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ÓPERA PARA TODOS (V). ROSSINI, "EL CISNE DE PESARO" (I/II): LA ITALIANA EN ARGEL Y EL BARBERO DE SEVILLA
José Belmonte


            Gioachino Rossini nació en Pesaro, en 1792. Como ocurre con otros compositores y músicos de distintas épocas,  es considerado  un elemento de engarce, un punto de unión entre dos períodos distintos. Para muchos es el eslabón entre el siglo XVIII y el XIX. El maestro de Pesaro intenta salvaguardar todo lo bueno que Rococó y Clasicismo representan, dando muestras de un Romanticismo en ciernes.

            Transforma la ópera llamada “seria” dándole mayor humanidad, a la vez que crea la “opera bufa” de su tiempo. El tratamiento equilibrado de los conjuntos, a la vez que la gracia con la que adquieren protagonismos las voces bajas (barítonos, bajos, mezzosopranos y contraltos) les dan a sus obras un sello inconfundible, siendo  además la cima del “belcantismo” italiano.

            No obstante la premura y rapidez con que tuvo que trabajar en la mayoría de las ocasiones, y la baja calidad de algunos de los libretos con los que tuvo que trabajar, la música de Rossini adquiere tintes prodigiosos en algunas de sus obras más representativas.

            El tratamiento orquestal de sus óperas; el uso continuado y consciente del recitativos acompañados durante toda la extensión de la obra que se trate; la escritura minuciosa de cada uno de los ornamentos vocales de sus números (para evitar libertades interpretativas por parte de los cantantes; los “crescendi” orquestales y vocales….todo ello nos da el sello inconfundible de uno de los mayores genios de la Historia de la Música.

            Echemos un vistazo a algunas de sus óperas más representativas.


LA ITALIANA EN ARGEL

Ópera en dos actos, con libreto de Angelo Anelli.

Estreno: Venecia, 22 de Mayo de 1813

            Esta ópera es la más “atrevida” de las óperas cómicas de Rossini, y con toda probabilidad, una de las obras maestras de la ópera bufa del siglo XIX. Para algunos, en “La italiana”, el genio de Pesaro prefigura algunas de las características esenciales de la ópera cómica del XIX.

            Rossini practicó algunas pequeñas modificaciones en el texto de Angelo Anelli, y culminó la obra en un tiempo record (entre dieciocho días y un mes). Esto es especialmente significativo si tenemos en cuenta que el maestro de Pesaro no empleó ningún material preexistente para ningún número de la ópera. Esto es, no acudió a la técnica del “pasticio”, como ocurre con otras muchas de sus obras.

            Se estrenó en el teatro de San Benedetto, en Venecia, en Mayo de 1813, con gran éxito de público. Este mismo público acogió varios de los números de la ópera, entre ellos el rondó del segundo acto “Pensa alla patria”, como auténticos himnos patrióticos.

            Como solía hacer en todas sus óperas, Rossini trata cada una de las voces de un modo auténticamente “exclusivo”, dado su conocimiento de la voz humana. El mismo papel de Isabella fue escrito a la medida de la contralto  de la época María Marcolini. Para ella están escritas las agilidades prodigiosas de algunos de sus números.

            Podemos destacar (valga el atrevimiento por nuestra parte….) algunas piezas de entre este “prodigio global” que es “La italiana en Argel”:

- “Languir per una bella”, una encantadora aria, precedida por un solo de trompa que le da ese carácter melancólico y profundo.
- “Cruda sorte”, el aria que se ha convertido en la más popular de “La italiana.
-“Maltrattata della sorte”
- “Per lui che adoro”

Personajes

            - Isabella, dama italiana: Mezzosoprano o contralto
            - Elvira, esposa de Mustafá: Soprano lírica
            - Zulma, esclava y amiga de Elvira:
            - Haly, capitán de los piratas del bey: Bajo bufo.
            - Mustafá: Bajo.
            - Lindoro: Tenor lírico.
            - Taddeo: Barítono
            - Primer prisionero: Tenor
            - Esclavos, eunucos, piratas.


