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PEREGRINAJE HACIA LISZT A TRAVÉS DE ITALIA (III - SONATA DANTE)
María Laura del Pozzo

El ciclo “Años de peregrinaje-Italia”, se cierra con una formidable obra sinfónico-pianística titulada por Franz Liszt “Après une lecture du Dante. Fantasia quasi sonata”, (Después de una lectura del Dante. Fantasía casi sonata).

Esta pieza tenía originalmente por título “Paralipomènes à la Divina Commedia – Fantaisie symphonique pour piano” (Paralipómenos (1) a la Divina Comedia – Fantasía sinfónica para piano), y la primera versión (en dos partes) es la que probablemente Liszt mismo ejecutó por primera vez en 1839. Un primer grupo de revisiones al manuscrito principal de esta obra pertenece al segundo título proyectado, Prolegómenos (2) a la Divina Comedia de Dante. Ya una segunda revisión, más profunda, nos conduce a esta obra con su estructura final en un movimiento y su título definitivo.

En un primer momento, más particularmente en los albores de la música instrumental pura escrita en partitura, es decir a partir del siglo XVI, las obras instrumentales siguen las formas de las composiciones vocales. Cuando se trata de formas en las que no interviene el cantus firmus (melodía más antigua sobre la cual se organizaban las composiciones vocales) las mismas se denominaban sonata, ricercar, fantasia, tiento, canzona o capriccio. A partir de aquí las estructuras instrumentales van a recorrer un largo camino de modificaciones. La sonata es un ejemplo acabado de esto. Desde las primitivas sonatas en un movimiento y con un solo motivo conductor, hasta las sonatas beethovenianas en tres o cuatro movimientos, la sonata es una de las formas que más evolucionó dentro del género instrumental. Tanto es así que a partir del siglo XIX y más precisamente con el impulso de Liszt, entre otros compositores, comienzan a componerse sonatas en un movimiento pero con dimensiones importantes y varios temas musicales en su interior. Además de la obra que estamos transitando, podemos citar como ejemplo fundamental de esto a la grandiosa “Sonata en si menor” de Franz Liszt, obra en un movimiento con una duración de alrededor de 30 minutos.

La “Sonata Dante” tiene una estructura interna muy sólida (desde el punto de vista académico) pero estrechamente unida a la libertad poética que la inspiró. Tiene un importantísimo componente descriptivo (como vamos a ver) pero no se queda allí; no es una simple reacción a la lectura de Dante o Victor Hugo, es una reelaboración poético – narrativo – musical de sus impresiones.

Como pequeño detalle, en el subtítulo de la obra, un guiño beethoveniano. El gran compositor alemán describía a su sonata conocida como “Claro de luna”: Sonata quasi una fantasia.

Es importante a esta altura diferenciar a la Sonata Dante de la “Sinfonía Dante” también de Liszt. En esta última, los diferentes movimientos se refieren puntualmente a las distintas partes de la Commedia (Inferno, Purgatorio y Magnificat/Paradiso) como una obra estrictamente programática (es decir que sigue un programa o contenido extramusical).

Pero no sólo la figura imponente de Dante Alighieri atraviesa y conmueve al Liszt creador; existe un maravilloso poema del gran poeta francés Victor Hugo escrito en 1836, que también forma parte de la musa inspiradora de esta obra. Sin restar importancia a la influencia suprema de la Commedia en Liszt (figura entre sus obras literarias de cabecera junto con el Fausto de Goethe), me atrevería a decir (como opinión estrictamente personal) que es la mirada de Victor Hugo sobre el Dante la que dispara, por su síntesis magistral, la creación de la obra poético - musical.

 

El poema “Après une lecture du Dante” forma parte del libro Les voix intérieures (Las voces interiores) de Victor Hugo.

 

Cuando el poeta pinta el infierno, pinta su vida:
Su vida, sombra que ha huído perseguida por espectros;
Bosque misterioso donde sus asustados pasos
Se pierden, a tientas, fuera del camino marcado;
Negro viaje, obstaculizado por deformes encuentros:
Senda espiralada de bordes dudosos, de profundidades enormes,
Cuyos círculos horrorosos están siempre adelante
En una sombra donde se mueve el infierno vago y viviente!
Esta rampa se pierde en la bruma indecisa;

Bajo cada paso se siente un lamento,
Y se lo ve pasar con débil rumor
Rechinamiento de blancos dientes en la oscura noche.
Allí están las visiones, los sueños, las quimeras;
Los ojos que el dolor convierte en amargos manantiales,
El amor, la pareja unida, triste y siempre en llamas,
Que en un torbellino, pasa al lado penando,
En un rincón la venganza y el hambre, hermanas impías;
Acurrucadas de un  lado y otro sobre un cráneo roído;
Luego la pálida miseria, de sonrisa empobrecida,
La ambición, el orgullo nutrido de si mismo,
Y la lujuria inmunda, y la avaricia infame,
Todos los mantos de plomo con que se puede cargar al alma!
Más lejos la cobardía, el miedo, la traición
Ofreciendo la llave al traidor, y saboreando el veneno;
Y luego, más abajo todavía, en el fondo del precipicio,
La máscara gesticulante del Odio que padece!

