libera del peso de su propio virtuosismo para ser Paco de Luzía. Esta relación pone en valor, según nuestra opinión, la carga emocional y afectiva que definen y buscan los músicos flamencos en su proceso creativo como parte de su identidad, intérpretes, re-creadores o compositores de una música pasional o “de sentimiento”, o sea música de estética e inspiración románticas, música lírica en definitiva. Además, nos permite entender mejor la presencia y reivindicación del toque por “fandangos de Huelva” en su obra, tanto a nivel discográfico, como en el directo de sus conciertos.

(2)    POHREN, D. E. Paco de Lucía y familia: El Plan Maestro, Sociedad de Estudios Españoles, Las Rozas de Madrid, 1992.

(4)    De hecho, José Carlos Gómez y José Manuel León se unieron en 2018 para tocar a dúo en «Algeciras después de Paco», producción estrenada en el Teatro Alhambra de Granada dentro del ciclo «Flamenco viene del Sur» para defender “ante todo al estilo de Algeciras, la escuela de la guitara algecireña, un estilo que nació de la mano de D. Antonio Sánchez, padre de Paco de Lucía y de Ramón de Algeciras y que hemos heredado. Esa es nuestra riqueza y es la que reivindicamos” (leído el 6/06/2020 en http://www.josecarlosgomez.es/). 

(5)    Sorprendentemente, parece ser que en el Conservatorio Profesional de Música “Paco de Lucía”, de Algeciras, se puede estudiar guitarra clásica y no se  puede estudiar guitarra flamenca.

(6)    Para más detalles, ver la Web: http://www.josemariabandera.com/

(7)    Para más detalles, ver la Web: http://www.josemariabandera.com/

(8)    Sabicas. Concierto en flamenco for guitar and orchestra (Torroba-Sabicas), Decca, 1962.Este concierto “puro” producto de laboratorio, no se estrenaría en directo hasta septiembre 2007 en Teatro Cervantes de Málaga, en el marco de la Bienal de Flamenco de Málaga dirigida por José Luis Ortiz Nuevo. El estreno corrió a cargo del concertista clásico Pepe Romero, con la Orquesta Sinfónica de Málaga, bajo la batuta de su hermano Ángel Romero.

(9)    Poeta, CBS, 1997.

(10)  El Guitarrista Azul, concierto para guitarra y orquesta, encargo del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, presentado en mayo de 2001 con la Orquesta de Córdoba bajo la dirección de Joan Albert Amargós, retomado y grabado en directo en 2015 como encargo del Festival de la Guitarra de Córdoba, con la Orquesta de Córdoba dirigida por Michael Thomas. José Antonio Rodríguez lo editará después en CD en 2018 (Moon Music, 2018). Según las propias palabras del concertista: El guitarrista azul es el resultado de ese cúmulo de sensaciones que se producen en el momento de la creación. Esa soledad acompañada, que te lleva por los caminos de la amargura, la ternura, la impotencia, el amor… (leído en www.deflamenco.com el 17/06/2020).

(11)  Sinfonía flamenca, Karonte, 2006, Juan Carmona (Lyon, 1963) con la Orquesta Sinfónica de Bulgaria, con colaboraciones de Diego Carrasco, Pepe Luis Carmona, La Macanita, Esperanza Fernández, Guadiana, Diego Amador, Joaquim Grilo.

(12)  Sonanta Suite, 2010, Tomatito y la Orquesta Nacional de España dirigida por Josep Pons, con orquestación de Joan Albert Amargós.

(13) Concierto Flamenco VERUM Para Guitarra Flamenca y Orquesta, estrenado en Tomelloso en enero de 2011. En la web de Oscar Herrero www.oscarherrero.es se puede descargar la partitura completa, que indica en la introducción que “VERUM consta de cuatro movimientos en analogía a las sinfonías o conciertos clásico-románticos. I. Alegrías (Allegro) II. Malagueña y Verdial (Lento-Moderato)  III. Soleá (Andante)  IV. Bulería (Presto)”.

(14) Al Andalus, Concierto Flamenco para guitarra y orquesta a la memoria de Paco de Lucía, con orquestación de Joan Alberto Amargós.

(16)  El poeta jerezano y flamencólogo Manuel Ríos Ruiz ya destacaba en la contraportada del Lp (RCA, 1978) la vinculación intelectual de Manolo Sanlúcar con el nacionalismo español y regionalismo andaluz, señalando que:“Y como muy bien reconoció Adolfo Salázar, maestro de musicólogos, es de vital importancia en nuestra música el empleo artístico del folklore, algo que el estudioso Felipe Pedrell también señaló como auténtico fenómeno de búsqueda de una música nacional, refiriéndose al renacimiento de las escuelas regionales a finales del siglo pasado y principios del presente”.

(17)  Señalar como anécdota significativa del interés que tuvo en su momento Paco de Lucía por este tipo de orientación hacia lo “culto”, que estuvo presente como espectador en la interpretación de este concierto en 1987 en la IV Cumbre Flamenca de Madrid,  y que subió después del concierto al escenario para tocar e improvisar por rumba con Manolo Sanlúcar (reseñado en diario El País, 09/05/1987). A diferencia de Manolo Sanlúcar, la curiosidad y relación de Paco de Lucía con el nacionalismo musical ha sido irregular y controvertida, con dos grabaciones que levantaron y siguen levantando polémicas apasionadas de fervientes defensores y críticas, su acercamiento a la obra de Manuel de Falla (1978) y al famoso Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo (1991), recurrente referencia de concierto para guitarra española y orquesta. El modelo de combo de jazz-rock de los años 70 parece haber sido finalmente la principal opción elegida ante la encrucijada de caminos a seguir.

(18)  Cabe señalar la misma actitud motivadora expresada por José Carlos Gómez con Pasaje andaluz con lo que comentaba Manolo Sanlúcar en el libreto del CD de su poema sinfónico andaluz: “Muchos son los rasgos de mi travesía guitarrística que persisten en la andadura de la composición. Desde lo andaluz como pretexto para la música, pero también esencia de la misma, hasta la seducción de un conjunto de voces ilustres que siguen siendo reveladoras de mi estado de ánimo”.

(19)  Encargo realizado por el Ministerio de Cultura en 1987 para el Ballet Nacional de España, con coreografía de José Granero. Universal Music lo editó en formato CD en 2006.

(20)  Estrenado por el Ballet Nacional de España el 16 de diciembre de 1988 en el Teatro de la Zarzuela, con coreografía de José Antonio Ruiz.

 

Escrito por Norberto Torres
Desde España
Fecha de publicación: Verano de 2020
Artículo que vió la luz en la edición nº 39 de Sinfonía Virtual
www.sinfoniavirtual.com
ISSN 1886-9505




 

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