Argumento

Acto I (Desarrollado en dos cuadros)

- Cuadro I

            Estamos en una estancia del palacio del bey. Elvira se queja de su mala suerte y la de las mujeres de aquellas tierras con sus maridos. Mustafá, que llega acompañado de Haly, niega estos razonamientos de la mujer El bey tiene previsto casar a Elvira con Lindero, su esclavo,  y pretende encontrar una mujer italiana para casarse con ella.

            Lindoro aparece en escena, cantando en la lejanía, penoso por la ausencia tan prolongada en el tiempo y en el espacio de su amada. El bey, su señor, le comienza a preguntar si desea casarse, enumerando las excelencias que debería tener la mujer elegida. El esclavo se da cuenta de la intención del bey de casarlo y cada vez le encuentra menos salida al problema.


- Cuadro II
           
            Se ven los restos de un naufragio en una playa de Argel. Isabella, rodeada de piratas que están incautándose de los restos del barco hundido, se lamenta de su suerte y echa de menos a su amado, largo tiempo desaparecido, Lindoro.

Haly, que tenía unas semanas para encontrar una esposa italiana para su señor, se alegra muchísimo de esta coincidencia y le promete a la muchacha que será la favorita del harén del bey. A Isabella le acompaña un anciano, también superviviente del naufragio, Tadeo. Esta, para protegerlo de los piratas, afirma ser su sobrina y que ambos venían de Italia cuando sobrevino la tragedia.

Cuando se quedan solos, “tío y sobrina” discuten. El viejo Tadeo acusa a Isabella de haberse aprovechado de su amor para ir en busca de Lindoro. De todos modos, ambos llegan a la conclusión de que haciéndose pasar por familiares podrán sacar mejor provecho de esta situación que no cada uno por su lado.

La escena queda vacía y entran Mustafá y Lindoro. El bey le dice a su esclavo que hay un barco a punto de partir para Italia. Si este acepta a Elvira por esposa podrá tomarlo y partir. Elvira aparece quejosa y triste. No quiere abandonar a Mustafá, su esposo, pues aún lo ama.
Todo esto ocurre cuando Haly corre a contar a su señor que ha encontrado a la italiana que este ansía. Mustafá queda entusiasmado  ante la fogosidad de su futura esposa….


- Cuadro III

            Gran salón del palacio del bey. Este, rodeado de eunucos, se apresta a recibir a Isabella. Al entrar la italiana, Mustafá queda prendido de su belleza. La mujer, a la que el gesto del bey al verla entrar, le ha hecho sonreír, piensa aprovecharse al máximo de todo esto. Tadeo le sigue, fingiendo aún ser su tío para librarse de la horca, con la que le amenaza Mustafá.

            Entran Elvira, Zulma y Lindoro para despedirse del bey. Los dos enamorados se reconocen inmediatamente, aunque lo disimulan. La italiana exige que se queden y que el joven Lindoro sea su criado particular. Isabella, ante el afán de complacerla que tiene Mustafá, afirma que este terminará siendo su esclavo.

 

Acto II (Desarrollado en cuatro cuadros)


- Cuadro I

            El carácter de Mustafá ha cambiado y, en el mismo marco que en el primer cuadro,  lo comentan Elvira, Haly , Zulma y los eunucos. El bey ordena a las mujeres que avisen a Isabella pues quiere tomar café con ella dentro de media hora.

            Isabella y Lindoro hablan entre ellos. El joven cuenta la situación a su amada, ante los reproches de esta por querer casarse con Elvira. Cuando la italiana sabe todo lo sucedido, decide planear, junto con Lindoro, su fuga. Lindoro canta alegre por el reencuentro y sale de la escena.

            Entran Tadeo y Mustafá. El anciano protesta ante el bey de que Haly le busque para cortarle la cabeza, a lo que el señor replica que sus órdenes han sido buscarlo para nombrarle “kaimakán”, su lugarteniente. Mientras le visten para tan alto honor, Tadeo piensa que si se niega, seguramente sí que su cabeza rodará por los suelos.


- Cuadro II

            Isabella se está acicalando mientras le explica a Elvira cómo debe manejar a los hombres. Ha ordenado café para tres, ya que quiere que la esposa de Mustafá también esté con ellos, aunque al bey no le agrade la idea.

