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El clasicismo desconocido del clarinete. Conciertos para clarinete del periodo clásico

Luis Fernández Castelló
Clarinetista
Artista exclusivo Henri Selmar-París y Vandoren-París



(Nº 31, Verano, 2016)


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Resumen: El periodo clásico, que comprende las últimas décadas del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX, ha sido siempre monopolizado por las figuras de los grandes compositores Franz Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart. Si bien a mediados del siglo XVIII el clarinete inició su andadura como instrumento solista y numerosos compositores le dedicaron música, Mozart ensombreció a todos ellos con las partituras que le dedicó, especialmente con su concierto kv. 622. Este artículo pretende sacar a la luz multitud de música concertante para clarinete solista y orquesta de autores menos difundidos e incluso desconocidos tanto para el público general como para los mismos clarinetistas.

Palabras clave: clarinete, música concertante, clasicismo, concierto

Abstract: The classical period, that comprises the last decades of the eighteenth century and the early nineteenth century, has always been monopolized by the figures of the great composers Franz Joseph Haydn and Wolfgang Amadeus Mozart. In the mid-eighteenth century the clarinet began his career as a solo instrument and many composers dedicated him their music but Mozart overshadowed all of them with the scores he dedicated to the clarinet, especially his concert kv. 622. This article aims to bring to light concertante music for solo clarinet and orchestra written by less known authors and even unknown authors to both the general public and clarinetists.

Keywords: clarinet, concertante music, classicism, concert



El Concierto para clarinete en la mayor kv. 622, escrito por Wolfgang Amadeus Mozart en 1791 pocas semanas antes de su muerte, marcó un antes y un después en la música para clarinete solista. Considerado como uno de los grandes conciertos para instrumento solista y orquesta de la historia de la música, pocos compositores más se han aproximado a este instrumento de forma tan perfecta como lo hiciera Mozart, salvo excepciones como Carl Maria von Weber, Robert Schumann, Johannes Brahms o Claude Debussy.

            Durante el Clasicismo numerosos compositores de menor categoría musical de la de Mozart o Franz Joseph Haydn que, debido al filtro de la historia han pasado a un segundo plano o incluso han sido olvidados, compusieron mucha música destinada a este reciente instrumento desarrollado a partir de su ancestro el chalumeau y que pronto entraría a formar parte como miembro permanente de la orquesta que hoy en día conocemos.

            Se trata de una lista extensa de compositores cuyos nombres hoy nos pueden resultar extraños pero que nos pueden permitir comprender cómo fue el desarrollo del periodo clásico de finales del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX, más allá de la síntesis habitual en Mozart y Haydn. Las características comunes de muchos de estos compositores son un lenguaje armónico claro y sencillo y unas estructuras formales equilibradas en las que la forma sonata (entendida en su esquema tradicional de exposición, desarrollo y reexposición) se consolidó como la principal forma de concepción compositiva de este periodo.

            Muchos de ellos desarrollaron su actividad musical en la Europa central conocida como Bohemia y, a pesar de que muchos de ellos procedían de lugares dispares, adaptaron sus nombres a la fonética típica de la zona. También fueron especialmente famosas la ciudad de Mannheim como centro musical por excelencia donde la escuela que lleva su nombre fue una de las más importantes de Europa; o París y sus Concerts Spirituels que permitieron mostrar a los más destacados virtuosos de la época.

            A continuación y de forma alfabética procedemos a dar a conocer a estos compositores que, obviamente, no son todos pero sí una muestra muy extensa de los mismos y que estudios venideros probablemente hagan aumentarla. Se trata de breves pero interesantes y esclarecedores comentarios que darán luz a interesantes figuras del Clasicismo.

            Como se señala en diversos documentos, los viajes del italiano Giuseppe Acerbi (1773-1846) fueron una fuente de inspiración muy grande para sus composiciones musicales. Acerbi compuso un Concierto para clarinete y orquesta el año 1799, justo cuando se encontraba de viaje por el norte de Europa, concretamente en Finlandia, de ahí que el concierto esté basado en un tema popular finlandés, cultura por la que sintió una especial predilección y de la que recopiló gran cantidad de melodías, convirtiéndose en uno de los precursores de la etnomusicología.

Muy pocos datos podemos aportar de los dos siguientes compositores. El primero de ellos, apellidado Albesby (ca. 1730-ca. 1795) fue un clarinetista y compositor francés del siglo XVIII que escribió varios conciertos para clarinete de los cuales sólo tenemos noticias del primero de ellos publicado por Sieber en París según palabras del compositor y musicólogo belga François-Joseph Fétis. El otro es Anhert (ca. 1750- ca. 1810) del que sólo hemos encontrado referencias acerca de su Concierto para clarinete, fagot y orquesta que fue editado por Breitkopf & Härtel en el año 1785.

Tanto como podemos saber acerca de Johann Christian Bach (1735-1782) no escribió ningún concierto para clarinete solista, sino que lo empleó en la Sinfonia Concertante para flauta, dos clarinetes, fagot, dos trompas y orquesta en Mib M. La obra está concebida para un concertino insólito (en escasas ocasiones volvemos a encontrar esta formación) y en esta concertante compensa las deficiencias técnicas del instrumento de aquella época otorgando al resto de instrumentos solistas una mayor complejidad de escritura instrumental y no permitiendo al clarinete desarrollar solos excesivamente largos y comprometidos.

