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PEREGRINAJE HACIA LISZT (2/3):
SONETOS DE PETRARCA

María Laura del Pozzo
Pianista. Profesora de Formación Musical en el
Conservatorio Superior “Manuel de Falla

(Nº 5, OCTUBRE, 2007)


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DIVULGACIÓN


En este segundo acercamiento a una de las obras maestras escritas para el piano por Franz Liszt, el 2º año de Peregrinaje-Italia, vamos a adentrarnos en los tres números centrales del Ciclo que se inspiran en tres de los Sonetos que Francesco Petrarca escribió en el siglo XIV.

        Estas tres piezas nacieron originalmente como canciones, cuyos textos eran precisamente los Sonetos del gran poeta italiano.

        Liszt es poco conocido en otras facetas que no sean las del gran pianista, revolucionario en su concepción de las posibilidades técnicas, expresivas y sonoras de su instrumento, pero sobre todo como compositor de obras virtuosísticas y pirotécnicas.

        Es interesantísimo apreciar cómo esta imagen ya existía en vida de Liszt, y cómo, a pesar de los años transcurridos y toda la información y el material discográfico disponible, no ha cambiado tanto, por lo menos para el gran público, la imagen del compositor.

        Transcribo parte de un artículo publicado en 1884 por el músico y periodista musical de origen alemán Frederick Niecks, que desarrolló su carrera mayormente en Escocia.

El nombre de Franz Liszt remite para la mayor parte de la gente en primer término al fenomenal pianista, y sólo en segundo término al compositor. Y, como compositor, se lo considera en primer lugar por sus obras pianísticas, luego por sus poemas sinfónicos, seguidamente por sus oratorios y misas y en último término por sus canciones.(...) ¿Será siempre así (el autor se refiere al menosprecio que generaban las obras de Liszt en la crítica y sectores del público de varios países europeos) o existe la probabilidad de un cambio en la actitud de los públicos? Me inclino a pensar que no pasará demasiado tiempo antes de un completo giro de la opinión popular en el caso de Liszt, como ocurrió en los últimos años en el caso de Berlioz. Cuando ese tiempo llegue, el maestro húngaro, como anteriormente el maestro francés (Berlioz), serán tan ciegamente apreciados y frenéticamente alabados como fueron ciegamente menospreciados y frenéticamente maltratados. Y los críticos – el ciego que guía al ciego- olvidarán el pasado, se tragarán sus propias palabras –opiniones, juicios, profecías, etc- para lucir tan infalibles como siempre.

        El comentario de Niecks, o su deseo de una evolución en la opinión generalizada, se cumplió creo que parcialmente. La apreciación de la obra de Liszt aún hoy está teñida de muchos preconceptos, de la idea de un virtuosismo un tanto vacío y no de una inventiva profunda y una influencia enorme en las generaciones posteriores de compositores como la que tuvo.

        La preocupación de Liszt por pulir permanentemente su lenguaje como creador nos lo marca la cantidad de revisiones que tuvieron, por ejemplo, los Sonetos de Petrarca, que comenzaron a ser compuestos sobre el final de la década de 1830 pero publicados en su primera versión en 1846.

        Después de terminar la primera versión de los Sonetos, Liszt manifiesta un especial orgullo de la obra en una carta que le dirige a Marie D’Agoult (su mujer en esos momentos), muy poco antes de la aparición de la obra en 1846:

Entre mis próximas publicaciones, y si tienes tiempo de echarles una mirada (después de cenar), están los Tres Sonetos del Petrarca (Benedetto, etc...Pace non trovo... y I’vidi in terra) para canto, y algunas transcripciones libres que hice de ellos para piano, en el estilo de nocturnos! Los veo singularmente bien acabados, y más redondeados que cualquier otra obra que haya publicado.

        Esto no impidió, después de sólo unos pocos años, que Liszt se manifestara disconforme con esas transcripciones y las revisara sustancialmente para incluirlas en el libro italiano de Años de Peregrinaje (año 1858). Décadas después, en 1883, publicó una una versión drásticamente distinta de las canciones que habían dejado de agradar al compositor, inclinado ahora, ya anciano, a sonoridades más ascéticas. En escritos a su amigo Giuseppe Ferrazzi en 1880, Liszt encuentra que las canciones revisadas no son solamente superiores a su forma original, sino que debido el refinamiento alcanzado tendrán una mejor acogida del oyente:

Como mis tres sonetos del Petrarca, las transcripciones para piano fueron compradas hace tiempo por (la editorial) Schott; dudo en publicar la segunda versión original -bastante modificada y más refinada que la primera- para canto... para expresar el sentimiento que traté de inspirar en la partitura de los Sonetos necesitaría de un cantante-poeta, enamorado de un amor ideal... rarae aves in terris.