            Llega el bey, junto con Lindoro y Taddeo. Mustafá quiere quedarse a solas con la muchacha y para ello hará una señal a su nuevo kaimakán: cuando aquél estornude, Taddeo deberá llevarse al resto de asistentes para dejarlo solo con Isabella. A ésta le cuenta el nombramiento de su tío como muestra del amor que el bey siente por la italiana, lo que la muchacha le agradece. Mustafá comienza a estornudar, pero Taddeo hace oídos sordos. Los dos amantes se ríen de la situación de estos dos.

            Al servirse el café, Isabella dice a Elvira que su esposo quiere que comparta la bebida con ellos dos, lo que hace que el bey se ponga furioso.


- Cuadro III

            En el mismo marco que en el primer cuadro anterior, Haly canta la sabiduría de las mujeres italianas para manejar a los hombres. Cuando este se marcha, aparecen Taddeo y Lindoro conversando. El anciano confiesa no ser el tío, sino el amante de Isabella, lo que hace sonreír al joven. Al aparecer Mustafá, muy enfadado por la escena del café, Lindoro lo calma engañándole: le cuenta que todo es una maniobra de Isabella para que  el bey entre a formar parte de la orden italiana de los “Papatacci” (que significa “come y calla”), a la que pertenecen todos los hombres italianos que están casados. Taddeo y Lindoro le explican todo esto mientras se burlan de Mustafá.


- Cuadro IV

            Taddeo y Lindero, en los aposentos de Isabella, comentan los preparativos de la fuga. Tienen intención de liberar y llevarse a todos los esclavos italianos del bey. Estos tomarán parte en la ceremonia de admisión de Mustafá en la orden de los “Papatacci”.

            Comienza la ceremonia con distintas pruebas que ponen en ridículo a Mustafá. Queda convencido de que el principal deber de los que pertenecen a la orden es “comer y callar”, y esto hace acompañado de Taddeo. Este lo distrae mientras Isabella, Lindero y el grupo de esclavos italianos consiguen escapar.

            Al fin, enterado del engaño, Mustafá queda convencido y prefiere estar con su esposa Elvira, mientras Taddeo duda si quedarse o escapar junto a sus compatriotas.

 

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EL BARBERO DE SEVILLA, O ALMAVIVA, O SEA, LA PRECAUCIÓN INÚTIL


Ópera en dos actos, con libreto de Cesare.Sterbini basado en la comedia homónima de P-A. C. de Beaumarchais

Estreno: Roma, 20 de Febrero de 1816

Francesco Sforza, propietario del Teatro di Torre Argentina, encarga a Rossini una ópera bufa sobre un texto de Jacopo Ferreti. Cuando el Cisne lo sopesa le parece un tanto “flojo”. Así pues, le propone a Cesare Sterbini la idea de escribir el libreto de “El barbero”, y ambos consiguen darlo a luz en menos de un mes.

Hay que decir que su estreno fue un fracaso, y sobre esto hay dos hipótesis. La primera apunta a ciertas “carencias interpretativas” de determinado cantantes. Otra, que parece ha tomado más fuerza con el paso del tiempo, señala que el fracaso fue debido a la acción de parte del público, defensora del teatro rival del que acogía el estreno de la obra del Cisne. En las siguientes representaciones la obra fue un absoluto éxito, con una gran acogida por parte del público.

Una de las grandes dificultades con la que se topó “El barbero” fue que la obra del mismo nombre de Paisiello aún gozaba de gran predilección por parte del público. Esto suponía retomar un argumento conocido y que ya había triunfado anteriormente. No obstante, libretista y músico retomaron dicha historia de Beaumarchais de un modo distinto a como lo había hecho Paisiello, dándole una agilidad y frescura que le daba entidad propia.

Como hizo con algunas otras de sus óperas, Rossini empleó material sonoro de unas para aplicarlos a otra. Estos “pasticcio” eran debidos a la premura con la que el maestro de Pesaro componía sus óperas. Ya hemos apuntado cómo “El barbero” surgió en apenas treinta días.

Este material procedente de obras anteriores podemos apreciarlo en distintos momentos de la ópera. Sin ir más lejos, la obertura de “El barbero de Sevilla”, fue compuesta para “Aureliano in Palmira”, siendo utilizada posteriormente en “Elizabetha regina d´Inghilterra”. También en otros pasajes de “El barbero” podemos encontrar ciertos sones que recuerdan a “La cambiale di matrimonio” o “Il signor Bruschino”.