Johann Georg Backofen (1768-1830) fue un compositor y virtuoso del clarinete alemán que en 1780 su familia se instaló en Núremberg. Aunque escribió varias obras concertantes destinadas a la trompa y al arpa, de cuyos instrumentos era también intérprete, lo que principalmente nos ha quedado de su catálogo son sus conciertos para clarinete: el Concierto para clarinete y orquesta en Sib M Op. 3, la Sinfonia Concertante para dos clarinetes y orquesta en La M Op. 10, el Concierto para clarinete y orquesta en Mib M Op. 16 y el Concierto para clarinete y orquesta en Mib M Op. 24. Fueron escritos todos entre 1796 y 1816 para su propio uso, para su hermano o para el Barón East Elbe Reibnitz (el Op. 24 tiene la siguiente inscripción en la portada: “Concerto pour la Clarinette avec l´accompagnement de grand orchestre dédié a Monsieur le Baron de Reibnitz”), en una época en la que Carl Maria von Weber y Louis Spohr estaban componiendo sus novedosas y virtuosísticas piezas. Son obras de corte clásico al estilo de las de Pleyel, Hoffmeister, Rosetti, Solère, Cartellieri o Kozeluch, y precursoras del estilo prerromántico. El Concierto Op. 3 presenta la curiosidad de titular su tercer movimiento como Rondo alla spagnola.

En atención a su capacidad de expresión y a su maestría en el dominio del clarinete, Johann Joseph Beer (1744-1811) fue quizá el más famoso clarinetista virtuoso conocido del siglo XVIII junto con Anton Stadler. Beer debió conocer en Berlín al joven Ludwig van Beethoven (1770-1827) en 1798 (el cual algunas informaciones afirman que pudo escribir un concierto para clarinete a edad temprana), ya que los tratadistas están de acuerdo en considerar que el Trío para clarinete Op. 11 del de Bonn fue compuesto como consecuencia de la impresión que causó al genio renano escuchar a Beer tocar su instrumento. Beer fue uno de los más destacados músicos que intervinieron en los Concerts Spirituels que se celebraban en París y aunque hoy en día es más conocido por su estrecha colaboración con el compositor Karl Stamitz, Beer fue también un excelente compositor que nos ha dejado numerosas interesantes conciertos para clarinete, así como tres dobles conciertos para dos clarinetes, Fantasía para clarinete y orquesta o Adagio, Air et Sept Variations para clarinete y orquesta.

La amplia familia de trompistas italianos de la que eran hermanos Agostino Belloli (1778-1839) y Luigi Belloli (1770-1817) estuvo interesada en el clarinete y prueba de ello es el Concierto para clarinete y trompa del primero y el Concierto para clarinete del segundo.

Del compositor y organista August Bergt (1771-1837) podemos destacar su Concierto para clarinete, fagot y orquesta Op. 6. Por su parte, se tiene noticia concreta de que el francés Matthieu Frédéric Blasius (1758-1829) escribió al menos cuatro conciertos para clarinete, tres de ellos en la tonalidad de Do mayor. Se trata de conciertos escritos en torno a la segunda mitad de la década de 1780, época en la que Blasius aparecía en los Concerts Spirituels parisinos y necesitaba autosuministrarse de material musical para estos conciertos públicos. De los dos primeros, el Concierto nº 1 para clarinete y orquesta en Do M y el Concierto nº 2 para clarinete y orquesta en Fa M, es el segundo el más interesante y del que más noticias tenemos. Del Concierto nº 3 para clarinete y orquesta en Do M y del Concierto nº 4 para clarinete y orquesta en Do M apenas disponemos de información. Todos ellos están destinados a un clarinete afinado en do, de timbre penetrante y brillante. Otro compositor francés, Jean-Baptiste Bréval (1853-1823), destacado violonchelista de la Orquesta del Teatro Feydeau y compositor, es autor de diversas sinfonie concertante, dos de las cuales incluyen un clarinete entre el plantel solista. Éstas son la Sinfonia Concertante para clarinete, fagot, trompa y orquesta y la Sinfonia Concertante para clarinete, violonchelo y orquesta, ambas piezas de brillante factura y dedicadas posiblemente a alguno de los conciertos del ciclo de los Concerts Spirituels.

Franz Bühler (1760-1824) es principalmente conocido por su música religiosa, no obstante también escribió piezas instrumentales como la Grande Sonate para clarinete, piano y orquesta, datada hacia 1800. Pieza única en el género hacia inicios del siglo XIX.

Según se puede observar debido a lo disperso que se encuentran los trabajos de Casimir Anton Cartellieri (1772-1807) por toda Europa, ya sea en forma de manuscritos o en ediciones, podemos creer en la gran estima que los virtuosos de la época tenían por estas obras. Las obras aquí presentes (Concierto nº 1 para clarinete y orquesta en Sib M, Concierto nº 2 para clarinete y orquesta en Sib M, Concierto nº 3 para clarinete y orquesta en Mib M, Allegro aperto para clarinete y orquesta en Sib M, Doble Concierto para dos clarinetes y orquesta en Sib M y el Doble Concierto para clarinete, fagot y orquesta) han llegado hasta nuestros días en forma de copias. Los manuscritos han sido encontrados en diversos archivos austríacos y bohemios (principalmente en el Conservatorio de Praga), así como en colecciones privadas. Todas las piezas atienden a un perfecto conocimiento de los recursos expresivos y técnicos del clarinete, así como a un equilibrio perfecto entre el carácter y la fantasía, que las hace situarse, sino al mismo nivel, a un nivel cercano al de las grandes obras maestras (si no fuera porque han sido descubiertos hace relativamente poco tiempo). Además, es de especial interés mencionar que fueron escritas para Anton Stadler (y en el caso del doble concierto, para ambos hermanos, Anton y Johann), el amigo clarinetista de Mozart. Stadler fue también consejero de escritura clarinetística de Cartellieri, mientras este último era intérprete junto a Beethoven en Viena. Aún más, se ha llegado a pensar que ya que Stadler era intérprete de clarinete di bassetto podrían haber sido escritas para dicho instrumento y que más tarde se hubieran adaptado para el clarinete convencional, al igual que pasó con el KV 622 de Mozart. No obstante, esta hipótesis no tiene suficiente fuerza.