        Vayamos ahora a Petrarca, y sus maravillosos versos inspirados en un amoridealizado, Laura, a quien apenas conoció.



SONETO 47

Benedetto sia ´l giorno, e ´l mese, e l´anno,
E la stagione, e ´l tempo, e l´ora, e ´l punto,
E ´l bel paese, e ´l loco, ov´io fu giunto
Da due begli occhi, che legato m´hanno,

E benedetto il primo dolce affanno,
Ch´i´ebbi ad esser con amor congiunto;
E l´arco e le saette ond´io fu punto;
E le piaghe, ch´infin al cor mi vanno.

Benedette le voci tante, ch´io,
Chiamando il nome di mia Donna, ho sparte;
E i sospiri, e le lagrime, e´l desio;

E benedette sien tutte le carte
Ov´io fama le acquisto; e ´l pensier mio
Ch ´e sol di lei, si, ch ´altra non v´ha parte.

[Bendecidos el año, el mes, el día
y la estación y el sitio y el instante
y el hermoso país en que delante
de su mirar mi voluntad rendía.

Y bendecida la tenaz porfía
de amor entre mi pecho palpitante,
y el arco y la saeta y la sangrante
herida que en mi corazón se abría.

Bendecida la voz que repitiendo
va por doquier el nombre de mi amada,
suspiros, ansias, lágrimas vertiendo.

Y bendecido todo cuanto escribe
la mente que al loarla consagrada
en Ella y sólo para Ella vive.]



SONETO 104

Pace non trovo, e non ho da far guerra;
E temo e spero, ed ardo e son un ghiaccio;
E volo sopra ´l cielo e giaccio in terra;
E nullo stringo, e tutto il mondo abbraccio;

Tal m´ha in prigion, che non m´apre, ne serra;
Ne per suo mi riten, ne scoglie il laccio;
E non m´ancide Amor, e non mi sferra;
Ne mi vuol vivo, ne mi trae d´impaccio.

Veggio senz´occhi, e non ho lingue e grido;
E bramo di perir, e cheggio aita;
Ed ho in odio me stesso, ed amo altrui;

Pascomi di dolor, piangendo rido;
Equalmente mi spiace morte e vita,
In questo stato son, Donna, per vui.

[No tengo paz ni puedo hacer la guerra;
temo y espero, y del ardor al hielo paso,
y vuelo para el cielo, bajo a la tierra,
nada aprieto, y a todo el mundo abrazo.

Prisión que no se cierra ni des-cierra,
No me detiene ni suelta el duro lazo;
entre libre y sumisa el alma errante,
no es vivo ni muerto el cuerpo lacio.

Veo sin ojos, grito en vano;
sueño morir y ayuda imploro;
a mí me odio y a otros después amo.

Me alimenta el dolor y llorando reí;
La muerte y la vida al fin deploro:
En este estado estoy, mujer, por tí.]


SONETO 123

I ´vidi in terra angelici costumi
E celeste bellezze al mondo sole;
Tal che di rimembrar mi giova e dole;
Chè quant ´io miro, par sogni, ombre e fumi;

E vidi lagrimar que ´due vei lumi,
C ´han fatto mille volte invidia al Sole;
Ed udii sospirando dir parole
Che farían gir i monti, e stare i fiumi,

Amor, senno, valor, pitate e doglia
Facean, piangendo, un più dolce concento
D´ogni altro che nel mondo udir si soglia;

Ed era ´l cielo all ´armonia si ´ntento,
Che non si vedea in ramo mover foglia;
Tanta dolcezza avea pien l ´aere e ´l vento.

[Angélicas costumbres vi en el suelo
y una celeste y única hermosura,
cuyo recuerdo es gozo y amargura,
pues entre sombras y humo me desvelo.

Dos bellas luces vi llorar con duelo,
que a la lumbre del sol hacen oscura,
y oí cosas que al Tíber, por ventura,
harían parar, y andar al Mongibelo.(1)

Cordura, Amor, Dolor y Cortesía
tan bien armonizaba su lamento
que nunca el mundo oyó tal armonía;

y el cielo estaba a ella tan atento
que en las ramas ni una hoja se movía,
pues su dulzura saturaba al viento.]

 

  1. Nombre antiguo del volcán Etna.

En nuestra próxima entrega abordaremos la Sonata "Dante", el último de los números del cuaderno italiano de Años de Peregrinaje.


Escrito por María Laura del Pozzo
Desde España
Fecha de publicación: Octubre de 2007
Artículo que vió la luz en la revista nº 5 de Sinfonía Virtual.
ISSN 1886-9505



 

 

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