El mismo Sthendal afirmó que “Rossini se ha deshecho de los largos y aburridos recitativos y ha conquistado  los pasajes de conjunto. La melodía de “El barbero” fluye con una pasmosa gracilidad. A ello tenemos que sumar la técnica que Rossini emplea en la orquestación (en realidad en todas sus obras). Por otro lado, como también podemos observar en toda la producción operística rossiniana, la psicología de los personajes está perfectamente reflejada en la música, y cada uno de los números se hallan desarrollados totalmente desde los prismas dramático y musical..

En suma, “El barbero de Sevilla” es una obra maestra en grado sumo.

No es tarea fácil destacar un número o aria de “El barbero”. Cada una de ellas es una obra maestra en sí. No obstante vamos a apuntar algunos momentos que nos parecen especialmente destacables:

- La obertura, pieza emblemática, no solo de esta obra, sino de la Historia de la Ópera.
- “Largo all factotum”: en esta cavatina el barbero se presenta ante el público.
- “Una voce poco fa”:aria de Rossina otra de las piezas más conocidas del repertorio operístico
- “Un doctor de la mia sorte”:aria de don Basilio
           
           

Resaltar además, como maravillosos números el final del I  acto y el quinteto del II acto

Personajes

            -Conde de Almaviva, grande de España: Tenor lírico
            -Fígaro, barbero: Barítono
            -Doctor Bartolo, médico y padrino de Rossina: Bajo bufo
            -Don Basilio, profesor de música: Bajo
            -Rossina, ahijada de Bartolo: Mezzosoprano
            -Fiorello, criado del conde: Barítono
            -Ambrogio, criado de Bartolo: Bajo
            -Berta, criada de Bartolo: Soprano

           
Argumento

Acto I (Desarrollado en dos cuadros)

- Cuadro I

            En la plaza, frente a la casa del doctor Bartolo, el Conde de Almaviva pretende dar una serenata a Rossina. Para ello, su criado Fiorello trae a un grupo de músicos. Acompañado de su música, el conde entona una canción dedicada a su nueva conquista. Cuando termina, paga a los músicos que, agradecidos, forman una gran algarabía.

            Una vez se han ido todos, Fiorello y el conde ven aproximarse a Fígaro. El criado se marcha, y el conde asiste a la presentación del barbero: quién es y todo lo que hace en la ciudad. Cuando el conde se entera de que Fígaro suele afeitar al doctor, le pide que le ayude a conquistar a su ahijada, Rossina.

            Al amanecer, Rossina sale al balcón con la intención de hacerle llegar un mensaje al conde. Al sorprenderle el doctor, esta le dice que la carta contiene la letra de un aria de la nueva ópera “La precaución inútil”, y la deja caer a la calle, donde el conde la recoge. Cuando el doctor baja a la calle a por el papel y no lo encuentra, se enfurece (ya que está enamorado de su ahijada) y promete tapiar el balcón.

            Cuando vuelve a la casa ordena a Rossina que no le abra a nadie, salvo a don Basilio, con quien está arreglando los papeles para su casamiento con su ahijada.

            El conde ha decide ocultar su título a su enamorada, pues quiere que se enamore de él por sus méritos, no por su título. Fígaro le aconseja que se disfrace de militar y simule estar borracho, para que así el doctor se fíe de él, y quedan citados en la barbería


- Cuadro II

            Rossina, en el salón de la casa de don Bartolo, se siente enamorada de Lindero, y quiere conquistarlo. A su vez, se propone ser prudente y respetuosa, salvo que la enfurezcan. Al aparecer Bartolo, Rossina se queja de su encierro y no le deja contarle los planes del conde. Cuando el barbero va a decírselos aparece Basilio y Fígaro tiene que esconderse. El doctor se siente celoso e interroga constantemente a su ahijada. Esta, para hacerle rabiar, le cuenta que el barbero le cae muy bien.

            Llega Basilio con una noticia, el conde de Almaviva está en la ciudad. Entre él y el doctor planean alejarlo de la casa con una calumnia. Los dos se van a preparar el contrato de matrimonio entre el doctor y Rossina.