Se poseen dos partituras manuscritas de obras concertantes del flautista, violinista y compositor alemán Franz Seraph Cramer (1783-1835) pertenecientes a la Bayerische Staatsbibliothek de Alemania. Concretamente, las dos piezas son la Concertante para dos clarinetes y orquesta en Sol m y la Concertante para clarinete, corno di bassetto y orquesta en Mib M, la segunda de ellas fue compuesta hacia 1803 para una gira de conciertos de Heinrich Joseph Baermann y su hijo Carl.

La tendencia de Franz Danzi (1763-1826) hacia el romanticismo se observa más claramente en sus sinfonie concertante y conciertos para instrumento solista que en ningún otro de los géneros que cultivó. Danzi escribió varias sinfonias concertantes para diferentes formaciones solísticas. La obra más importante en la que interviene el clarinete de forma solista es su Sinfonia Concertante para flauta, clarinete y orquesta en Sib M Op. 41. También escribió tres konzertstücke, la segunda de ellas sobre temas de La ci darem la mano del Don Giovanni mozartiano, así como un Concertino para clarinete, fagot y orquesta en Sib M Op. 47.

Claramente influido por el estilo de Mannheim, el Concierto para clarinete y orquesta en Mib M de Johann Sebastian Demar (1763-1832) fue posiblemente escrito a finales de la década de 1780 cuando el compositor se encontraba establecido en París. Varias son las peculiaridades que tiene este concierto, entre ellas su inconfundible sonido a Mannheim gracias principalmente a la orquesta que emplea. Usa una orquesta poco común formada por dos clarinetes, dos fagotes, dos trompas y cuerdas de una sonoridad especialmente oscura y aterciopelada. También perteneciente a la escuela de Mannheim, el virtuoso de la trompa Franz Anton Dimmler (1753-1827) escribió varios conciertos para el clarinete (creemos que tres), concebidos para que los interpretara su hijo Franz Anton, un consumado clarinetista de la Corte del Palatinado de Múnich desde los trece años de edad. No obstante, sólo se posee uno de ellos, el Concierto para clarinete y orquesta en Sib M, escrito hacia 1795 probablemente para su hijo en Múnich. Nos encontramos ante una música ligera y agradable que recuerda a los conciertos de Karl Stamitz.

François Devienne (1759-1803) fue uno de esos virtuosos músicos que desarrolló su carrera en París. A su vez, era un prolífíco compositor que escribía conciertos para su propio uso o para otros instrumentistas. De esta situación surgen numerosas sinfonie concertante para diversas formaciones solistas. Desconocemos el número exacto de sinfonie concertante en las que el clarinete interviene, pero la más destacada de todas es la Sinfonia Concertante para dos clarinetes y orquesta en Sib M Op. 25, datada hacia 1794 (aunque posiblemente estrenada en 1788) por Gerber y Fétis. Otras sinfonie concertante de Devienne son la Sinfonia Concertante nº 1 para clarinete, fagot y orquesta, la Sinfonia Concertante nº 2 para clarinete, fagot y orquesta y la Sinfonia Concertante para flauta, clarinete, fagot y orquesta (según Pamela Weston en su libro Clarinet Virtuosi of the past fue interpretada por Anton Stadler al clarinete, el flautista Probus y el fagotista Kautzner el 22 de diciembre de 1789 en Viena). Todas ellas hacen uso de una orquesta formada por dos oboes, dos trompas y cuerdas.

Georg Druschetzky (1745-1819) es tal vez uno de los compositores más peculiares de finales del siglo XVIII e inicios del XIX. Músico militar y timbalero en Linz, fue capaz de componer para las formaciones más insólitas, desde conciertos para timbales hasta conciertos para multitud de formaciones solistas inimaginables (también abordó con éxito los géneros más convencionales como el cuarteto de cuerda). De entre estas obras podemos destacar su Concierto para tres clarinetes y orquesta o su Concierto para clarinete y orquesta. Tenemos noticias también del Concierto para clarinete y orquesta en Do M del autor Frantisek Xaver Dusek (1731-1799), también bohemio y muy amigo de Mozart. El manuscrito se puede encontrar en la parroquia de Kunvald. Sólo se posee un único movimiento del concierto (Allegro moderato), en concreto el primero, de los tres que posiblemente lo conformaban. La escritura, tanto orquestal como solista, se asemeja en gran medida a la de sus compatriotas Vanhal y Kozeluch.

Hijo del famoso trompista Frédéric Duvernoy, el clarinetista francés Charles Duvernoy (1766-1845) fue primer clarinete del Théâtre de Monsieur del Théâtre Feydeau. Sólo se conserva de su catálogo el Concierto nº 3 para clarinete y orquesta en Sib M, una obra escrita hacia 1818 y que recuerda al estilo Pleyel. Se trata de una obra de estilo muy clásico que significa un paso atrás respecto a las obras que estaban escribiendo por aquellos años Weber o Spohr. Un signo claro de que se trata de una obra que pertenece al siglo pasado es que la orquesta que emplea Duvernoy es muy simple, formada por dos oboes, dos trompas y cuerdas, una orquestación más típica de Stamitz que de un compositor de bien entrado el siglo XIX.

De entre la veintena de conciertos que han sobrevivido al paso del tiempo dentro del catálogo del desconocido compositor Ernst Eichner (1740-1777) encontramos el Concierto para clarinete y orquesta, considerado por algunas fuentes como un concierto para oboe (así apareció listado en el catálogo de 1781 de la casa Breitkopf & Härtel). Su nombre también lo podemos asociar al de editor de algunas de las obras que Karl Stamitz escribió para Joseph Beer. Nos encontramos ante un concierto estilísticamente asociado a la música de la Escuela de Mannheim, es decir, de los Stamitz, Dimmler o Fiala, todos ellos bebedores del saber de uno de los más importantes centros musicales europeos. Una pieza en la que se observa el largo recorrido compositivo de Eichner, desde obras de estilo rococó a obras de puro corte clásico. Fue compuesto en 1780 probablemente para ser interpretado por Joseph Beer.

