BIOGRAFÍA DE MOZART - MEMORIAS DE UN GENIO - II PARTE
Por Daniel Martín Sáez
Revisado por Pablo Ransanz
CREACIÓN OPERÍSTICA
En 1785 Mozart ya tenía un gran éxito, Leopold viajó a Viena, Mozart era un romántico en estado puro. Entonces, comenzará en él un deseo ardiente de crear una ópera, que pronto será Las Bodas de Fígaro , que tendrá un libro escrito por Da Ponte, a quien Mozart conoció en la casa de su amigo Wetzlar. Éste, sucedió a Metastasio, entrando a libretista del teatro imperial. Da ponte, hizo su libreto con la anécdota, los personajes y el texto de Breaumarchais pero lo transformó todo . Sería además el escritor de los libretos de otras grandísimas óperas de Mozart como Cosi fan tutte o Don Juan.
Las Bodas de Fígaro pronto fue un éxito, aunque no dio grandes beneficios económicos, como nunca lo había hecho Don Juan.
Hay que destacar una animadversión hacia el nuevo Mozart, pero era inevitable que los entusiastas de Martín y Solar y de Salieri volviesen la espalda a innovaciones que herían sus oídos y que no comprendían . Incluso muchos de sus admiradores se alejaron de él.
Por ahora, Mozart estará en Viena, Leopold, su padre, como siempre lo había hecho, no aceptará su relación con Costance, como no la aceptaba con Aloysa. Mozart, por su parte, estaba “decepcionado por la incomprensión de sus compratiotas, hasta que por fin le llegó el consuelo de la única ciudad cuyo fervor fiel y expresivo le compensaría de la injusticia de sus compatriotas: Praga”. Así, se trasladará a Praga el 11 de enero de 1787, en el palacio del conde Thun, donde tenía una orquesta a su disposición. En Praga, Mozart será mas entendido que en Viena y, allí, podrá representar otras obras como El Rapto del Serrallo , Las Bodas de Fígaro …
Si de Las bodas de Fígaro no hubo en Viena más que nueve representaciones durante el año 1786, en Praga se mantuvo el cartel casi sin interrupción durante el mismo período.
En dicho periodo, que fue decisivo para Mozart, se estrenó la Sinfonía en re mayor conocida como Sinfonía de Praga (K. V. 504), que fue un gran éxito, “las peticiones para que repitiese fueron tan numerosas, que tuvo que improvisar durante una hora”, “no se cansaban de escucharle”, “nunca en la memoria de los pragueses, se había oído nada parecido”. Marcel Brion, refiriéndose a este período, de forma muy acertada, afirma:
Hermana de Don Juan, la Sinfonía de Praga responde a una metamorfosis similar, pura y únicamente interior en el sentido del crecimiento y del ensanchamiento del sentimiento romántico. Al escucharla nos hace pensar en el gran romántico, en Beethoven.
A pesar del éxito, y a su pesar, Mozart regresó a Viena. Por esta época, habían muerto dos buenos amigos suyos, y Leopold Mozart, no tardaría en seguirlos . Jouve habla de la muerte, sobre la que Mozart solía meditar a menudo, como podemos ver en un fragmento escrito por el propio Mozart:
La muerte, cuando la examinamos de cerca, nos parece ser el verdadero objetivo de la vida, y desde hace algunos años me he familiarizado con esta perfecta y fiel amiga, de tal manera que su imagen, lejos de aterrarme, me reconforta y me consuela.
Estas meditaciones sobre la muerte ser verán de forma muy patente en Don Juan y, por supuesto, y de forma evidente, en el famoso y magnífico Réquiem.
A propósito de Don Juan , es una ópera que escribiría con Da Ponte y que le encargó Bondini. Da ponte fue un personaje perseguido por sus incesantes afirmaciones ya que, como decía él, la verdad excita la cólera de los imbéciles . Don Juan, siempre fiel a su vocación de amar a todas las mujeres “, explicado por Brion:
Desde la obertura, Mozart nos advierte del carácter trágico de este destino. Los primeros compases son la voz misma de la fatalidad. No evocan la condenación final del héroe, sino el constante tormento de su vida terrenal. Estos compases gritan el sufrimiento del deseo, el tormento, la agitación inquieta de la perpetua insatisfacción. En este sentido, Don Juan resulta el personaje romántico por excelencia, tanto como Fausto: uno pretende alcanzar lo absoluto a través del conocimiento y, el otro, lo busca en el amor. Ambos son incapaces de encontrar satisfacción al margen de la universalidad […] Goethe comprendió admirablemente Don Juan. Decía que esta obra es única en su género y que, una vez muerto Mozart, había que abandonar toda esperanza de que se hiciese alguna vez algo parecido. […]
Si Wolfgang penetró tan bien en el carácter romántico del personaje es porque, en el fondo, lo sentía muy cercano a sí. La búsqueda del amor, en Don Juan, es el esfuerzo desesperado que hace para llenar <<el vacío>> en el que, sin amor, se consumirá.
