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EL ARMONIO AL ALIMÓN CON EL PIANO

Joaquim Zueras
Crítico musical



(Nº 21, OCTUBRE, 2011)


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DISCOGRAFÍA


L´orchestre dans le salon: obras para piano y armonio de Saint-Saëns, César Franck y Charles Marie Widor. Johannes Michel, armonio Victor Mustel y Ernst Breidenbach, piano Kawai EX. Christophorus CHE 0129-2. Distribuidor: Diverdi.

        Aunque con cierta tardanza, quisiera hacerles partícipe de un curioso disco poco difundido, y que a buen seguro satisfará al melómano a la búsqueda de rarezas y a los seguidores de la música romántica francesa, todo por un módico precio.

        A mediados del siglo XIX no era extraño encontrar en algunos salones un armonio junto al piano. Esto se debía al gusto por utilizar un instrumento de variadas posibilidades tímbricas que actuase como soporte orquestal, en conjunción con la monocromía tímbrica del piano. Al mismo tiempo, el armonio experimentó en Francia avances en su fabricación: mejoras en los fuelles, en el uso de la expresión, empleo del teclado partido, creación de nuevos registros,  etc. Debemos estas innovaciones a los fabricantes Alexandre-François Debain (1809-1877) y Victor Mustel (1815-1890). Así pues, no deberíamos pensar en el armonio como el pariente pobre del órgano, circunscrito a humildes iglesias, sino también en un instrumento que frecuentó casas particulares, salones, cines, teatros, y que se hizo muy popular, incluso en Estados Unidos.

        Volviendo a los dúos para armonio y piano, dan testimonio de su aceptación un buen número de transcripciones editadas sobre piezas orquestales como la Marcha de Lohengrin de Wagner, por ejemplo. Pero si nos ceñimos al número de piezas clásicas  compuestas expresamente para ambos instrumentos, la cantidad se ve tremendamente reducida; de ahí el interés de este disco que presenta unas obras de indudable inspiración.

        Debain animó a Saint-Saëns (1835-1921) para que escribiera una obra para piano y armonio. Así fue como en 1858 la editorial parisina E. Guidons publicó Six duos pour harmonium et piano op.8, dedicados al entonces célebre organista Lefébure Welly, predecesor de Saint-Saëns en el órgano de la Madeleine (ese mismo año Guidons le había publicado Trois morceaux pour harmonium como opus 7, aunque en realidad se trataba de su primer opus, lo que prueba el temprano interés de Saint-Saëns por este instrumento). Los Six duos están impregnados de una fogosidad juvenil a menudo desbordante, sobre todo en la brillante Fantasía e Fuga y en el Finale. Sólo la meditativa Cavatina concede tregua al oyente con su melancólico cantabile, para sumergirlo a continuación en un complejo e inquietante Choral, al que sigue un jocoso Capriccio y un ingenioso y elegante Scherzo en forma de tarantela. El magistral empleo del contrapunto evidencia que Saint-Saëns, con 23 años, además de un excelente teclista era un compositor sólidamente formado.

        El 30 de noviembre de 1857 se inauguraba la nueva basílica de Sainte Clotilde y el 19 de diciembre de 1859 el nuevo órgano Cavaillé-Coll. César Franck (1822-1890) fue nombrado organista de la parroquia. Las posibilidades de este instrumento junto con su belleza tímbrica sirvieron de acicate para que Franck compusiera entre 1860 y 1862 las Six pièces d´orgue, una de las cuales es el Prelude, fugue et variation op.18. La obra es un tríptico con una bellísima cantinela sostenida por un ritmo algo quejumbroso, sigue una fuga solemne de corte clásico y la variación en la que aparece de nuevo la cantinela bajo un contrapunto florido. Esta obra gustó tanto, que en 1880 el editor Auguste Durand  pidió a Franck que escribiera una versión para armonio y piano. Franck conocía bien los recursos del armonio, (dejó escritas 85 piezas para este instrumento) y así lo hizo.

        Charles Marie Widor (1844-1937) es en la actualidad el más orillado de los tres compositores citados, no obstante haber disfrutado de un gran prestigio en vida. Fue profesor del Conservatorio de París y organista en Saint Sulpice. Pese a haber sido un prolífico compositor de óperas, sinfonías, música de cámara, lieder y música sacra, hoy apenas se le recuerda por algo más que su Toccata de la Quinta sinfonía para órgano, con la que a veces concluyen las ceremonias vaticanas. Sus Six duos pour harmonium et piano fueron publicados en 1891 por Schott in Mainz y en ellos muestra un notable refinamiento. La Humoresque llena de vitalidad y optimismo, grácil y distinguido el Allegro cantabile, radiante la Marche nuptiale, delicado el mendelssohniano Nocturne al igual que la Sérénade, y ocurrentes las Variations finales.

        Johannes Michel en el armonio y Breidenbach en el piano ejecutan  muy compenetrados en lo referente a matices expresivos, distinguiendo bien los planos e interpretando con mucha pulcritud, a lo que se añade la claridad que se deriva de una óptima toma de sonido.


Escrito por Joaquim Zueras
Desde España
Fecha de publicación: Octubre de 2011
Artículo que vió la luz en la revista nº 21 de Sinfonía Virtual.
ISSN 1886-9505



 

 

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