Aunque Joseph Eybler (1765-1846) es hoy conocido principalmente como amigo íntimo de Mozart, los cuales se conocieron a través de Joseph Haydn, este austriaco dejó un importante catálogo que alberga piezas de todos los géneros. Entre estas piezas podemos hacer referencia a un buen Concierto para clarinete y orquesta en Sib MHV 160 escrito en febrero de 1798 en Viena como se indica en la partitura manuscrita que se encuentra en la Stadtbibliothek de Viena. Diversos estudios afirman que fue escrito para Anton Stadler, los cuales seguro se conocían por el amigo común que era Mozart. El tratamiento que hace Eybler del clarinete es bastante similar al de Mozart en cuanto a registro y, a la vez, destaca la demanda de una técnica depurada.

Josef Fiala (1748-1816) fue un buen compositor de música para instrumentos de viento (Mozart tenía en gran estima sus obras). La única obra conocida para clarinete de este violonchelista, oboísta, violagambista y compositor checo, su Concierto para corno inglés, clarinete y orquesta en Sib M, muestra su imaginación y talento cimentados sobre una base musical claramente perteneciente a la Escuela de Mannheim. Curiosa es esta formación concertante que apenas se ha dado en la historia de la música, pero que presenta un gran atractivo sonoro. Ambos instrumentos poseen una sonoridad velada y aterciopelada que confiere al resultado musical un atractivo especial. Además, el tratamiento que hace Fiala de cada instrumento es muy correcto y equilibrado, en un constante diálogo entre los dos instrumentos. La causa de la composición de esta obra se desconoce, pero probablemente Fiala la destinara a uso propio durante alguna gira de conciertos con algún clarinetista que conociera. Por otra parte, Federico Fiorillo (1755-ca. 1823), destacado violinista italo-alemán, hoy conocido principalmente por sus obras pedagógicas para violín, compuso una pieza de formación similar, la Sinfonia Concertante para oboe, clarinete y orquesta en Fa M (originalmente pensada para ser interpretada por dos oboes) de gran invención melódica.

Posiblemente fue en Erfurt donde el organista y compositor alemán Michael Gotthard Fischer (1770-1836) escribió su Concierto para clarinete, fagot y orquesta en Do M Op. 11. Otro compositor del mismo nombre, Johann Christian Fischer (1733-1800) escribió un Concierto para clarinete y orquesta hoy prácticamente desconocido.

El clavecinista francés de origen holandés Josephus Andreas Fodor (1751-1833) escribió por lo menos dos conciertos para clarinete y orquesta según las fuentes que han llegado hasta nuestras manos. El Concierto nº 2 para clarinete y orquesta en Mib M Op. 52 es el más conocido de ellos y fue escrito en 1805. Una obra puramente clásica que se acerca mucho al espíritu mozartiano.

La única partitura concertante del alemán Georg Friedrich Fuchs (1752-1821) en la que interviene el clarinete que conocemos es la Sinfonia Concertante para clarinete, trompa y orquesta en Mib M, compuesta en los primeros años del siglo XIX. En ella sentimos de nuevo el latido de la Escuela de Mannheim que en la práctica totalidad de compositores de las últimas décadas del siglo XVIII se deja ver muy claramente gracias a la fuerte influencia que ejerció Johann Stamitz en el panorama musical de esta ciudad. El mismo estilo de Mannheim se percibe en la serie de Conciertos para dos clarinetes y orquesta Op. 2 de Franz Xaver Gebauer (1794-1822), una serie que comprende seis piezas concertantes para esta formación solista de este compositor, organista y director polaco. De ella tenemos muy poca información.

El compositor y organista italiano Giuseppe Gherardeschi (1759-1815) compuso un Concertone para clarinete y orquesta cuya partitura se encuentra en forma de manuscrito.

Respondiendo a su faceta de virtuoso clarinetista, Karl Andreas Goepfert (1768-1818) se vio obligado a componer numerosas piezas para su propio uso, algunas de las cuales han llegado hasta nosotros. Concretamente sabemos de la existencia de cinco conciertos para clarinete y orquesta, siendo el más famoso de ellos el Concierto para clarinete y orquesta en Sib M Op. 1, aunque también destacan el Concierto para clarinete y orquesta en Mib Op. 14, el Concierto para clarinete y orquesta en Sib Op. 20 y el Concierto para clarinete y orquesta en Mib Op. 35. También escribió la Fantasia Concertante para clarinete, fagot y orquesta y el Concertino para clarinete y orquesta (interpretado, según palabras de Pamela Weston, por la virtuosa suiza Carolina Schleicher en Múnich a inicios del siglo XIX). Todas estas obras fueron compuestas a caballo entre los siglos XVIII y XIX y acusan una fuerte influencia del estilo clásico de Mozart y Haydn, aunque ya anuncian elementos propios del emergente periodo romántico.

El compositor alemán Johann Friedrich Grenser (1758-1794), que vivió y desarrolló su carrera en Suecia (no debemos confundirlo con el constructor de clarinetes alemán Heinrich Grenser, pues es hijo de otro constructor de instrumentos de viento llamado Carl Augustin Grenser), escribió el Concierto para clarinete y orquesta en Sib M que fue interpretado en numerosas ocasiones por el virtuoso clarinetista sueco Bernard Henrik Crusell.

Del compositor belga Antoine Frédéric Gresnick (1755-1799), autor de numerosas óperas bufas en italiano, podemos destacar su Sinfonia Concertante para clarinete, fagot y orquesta similar en características a la pieza homónima de Franz Danzi.