Bondini que, como ya hemos dicho, encargó la ópera, quería representar Don Juan como “espectáculo-homenaje” a los recién casados: la archiduquesa María Teresa y el príncipe Antonio de Sajonia, pero no pudo estar preparada a tiempo. Por ello, hasta el mes de mayo del mes siguiente no se estrenaría la obra en Viena. Así pues, se representaría quince veces entre el 15 de mayo y el 15 de diciembre, no volviéndose a representar hasta diez años después.
Sin duda, los compositores rara vez alcanzaban esta expresión de patetismo vivido que alcanzó Mozart en Don Juan.
Finalmente, Don Juan dio a luz en Hamburgo, Francfort, Mannheim, Bonn, Berlín (donde el público la aclamó). En fin, como bien selecciona Brion, Paumgartner resume con bastante exactitud la opinión general:
“Otra ópera que aturde a nuestro público. Mucho ruido y mucho fasto para épater, simple nadería e insipidez para la gente cultivada. También la música, aunque armoniosa y grandiosa, es más técnica que agradable. No es lo bastante popular sin embargo para suscitar el interés general, y aunque se trate de una farsa religiosa debo confesar que la escena del cementerio me ha horrorizado. Mozart parece haber tomado de Shakespeare el lenguaje de los fantasmas.”
En 1787, a la muerte de Gluck, Mozart accede al cargo de compositor de la cámara real e imperial. Mozart resumió lo poco que le pagaban, incluso en comparación con lo que pagaban a Gluck: era demasiado, teniendo en cuenta los servicios que prestaba, e insuficiente si se tenía en cuenta los que podía prestar . Quizás estuviera siendo amable, ya que Mozart, por aquel entonces, mantenía sus apuros económicos que, por otra parte, se verán aumentados cuando, el 16 de noviembre de 1790, nace la hija de Mozart, lo que se tradujo en que Mozart tuvo que pedir dinero a su fiel Puchberg.
En 1789, Mozart viaja a Prusia, invitado por el Rey Federico Guillermo II, que mantenía óperas de diferentes países y tenía fama de ser un buen músico. A este viaje Constante no le acompañaría, por lo que Mozart no cesaría de escribirla contándole sus éxitos:
En Praga se le recibió como a un rey y Guardasoni le encargó una ópera. En Dresde tocó ante el elector Federico Augusto y recibió una tabaquera de oro que contenía cien florines, y en Leipzig tocó el órgano de Johann Sebastián Bach en la iglesia de Santo Tomás, con la emoción que cabe imaginar.
En cuanto al rey Guillermo II, le encargaría varias composiciones y, así, volvería de Berlín, donde tubo un lío con una cantante de ópera: Henrietta Baranious.
En fin, el único alivio ante tanta fatalidad, causada por la aún notable desconsideración hacia su música, sobre todo económicamente, lo hallaba en la música, con la cual se evadía de la realidad exterior. No obstante, pronto podría devolver todo lo que debía gracias a la grandísima ópera: Cosi Fan Tutte, encargada por el emperador.
Cosi fan tutte, se extrenaría el 26 de enero de 1790 y sería un éxito. Todo iría de maravilla hasta que, por desgracia, todo cambiaría con la muerte del emperador.
Por esta época, destaca la inclusión de Mozart en la masonería:
Mozart no se metía en política. Si había ingresado en una logia masónica, la de La Esperanza Coronada , y si había albergado la idea de fundar una nueva, para la que tenía redactados los estatutos y que se llamaría La Gruta , era por humanidad y no para trastocar el orden vigente.
No obstante, la Revolución francesa (1789) perjudicó a la masonería y…
CONTINUARÁ EN LA PRÓXIMA PUBLICACIÓN
Escrito por Daniel Martín Sáez
España.
Fecha de publicación: Enero del 2007.
Artículo que vió la luz en la revista nº 0002 de Sinfonía Virtual.