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HAYDN, MENDELSSOHN Y EL VIOLÍN
Juan Krakenberger (violinista)


En este año 2009, recordamos dos aniversarios significativos para la música: Franz Joseph Haydn murió el año 1809, el mismo año en que nació Felix Mendelssohn-Bartholdy. No soy numerólogo, pero esta cifra 1809 tiene algo de particular: 1+8+0+9 suman 18, y 1+8 suma 9. Hay una cierta asimetría en ese número 1809, porque se trata de un 1+8=9 y luego otro 9, ambos de igual valor pero diferentes, pero no cabe duda que esta cifra de 1809 gira en torno al 9. Y que el nueve es asimétrico es evidente, igual que el violín, el único instrumento musical – con su hermana, la viola - que exige una postura asimétrica del cuerpo humano: brazo derecho, con pronación, y brazo izquierdo, con supinación (movimientos circulatorios con y contra el reloj, respectivamente). ¿Una coincidencia? Quizás – pero una coincidencia muy oportuna. Porque lo que tanto Haydn como Mendelssohn hicieron para potenciar el violín como instrumento líder es irrepetible y ya ha pasado a la historia de la humanidad.

Los caminos por los cuales los dos compositores se encontraron con el violín son completamente distintos, lo mismo que sus años de juventud y aprendizaje. Haydn era pobre, y Mendelssohn vino de una familia muy acomodada. Pero ambos mostraron desde temprana edad su amor por la música, y fue así que Haydn, que empezó con clases de música a los 5 años, entró como corista de la Iglesia St. Esteban en Viena a los 8, hasta cumplir los 17 cuando se le quebró la voz. En cambio Mendelssohn, un niño prodigio, recibió clases de piano de su madre y debutó como pianista a los 9 años de edad. Una versión suya de un salmo, arreglado para coro, a los 10 años, fue interpretada por la “Singakademie” de Berlín. Al cumplir 12 años ya había compuesto varias obras, y su primer concierto para violín y cuerdas en re menor – poco conocido pero muy atractivo -  data de 1822, cuando había cumplido 13 años de edad. ¡Verdaderamente prodigioso!   

Se sabe que Haydn tocaba el violín – debe de haberlo aprendido durante sus años de corista. Un hecho menos conocido es que, cuando Mozart le dedicó seis de sus cuartetos, y los tocaron en grupo de amigos, Haydn tocaba el  violín – Mozart la viola – y para hacer esto había que tener un cierto nivel de destreza. En cambio, Mendelssohn, además de ser un consumado pianista, tocaba la viola pasablemente bien.

En cuanto a la obra de cada uno, el violín jugaba un rol muy importante. Veamos primero lo que hizo Haydn: aparte del hecho que en sus obras donde interviene una orquesta (20 óperas, 12 misas, 6 cantatas & oratorios y 104 sinfonías) naturalmente se emplean 1ºs y 2ºs violines, debemos apreciar sus tres conciertos para violín, sus 83 cuartetos de cuerda, sus 32 tríos con piano, sus 6 sonatas para piano y violín y otras obras menores. Centrémonos en los cuartetos: Haydn es considerado el padre del cuarteto de cuerdas, género que adoptó bajo la influencia italiana: primero en forma de “Concerto grosso” o “Divertimento” que fue desarrollándose y que acabó siendo el origen de lo más granado que en materia de música de cámara se ha escrito – y se sigue escribiendo. Hicieron falta casi 50 cuartetos, desde su serie de seis del op 1 (1760) hasta los seis del op 50 (1787), para este proceso de maduración: lo que siguió después es una confirmación más que Haydn fue el mayor artesano de la música que hemos tenido hasta ahora.  En todo ello sin duda le ayudó su contacto íntimo con instrumentistas pertenecientes a la corte del príncipe Esterhazy, donde vivió y trabajó durante 30 años. Su oficio, la música, se forjó, para decirlo de alguna manera, sobre la marcha, y él fue testigo durante todo este tiempo del fenómeno “causa/efecto”, lo que indudablemente influyó en su desarrollo posterior.

Es bien conocido el hecho que en los tiempos de Haydn, las obras con piano – sean sonatas con violín o tríos -  se escribían teniendo en mente su uso casero. O, dicho de otra manera, en vez de una orquesta, un violín, solo o con un ‘cello, hacían el acompañamiento del “solista” al piano, pero pensado para “Hausmusik” – música a ser tocada en casa o en un salón de una familia acomodada. Tardó aún medio siglo, o más, hasta que el violín y/o el ‘cello tuvieran papeles protagonistas en este tipo de formación. Esto no sucede, en cambio con los cuartetos de cuerda, en los cuales Haydn compuso pasajes de gran vuelo – a veces de considerable dificultad técnica – para el “primarius”, lo que evidencia su conocimiento íntimo de las posibilidades del instrumento que explotó de manera magistral. Si miramos tan solo cómo Haydn desarrolló y amplió el rol del violín a través de sus cuartetos, nos hallamos ante una evolución sorprendente y admirable.

Veamos ahora la historia de Mendelssohn. Las cosas habían cambiado bastante, mientras tanto. Con toda seguridad conoció el concierto de violín de Beethoven, editado un año antes de su nacimiento, como también los conciertos de violín del barroco italiano (Vivaldi, Geminiani, etc). Tuvo bastante contacto con Louis Spohr, importante violinista y compositor, quien sin duda alguna influenció al joven Mendelssohn. Todo esto se refleja en su música y el tratamiento del violín solista en su obra de juventud, aquel concierto en re menor para violín y orquesta de cuerdas, donde explora todas las facetas del instrumento, desde el canto de una melodía hasta excursiones de puro virtuosismo. Otra obra, absolutamente remarcable, fue su Octeto op 20, escrito con apenas 16 años. El tratamiento que da a los cuatro violines que intervienen es de una destreza increíble; por supuesto, el 1º violín saca la mejor tajada, enfrentándose a una “particela” muy exigente, pero hasta el 4º violín tiene a su cargo un breve solo, en uno de los momentos más entrañables de la obra. ¡Puro genio! Por respeto al género, Mendelssohn compuso su primer cuarteto recién a los 20 años, con lo cual tácitamente reconoce que componer para ese conjunto requiere mucho dominio del oficio. Compuso en total 6 cuartetos, y un quinteto de cuerdas, y algunas obras menores más para cuarteto. Su obra cumbre para violín es naturalmente su célebre concierto op 64 compuesto a los 35 años, curiosamente una de sus últimas composiciones en que interviene una orquesta sinfónica. Este concierto se halla hasta nuestros días en la liga de los preferidos por los solistas del violín, y ocupa una categoría especial junto con los conciertos de Beethoven y Brahms.  Llama la atención que él mismo compuso la “Cadenza” del 1º movimiento, lo que hasta ese momento no era costumbre.

No podemos hablar de Mendelssohn sin recordar que él fue el re- descubridor de Bach, en Leipzig, donde estuvo al frente del célebre “Gewandhaus” durante once años, dedicándose precisamente a los reestrenos de las pasiones de Bach y de su música instrumental.

Como se advertirá, la historia del violín debe aportaciones muy importantes a los dos compositores cuyo adversario recordamos en ésta líneas. Felizmente, estos aniversarios suelen traer aparejados conciertos en los cuales se ejecutan obras de estos compositores. Aprovechemos esta ocasión para re-escucharlas – con la seguridad de no salir defraudados.

 


              

Escrito por Juan Krakenberger
Desde España
Fecha de publicación: Abril de 2009.
Artículo que vió la luz en la revista nº 0011 de Sinfonía Virtual

 

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