Es de notar que el compositor alemán Franz Paul Grua (1754-1833), perteneciente a la escuela de Mannheim, escribió varios conciertos para clarinete y orquesta, aunque, por desgracia, casi nada sabemos de ellos. Por su parte, entre los conciertos que escribió Adalbert Gyrowetz (1763-1850) podemos destacar su Sinfonia para clarinete y orquesta en Fa M, que a pesar de su denominación es un concierto en la forma tradicional del nombre.

El catálogo de Franz Joseph Haydn (1732-1809) llama la atención a los clarinetistas por la casi nula aparición de partituras en las que el clarinete tiene un rol destacado o simplemente aparece. No obstante, el clarinetista alemán Dieter Klöcker, en su faceta de investigador, ha recuperado estupendas obras concertantes con clarinete. Se trata del Concierto para clarinete y orquesta en Sib M, el Doble Concierto para dos clarinetes y orquesta en Mib M, que fue encontrado en el Conservatorio di Música S. Pietro a Maiella de Nápoles, donde se encontraba catalogado como obra de Mozart para dos clarinetes, y el último de ellos es el Doble Concierto para dos clarinetes y orquesta en Sib M. Es una suerte que se pueda disponer de nuevo de este repertorio de uno de los grandes autores de la primera escuela vienesa. Se debe afirmar que era raro que Haydn se hubiera resistido a escribir música para clarinete y que los clarinetistas de su tiempo no se la hubieran demandado.

Aunque se ha mantenido durante años que Michael Haydn (1737-1806) no escribió música para clarinete, a excepción del restringido uso que hace en algunas de sus sinfonías, recientemente han visto la luz diversas páginas concertantes para este instrumento que demuestran el buen quehacer del hermano menor de Fran Joseph. La más interesante de todas ellas es el Concertino para clarinete y orquesta en Re M P. 54. También podemos destacar el Concertino para 12 instrumentos de viento y cuerdas en Re M MH 68, el Concierto para dos clarinetes y cuerdas o el Concierto para clarinete y orquesta en Do M.

La empresa editorial de Franz Anton Hoffmeister (1754-1812) (que, con lo continuidad de Peters, habría de llegar hasta nuestros días) participó activamente en la difusión de la música impresa de Mozart, Haydn y Beethoven. Posiblemente uno de los compositores de segundo nivel más conocidos del Clasicismo, es autor de la Sinfonia Concertante nº 1 para dos clarinetes y orquesta en Mib M, la Sinfonia Concertante nº 2 para dos clarinetes y orquesta en Mib M, el Concierto para clarinete y orquesta en Sib M Op. 1 y la Sinfonia Concertante para clarinete, fagot y orquesta en Sib M Op. 63.

El inglés James Hook (1746-1827) escribió el Concierto para clarinete y orquesta en Mib M, que data aproximadamente del año 1812 y no publicado en vida del autor. Se cree que fue escrito para los ciclos de conciertos en los Vauxhall Pleasure Gardens de Londres. A pesar de la época en la que fue compuesto, su estilo es completamente galante. El empleo del clarinete es elaborado y usa un rango de tesitura amplio, con predilección por el registro chalumeau. Además, la orquesta empleada hace uso del bajo continuo (en este caso un pianoforte, no un clave), además de dos oboes, dos fagotes, dos trompas y cuerdas.

Compositor y maestro de escuela, el bohemio Jan Kalous (1754-1803) compuso un Concierto para clarinete y orquesta Mib M del que apenas se sabe nada. Otro compositor checo, Jan Václav Knézek (1745-1806) escribió casi una decena de conciertos para clarinete que hoy no han trascendido, pero que presentan características muy peculiares que los hacen poseer cierto valor.

Numerosas dudas y errores aparecen en referencia a la autoría de obras con la firma “Kozeluch”. No obstante, el Concierto para clarinete y orquesta en Mib M secree que es de éste que nos atañe, Jan Antonín Kozeluch (1738-1814) y no de Leopold Kozeluch (1752-1818) el cual es autor también de varios conciertos para clarinete. La mayoría de obras de Jan Antonín fueron publicadas hacia mitad de la década de 1790 cuando era compositor al servicio de Francisco II de Austria, y lo más seguro es que esta pieza date de esos años. Otra pieza que se piensa también de Jan Antonín es el Aria de tempora para soprano, clarinete y orquesta perteneciente a alguna de sus óperas.

Podemos mencionar una obra del pianista checo Tomas Antonin Kunz (1756-ca. 1830). Su Concertino para clarinete y orquesta en Mib M ha llegado hasta nosotros en forma de copias (las cuales se diferencian en pequeños detalles) en las cuales sólo se indica el apellido del autor. Encontramos otros dos compositores checos de similar nombre que el anterior; por una parte Friedrich Ludwig Kunzen (1761-1817) autor de un Rondo para clarinete y orquesta en Sib M de este compositor alemán de origen checo cuyo tema es extraído de su ópera Der dreifache Liebhaber y, por otra parte, Johann Paul Kunzen (1706-1757) que escribió una Sonata para cuatro voces, clarinete y orquesta y la Sinfonia Concertante para dos clarinetes, violín y orquesta en Re M.

El famoso intérprete de oboe Ludwig August Lebrun (1752-1790) nos ha dejado un olvidado Concierto para clarinete y orquesta en Sib M por el que tan solo se ha interesado el clarinetista y musicólogo Dieter Klöcker, el cual lo llevó al disco.