            Al marcharse los dos, aparece Fígaro y le cuanta a Rossina todo lo que ha oído y le habla sobre Lindero, del que dice que es su primo. Rossina le pregunta si tiene alguna enamorada, y Fígaro le cuenta Lindero está enamorado de una tal Rossina, lo que provoca la alegría de la muchacha.

            El barbero aconseja a Rossina que escriba una carta, pero resulta que ya la tenía escrita. Fígaro se marcha con la nota y entra el doctor, celoso por las conversaciones de su ahijada y el barbero. Tal es su desconfianza que decide encerrarla. En este momento aparece el conde disfrazado de militar y simulando estar borracho. Le dice a Bartolo que también él es doctor, y que el ejército le ha encomendado esa casa como alojamiento, de lo que aquel intenta disuadirlo.

            El conde quiere dar una carta a Rossina, que le ha reconocido, pero ante las sospechas del doctor no lo consigue. En este momento entran Basilio, Berta y Fígaro, cuando llaman a la puerta un grupo de soldados que vienen a detener al conde. Éste hace valer su título, pero pide al oficial del grupo de militares que no lo divulgue. Berta, Bartola y Basilio se muestran enojados ante lo divertidos que parecen estar todos.

Acto II (Desarrollado en dos cuadros)

- Cuadro I

            Bartolo sospecha que el soldado no es un verdadero militar, y que lo más probable es que se trate de un espía enviado por el conde. En este momento entra Almaviva disfrazado de profesor de música. Viene a sustituir a Basilio, que se encuentra enfermo, según dice, y a darle la clase a Rossina. Para ganarse su confianza, le muestra la carta que la muchacha envió al conde, como muestra del poco respeto del noble hacia su sobrina. Sugiere al doctor que ello podría tener el efecto de que su ahijada se sintiera enamorada de él, al ver la actitud del conde. Bartolo piensa que esa podría ser “la calumnia” de la que hablaba en otro momento con Basilio. Comienza la clase de música. Mientras el doctor va adormeciéndose, el conde y Rossina (que le ha reconocido), se expresan su amor.

            Fígaro llega para afeitar al doctor y con la intención de hacerse con la llave de la reja, cosa que consigue tras varios engaños. Para aumentar el embrollo, aparece Basilio para dar la clase de música. A pesar de que dice sentirse mal realmente (tras recibir un suculento pago del conde), bartola no se cree el ardid.

            Al quedarse solo, el doctor  ordena a Ambroggio que vaya a buscar a Basilio. Quiere hablar con él  para que le aclare ciertas cosas. Berta queda cantando los extraños efectos que el amor tiene en las personas.

- Cuadro II

            Basilio admite que nunca antes había visto al otro profesor de música. Bartolo llama a Rossina y le muestra la carta del conde. La muchacha, que se siente engañada, clama venganza, cuando estalla una tormenta. Al amainar la tempestad, aparecen Fígaro y el conde, que tiene que aplacar la ira de Rossina contándole que él es en realidad Lindero, y la argucia que han tramado Fígaro y él mismo. Cuando los tres deciden escapar, comprueban que les han quitado la escalera por la que subieron al balcón.

            Aparece Basilio, y aprovechando la oscuridad, el conde (haciéndose pasar por Bartola), le pide que les case a Rossina y a él. Vence la resistencia de aquél regalándole un anillo. Al aparecer el doctor con unos soldados se aprestan a detener a los que consideran unos ladrones, momento en el que el conde se identifica y promete a Bartola dejarle la dote de Rossina. El doctor recapacita de sus errores mientras reniega de su amistad con Basilio y Fígaro le comenta que fue inútil su precaución de retirar la escalera del balcón. Todos celebran este final feliz.

 
En la segunda parte (II/II), que ser publicará en abril de 2010 (ed. 15 de Sinfonía Virtual), analizaremos otras dos de sus óperas más representativas: "La Cenicienta o la bondad triunfante" y "Guillermo Tell"


Escrito por José Belmonte
Desde España
Fecha de publicación: Enero de 2010.
Artículo que vió la luz en la revista nº 0014 de Sinfonía Virtual

 
 

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