Si, es así la vida, oh poeta inspirado,
Y su camino brumoso plagado de obstáculos.
Pero, para que nada falte en esta ruta estrecha
Nos muestras siempre de pie a tu diestra
El genio de frente calma, con ojos destellantes,
El Virgilio sereno que dice: Continuemos!

6 de Agosto de 1836

 

Versión original:

Quand le poète peint l'enfer, il peint sa vie:
Sa vie, ombre qui fuit de spectres poursuivie;
Forêt mystérieuse où ses pas effrayés
S'égarent à tâtons hors des chemins frayés;
Noir voyage obstrué de rencontres difformes;
Spirale aux bords douteux, aux profondeurs énormes,
Dont les cercles hideux vont toujours plus avant
Dans une ombre où se meut l'enfer vague et vivant!
Cette rampe se perd dans la brume indécise;

Au bas de chaque marche une plainte est assise,
Et l'on y voit passer avec un faible bruit
Des grincements de dents blancs dans la sombre nuit.
Là sont les visions, les rêves, les chimères;
Les yeux que la douleur change en sources amères,
L'amour, couple enlacé, triste, et toujours brûlant,
Qui dans un tourbillon passe une plaie au flanc;
Dans un coin la vengeance et la faim, soeurs impies,
Sur un crâne rongé côte à côte accroupies;
Puis la pâle misère au sourire appauvri;
L'ambition, l'orgueil, de soi-même nourri,
Et la luxure immonde, et l'avarice infâme,
Tous les manteaux de plomb dont peut se charger l'âme!
Plus loin, la lâcheté, la peur, la trahison
Offrant des clefs à vendre et goûtant du poison;
Et puis, plus bas encore, et tout au fond du gouffre,
Le masque grimaçant de la Haine qui souffre!

Oui, c'est bien là la vie, ô poète inspiré,
Et son chemin brumeux d'obstacles encombré.
Mais, pour que rien n'y manque, en cette route étroite
Vous nous montrez toujours debout à votre droite
Le génie au front calme, aux yeux pleins de rayons,
Le Virgile serein qui dit: Continuons!

 

Podemos apreciar, como hemos destacado en nuestros artículos anteriores, la inequívoca reelaboración romántica que realizan los autores (literatos o músicos) sobre obras anteriores. Es una mirada más cercana a nuestra propia mirada, o por lo menos más explícitamente contemporánea. Se puede apreciar desde el inicio del poema, en una interpretación cuasi “psicoanalítica”: cuando el poeta pinta (describe) el Infierno, describe su propia vida.

Por último, qué mejor que citar al propio Liszt para comprender sus sentimientos e ideales: “Componer es entrar en el reino de los sueños”. Escribe sobre “la música como arte poético”. Entonces, está en auge la vinculación entre música y literatura, no como actividades complementarias, sino en una verdadera unidad. Para Liszt la unión de ambas no supone crear una obra musical que imite el tema poético. Sus composiciones querrán ser  poemas equiparables a los escritos por los grandes, Byron, Senancour o Jean Paul. Porque, “¿acaso no es la música el instrumento idóneo para que los personajes puedan hablar su propio idioma, para dar expresión a sus vivencias y contorno a su personalidad? ¿No es adecuada para describir su triunfo o su derrota, sus mórbidos estallidos y sus fuerzas liberadoras, la salvación o la desgracia de su final?... La literatura no puede representar en escena las pasiones, cuyo curso, lleno de meandros, debe seguirse de principio a fin en el torbellino del pasado... La misión del programa [literario] se convierte  entonces en una condición indispensable que justifica la admisión de éste en las más altas esferas del arte”

 

  1. Suplemento o adición a algún escrito.
Tratado que se pone al principio de una obra o escrito, para establecer los fundamentos generales de la materia que se ha de tratar despu és.


Escrito por María Laura del Pozzo
Desde Argentina
Fecha de publicación: Enero del 2008.
Artículo que vió la luz en la revista nº 0006 de Sinfonía Virtual.

 


 

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