Jean-Xavier Lefèvre (1763-1829), compositor e intérprete suizo, fue alumno de Michél Yost y posteriormente ingresó como clarinetista en la Orquesta de la Ópera en 1791, en la Chapelle Imperial en 1807 y en la Chapelle Royale en 1815. Lefèvre compuso seis conciertos para clarinete a inicios del siglo XIX que suponen el nexo de unión entre la obra de Wolfgang Amadeus Mozart, el KV 622, y las posteriores composiciones de Carl Maria von Weber, y constituyen una gran aportación al repertorio concertante de estos años. Aunque no se pueden considerar piedras de toque del repertorio clarinetístico, sí que se consideran como unas de las mejores composiciones de los últimos años del siglo XVIII y de los primeros del siglo XIX junto a las obras de Krommer y Joseph Eybler.

De los siete conciertos que escribió Peter von Lindpaintner (1791-1856) para clarinete, sólo ha llegado hasta nosotros el Concertino para clarinete y orquesta en Mib M Op. 41 que data del año 1815 y fue editado al poco tiempo en Mayense por Schott. Fue compuesto y dedicado a su amigo clarinetista Friedrich Wilhelm Tausch (hijo del importante clarinetista y fundador de la escuela alemana de clarinete, Franz Wilhelm Tausch, que formó parte de la orquesta de la Corte de Berlín y que a la muerte de su padre fue profesor del conservatorio que fundara aquél). No obstante, hay dudas acerca de este dato, ya que posiblemente fue dedicado a Heinrich Joseph Baermann, quien le ayudó a conseguir un puesto de trabajo en la Corte de Stuttgart como compositor; como obsequio por su ayuda tal vez le escribió numerosas obras, siendo la citada ejemplo de ello.

La obra de John Mahon (1748-1834) es muy poco conocida y difundida. Dos son los conciertos para clarinete y orquesta de los cuales se tiene constancia que escribiera este compositor inglés. Por desgracia, el Concierto nº 1 para clarinete y orquesta se ha perdido y no ha llegado hasta nuestras manos. No obstante, contamos con el Concierto nº 2 para clarinete y orquesta en Fa M escrito hacia el año 1775 (algo bastante poco común pues los conciertos ingleses eran raramente difundidos y bastante difíciles para los principiantes). Cuando escuchamos esta obra observamos claras afinidades con los concerti grossi de Corelli o con los conciertos para órgano de Haendel con un idioma “galante” muy afín también al de Johann Christian Bach.

Según hace notar Irina Kriajeva en el prólogo de su edición de la partitura de la ópera Una cosa rara de Vicente Martín y Soler (1754-1806), los periódicos de Viena de la época comentan la existencia de dos conciertos para clarinete y orquesta de este compositor valenciano. No conocemos hasta el momento la existencia de dichas partituras y, se supone, que si no se han perdido se encontrarán todavía en manuscrito en alguna de las bibliotecas de las ciudades por las que pasó. La época (segunda mitad de la década de 1780) y el lugar (Corte de Viena) en el cual aparecen dichos artículos, nos hacen dirigir hacia un rumbo determinado nuestras hipótesis. Por aquel entonces, a inicios de 1787, la Orquesta Imperial de Viena recibió la visita de dos hermanos clarinetistas, Anton y Johann Stadler, siendo ésta la primera vez que la orquesta contaba con dos clarinetistas estables en sus filas. Las posibilidades de que se conocieran y entablaran amistad son relativamente grandes ya que Martín y Soler tenía una estrecha relación con los músicos de dicha orquesta y también porque la partida del valenciano hacia tierras rusas no se produjo hasta finales de 1788.

Philipp Meissner (1748-1816) fue un destacado virtuoso alemán del clarinete durante la segunda mitad del siglo XVIII y los inicios del XIX. Hacia 1770 daba conciertos en París y durante el periodo comprendido entre 1777 y 1802 estuvo al servicio como primer clarinetista de la orquesta de la Corte de Würzburg. Entre sus composiciones, prácticamente todas destinadas al clarinete y para su uso propio, podemos mencionar que escribió numerosas variaciones para clarinete y orquesta sobre motivos populares, así como conciertos para clarinete y orquesta.
El padre de Wolfgang Amadeus Mozart, Leopold Mozart (1719-1787), aunque apenas empleó el clarinete en sus obras, sí que escribió un sencillo pero agradable Concierto para clarinete y orquesta de buena factura.

Entre las piezas concertantes en las que el clarinete interviene que escribiera Josef Myslivecek (1731-1787) hay que citar la Sinfonia Concertante nº 6 para dos clarinetes, fagot, dos trompas y cuerdas en Mib M. Catalogada por algunos documentos como “Sinfonia Concertante nº 3”, fue escrita hacia 1774-1778 y, aunque su localización fue complicada, se ha encontrado una copia manuscrita en la Thurn und Taxis Hofbibliothek de la ciudad de Regensburg, Alemania. También podemos hacer mención de un Concierto para dos clarinetes y orquesta en Mib M.

El fagotista, compositor y pedagogo francés Etienne Ozi (1754-1813) cuenta con varias sinfonie concertante, de las que podemos destacar la Sinfonia Concertante nº 2 para clarinete, fagot y orquesta de cámara Op. 7 y Sinfonia Concertante nº 3 para clarinete, fagot y orquesta de cámara Op. 10.

El estilo de Ignaz Joseph Pleyel (1757-1831) es plenamente haydniano, muy en la línea de la Escuela de Viena, aunque también se vio muy influido por el primer Beethoven. De sus ocho conciertos para solista y orquesta, el Concierto para clarinete y orquesta en Do M B 109 es el más conocido, escrito en 1797 para clarinete afinado en do y publicado en 1799. Menos conocido es el Concierto para clarinete y orquesta en Sib M B 104 escrito poco tiempo antes que el anterior, así como la Sinfonia Concertante nº 5 para flauta, clarinete, fagot, trompa y orquesta en Fa M B 115 y la Sinfonia Concertante para dos clarinetes y orquesta en Sib MB 128 son las dos únicas que emplean el clarinete.

Franz Xaver Pokorny (1728-1794) fue uno de los primeros compositores que se empezó a interesarse de una forma consciente por el clarinete dentro de la masa orquestal. Desde 1754 a 1770 empleó a los clarinetes en sus sinfonías de forma eficaz y específica, algo que habían hecho pocos compositores hasta el momento. De entre esos 61 conciertos para diversos instrumentos solistas conocidos, hay que decir que dos son escritos para clarinete.

El italiano Felice Alessandro Radicati (1775-1820), compositor y violinista del Teatro Comunale de Bolonia, escribió un Concierto para clarinete y orquesta cuyo manuscrito se encuentra en el Conservatorio di Musica Giovanni Battista Martini de Bolonia. El también italiano, pero de adopción ya que era checo de nacimiento, Antonio Rosetti (1750-1792) únicamente ha pasado a la historia de la música por ser el primer compositor en abordar música para quinteto de viento. Probablemente nunca sabremos cuándo tuvo Rosetti su primer contacto con el clarinete. Fue autor de dos conciertos para clarinete así como de una obra titulada Andante y Variaciones para clarinete y orquesta.

De los cerca de 15 conciertos para clarinete que escribió Theodor von Schacht (1748-1823) durante su vida (desconocemos para quién, y cuyos manuscritos, como los de gran parte de su obra, se encuentran en los archivos del Palacio Thurn und Taxis de Regensburg), hemos podido incluir en este estudio los que aparecen en la grabación que realizara Dieter Klöcker para ORFEO allá por el año 1993. Éstos son el Concierto para clarinete y orquesta en Sib M, el Concierto para clarinete y orquesta en Re M (es uno de los primeros conciertos escrito para el clarinete afinado en la), la Concertante para dos clarinetes y orquesta en Sib M y la Concertante para tres clarinetes y orquesta en Sib M. En todos ellos destaca una inspiración melódica excelente, que junto al talento de Schacht se convierten en piezas de perfecta factura. De otro compositor alemán, este caso Joseph Ignaz Schnabel (1767-1831) podemos destacar el Concierto para dos clarinetes y orquesta en Mib M, el Concierto para clarinete y orquesta en Mib M y el Concierto para clarinete y orquesta.

Entre los conciertos para un solo instrumento de Georg Abraham Schneider (1770-1839) hay que destacar los escritos para trompa, violín, oboe y fagot. No obstante, presenta también interés el Concierto para clarinete y orquesta Op. 103 del año 1816 encontrado en forma de manuscrito en el Conservatorio di Musica Giovanni Battista Martini de Bolonia y editado por Hoffmeister hacia 1818 en Leipzig. Fue interpretado por Ivan Müller durante una de sus giras en 1809 en la Redoutensaal de Viena junto a obras de otros autores.

Nos ha llegado del violinista y fagotista alemán Johann Friedrich Schubert (1770-1811) su Double Concerto para clarinete, fagot y orquesta en Míb M cuya fecha y circunstancias de composición nos son desconocidas.

El compositor John Christopher Smith (1712-1795) escribió un Concierto para clarinete y orquesta de gran virtuosismo técnico en la década de 1770.

A los 14 años el compositor y clarinetista virtuoso francés Pedro Étienne Solère (1753-1817) se había convertido en un aventajado clarinetista y entró a formar parte de la banda de un regimiento de infantería. Poco después, se marchó a París para estudiar con el famoso Michél Yost e hizo su debut en los Concerts Spirituels en 1784. Su fama se hizo internacional y realizó giras de conciertos por Italia, España y Rusia. Son varias las composiciones concertantes de este clarinetista-compositor que han sido recientemente descubiertas. La Sinfonia Concertante nº 1 para dos clarinetes y orquesta en Mib M, el Concerto Espagnol para clarinete y orquesta en Sib M, el Concierto para clarinete y orquesta en Mib M y la Sinfonia Concertante nº 2 para dos clarinetes y orquesta en Fa M.

Hoy en día Anton Stadler (1753-1812) es ampliamente conocido por esa estrecha relación que mantuvo con una de las figuras más importantes de la historia musical a su llegada a Viena en 1787, Wolfgang Amadeus Mozart. Numerosas son las piezas que Mozart escribió teniendo en mente la figura de Anton. Pero no tan solo Anton Stadler fue un receptor de partituras excepcionales para clarinete de figuras como Mozart, Süssmayr o Hoffmeister, entre otros, sino que también él fue un destacado compositor que sabía extraer lo máximo de su instrumento. Concretamente, la musicóloga Pamela Poulin ha descubierto que en los conciertos de Riga, un Concierto para clarinete y orquesta compuesto por el mismo Stadler fue programado.

La familia Stamitz, Johann (1717-1757) y Karl (1745-1801), cuenta con varias de las páginas más destacadas del repertorio concertante para clarinete. El primero de ellos es autor del Concierto para clarinete y orquesta en Sib M que data de 1755. Mientras, Karl es autor de más de una decena de conciertos de variada formación.

En el libro de Erich Hoeprich The Clarinet se da cita acerca de un Concierto para clarinete y orquesta de un compositor llamado Starck (¿?-¿?), que aparece referenciado en el catálogo de la editorial Breaitkopf & Härtel en el apartado Supplement VII de 1772.

Cuando empezamos a indagar sobre la figura de Franz Xaver Süssmayr (1766-1803) nos llena de enorme alegría conocer que este famoso discípulo de Mozart se había instruido en su juventud como clarinetista. El Konzertsatz para clarinete di bassetto y orquesta en Re M, completado por el musicólogo Michael Freyhan, es un único movimiento escrito por Süssmayr para una obra de mayor envergadura de 1792, el año siguiente de la muerte de su maestro, que sería destinado con toda probabilidad a Anton Stadler.

Aunque Franz Wilhelm Tausch (1762-1817) compuso gran cantidad de obras para su instrumento de una calidad aceptable, tan sólo han sobrevivido del fatal olvido unas pocas partituras como son varios dobles conciertos para dos clarinetes y conciertos para clarinete. Son partituras que llevan impreso el sello “goût de Mannheim” (“al gusto de Mannheim”). En ellos observamos un tratamiento del clarinete muy virtuosístico para la época, empleando pasajes veloces y notas del registro sobreagudo que anuncian la escritura de Louis Spohr; no obstante, lo que más destaca es la expresividad de los movimientos centrales, llenos de belleza y musicalidad, que muestra el buen hacer del creador de lo que será con el futuro la escuela alemana de clarinete.

            El compositor checo Vaclav Tucek (1773-ca. 1821) cuenta en su catálogo con un Concierto para clarinete y orquesta en Sib M que fue descubierto hacia 1917, pero no publicado hasta 1968.

            Tal como escribiera en uno de sus tratados, “La belleza del clarinete reside en la propia belleza de su sonido, y uno agrada en la medida que lo hace sonar debidamente”, Armand Vanderhagen (1753-1822) se presenta como un virtuoso clarinetista que ya se interesa por aspectos del clarinete esenciales. Sus tres conciertos para clarinete y orquesta (dos de ellos están en forma de manuscrito en la Universität Münster) son una clara muestra de ellos y hacen gala de una musicalidad exquisita y de un tratamiento del solista idóneo para el clarinete.

Considerado como uno de los primeros compositores en escribir sonatas para clarinete y piano, la escritura de Johann Baptiste Vanhal (1739-1813) es muy sencilla y expresiva, aunque sin verdadero talento, a pesar de que compuso más de 1300 obras. Destaca su Concierto para clarinete y cuerdas en Do M.

Gran parte de las obras del compositor alemán Johann Christoph Vogel (1756-1788) se han perdido, pero han sobrevivido algunas piezas que merecen nuestra mención. La gran mayoría de obras que escribió fueron dedicadas al clarinetista francés Michél Yost con el cual mantenía una relación personal-profesional comparable a la que mantenían Beer y Karl Stamitz, Stadler y Mozart, Baermann y Weber o Mühlfeld y Brahms. Una de las partituras que sí se conserva es la Sinfonia concertante para clarinete, fagot y orquesta cuyo destino y fecha de composición son inciertos.

El redescubierto compositor alemán del Clasicismo Christian Wilhelm Westerhoff (1763-1806) es autor de un Concierto para clarinete y orquesta en Sib M Op. 5 y un Doble Concierto para clarinete, fagot y orquesta en Sib M. Se trata de un lenguaje puramente clásico con reminiscencias de Rosetti o Hoffmeister con una escritura virtuosa para el clarinete.

A pesar de haber alcanzado gran fama por toda Europa con sus óperas (éstas se escucharon en Venecia, Nápoles, Londres, París, Budapest, Varsovia, San Petersburgo o Moscú, entre otras ciudades), la música instrumental de Peter von Winter (1754-1825) no alcanzó dicha fama y quedó relegada a un segundo puesto a pesar de su inventiva melódica y su clara influencia mozartiana. Gracias al clarinetista e investigador Dieter Klöcker, el cual ha descubierto numerosas obras de autores como Cartellieri, Backofen, Solère o el mismo Winter, se puede volver a disfrutar de la música de este precursor del romanticismo y de autores como Weber o Spohr. Mencionmos el Concierto para clarinete y orquesta en Mib M, la Sinfonia Concertante para clarinete, fagot, trompa, violín y orquesta en Sib M Op. 10, el Concertino para clarinete, violonchelo y orquesta en Mib M o el aria de concierto Torni al tuo sen la calma soprano, clarinete y cuerdas.

Autor de gran cantidad de música de cámara con parte principal para clarinete, Friedrich Witt (1770-1836) mantuvo una estrecha relación profesional y afectiva con el clarinetista bohemio Joseph Beer. Aunque se desconoce la fecha de composición del Concierto para clarinete y orquesta de Witt, se sabe según información de Pamela Weston que ambos músicos estuvieron de gira por diversas ciudades alemanas, entre ellas Potsdam, entre 1794 y 1796 (año de la vuelta a Viena); posiblemente compuso Witt dicho concierto para esa gira de conciertos. Paul Wranitzky (1756-1808) conoció también al clarinetista Joseph Beer en una audición llevada a cabo en diciembre de 1785 en Viena. Como afirma el amigo íntimo de Beer, Friedrich Witt, Wranitzky quedó enormemente impresionado por la interpretación de este gran clarinetista. De ese acontecimiento surgió una buena amistad que llevó al compositor a dedicarle obras. El Divertimento para clarinete, violín y orquesta en Sib M es un claro ejemplo de esa relación. Fue destinado probablemente a un concierto que dieron ambos músicos en Viena.

El corpus compositivo del último de los compositores que presentamos, Michel Yost (1754-1786) es considerable, pero son contadas las piezas que han quedado en el repertorio. Aunque se desconoce el número exacto de piezas concertantes que escribió, (se cree que unos 15 conciertos para clarinete; hemos de hacer mención a que numerosos conciertos que Yost escribía para su uso propio se atribuyeron a Vogler debido a que el clarinetista le pedía consejo a la hora de escribirlos y también recibía clases de composición suyas; esto ocurre con los conciertos 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13 y 14, en los que en la portada se indica “de Michél et Vogel”), la práctica totalidad vieron la luz en su época parisina para los conciertos que ofrecía en los famosos Concerts Spirituels, por lo que las podemos datar entre los años 1777 y 1788. Todas ellas son composiciones sugerentes y de buena factura.

 

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Escrito por Luis Fernández Castelló
Desde España
Fecha de publicación: Verano de 2016
Artículo que vió la luz en la edición nº 31 de Sinfonía Virtual
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ISSN 1886-9505



 

 

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