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LUDWIG TRIO: UN BEETHOVEN PROFUNDO
Y VIBRANTE

Pablo Ransanz
pablo.ransanz@gmail.com
Compositor y crítico musical


(Nº 27, JULIO, 2014)


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DISCOGRAFÍA


Beethoven. Ludwig Trio. Aglae Musica.

El último trabajo discográfico del prestigioso Ludwig Trio que ahora presentamos para nuestros lectores y lectoras de la revista electrónica Sinfonía Virtual supondrá, sin ninguna duda, una extraordinaria, profunda y novedosa experiencia musical.

        La citada agrupación musical, de reciente creación –su primera actuación tuvo lugar en marzo de 2009–, reúne a dos hermanos barceloneses, Abel y Arnau Tomàs (nacidos en 1980 y en 1973, respectivamente), y a una joven y brillante pianista surcoreana, Hyo-Sun Lim (Jeonju, 1981). Ambos hermanos son, además, miembros fundadores del aclamado Cuarteto Casals y profesores en diferentes Universidades de la geografía española, europea y estadounidense.

        El presente CD representa una de las más fructíferas colaboraciones recientes de nuestro trío protagonista y la magnífica Orquesta Sinfónica de Galicia, bajo la atenta y experta batuta del insigne burgalés don Víctor Pablo Pérez, titular de la mencionada agrupación hasta el pasado mes de agosto de 2013.

        Las dos obras pertenecientes al corpus beethoveniano que han sido incluidas en el presente trabajo discográfico merecen ser estudiadas, analizadas y escuchadas con todo detenimiento, ya que ambas son reflejo del mejor quehacer compositivo del genio de Bonn y además, son obras raramente interpretadas en un mismo programa musical en el actual panorama sinfónico-orquestal europeo y mundial.

        El Concierto para piano y orquesta número 4 en Sol Mayor, op. 58, fue esbozado entre 1802 y 1803, durante la composición de la célebre Sinfonía Heroica, y escrito en su mayor parte durante 1805, aunque no fue terminado hasta finales de 1806 o comienzos de 1807. Se interpretó por primera vez en público el 22 de diciembre de 1808 en el Theater an der Wien de Viena, dentro de un programa que comprendía, además, las Sinfonías quinta y sexta de nuestro genial protagonista.

        La obra fue dedicada al joven archiduque de Austria, que contaba con diecinueve años por aquel entonces y era, además, alumno aventajado de Beethoven desde hacía varios años. Este peculiar concierto fue publicado en agosto de 1808, y ha sido considerado desde entonces como una de las obras maestras del pianismo sinfónico-concertante beethoveniano y de la literatura pianística en general.

        Desprovisto de ataduras y formalismos, el piano se expresa aquí con absoluta libertad e improvisa con soberana facilidad temas de elevada inspiración. El maravilloso movimiento central, con sus pausas elocuentes, sigue asombrando a millones de oyentes todavía en la actualidad, a principios de este siglo XXI.

        La estructura del concierto sigue las pautas de la época, con tres movimientos enlazados entre sí: Allegro moderato, Andante con moto y Rondo vivace.

        Desde el primer compás, Beethoven introduce una verdadera innovación en su época: el piano entra directamente y expone -digamos - de golpe (dolce) el primer tema, que después será generosamente ampliado por el tutti orquestal:

CONCIERTO PIANO BEETHOVEN.jpg

        Se trata de un tema que recuerda al celebérrimo tema inicial de la quinta sinfonía del ilustre sordo, y que desemboca en un segundo tema con ritmo de puntillo.

        Escrito en la tradicional forma sonata, este movimiento inicial consta de un amplio desarrollo en cuatro secciones, en los que el piano asume el rol protagonista y varía hasta el infinito el material temático orquestal. También son reseñables los diálogos entre el solista y las secciones de cuerda y viento-madera, que el piano siempre se encarga de variar y enriquecer con su dulce canto inicial.
Hyo-Sun Lim interpreta maravillosamente este primer movimiento, otorgando ese carácter dolce -  e incluso cantabile – al tema inicial. La pianista coreana transmite una gran delicadeza en el fraseo, elegancia y mesura, enorme agilidad e, indudablemente, nuestra solista asiática está en posesión de una refinada técnica, con una exquisita atención al detalle.

        La joya de este concierto es, sin duda, su movimiento central (Andante con moto), escrito en la tonalidad de Mi menor (relativo menor de Sol Mayor). La Orquesta Sinfónica de Galicia enuncia magistralmente el rítmico, imperioso, austero y grave primer tema en secos acordes, casi con brutalidad; la respuesta de nuestra solista coreana, en la que el piano canta una melodía casi dolorida con gran ternura, contrasta profundamente con ese clima inicial orquestal. El carácter lírico y poético va difuminándose y da paso a cierta exaltación, que conduce a la emotiva y profunda cadenza escrita por Beethoven para la ocasión, desprovista de todo vano preciosismo y que Hyo-Sun Lim interpreta delicadamente. El tema inicial parece fragmentarse, disolverse, hasta llegar al apaciguamiento de la última repetición.

        Este breve episodio conduce directamente, casi sin transición, al tercer y último movimiento de la obra (Rondo vivace).

        El tema principal, vivo, de andadura ligeramente sincopada (sobre tresillos), podría definirse como extremadamente brillante. A una entrada serena y firme de las cuerdas, Hyo-Sun Lim responde feliz, vibrante, con su piano plenamente satisfecho del clima “armonioso” recientemente conquistado tras feroces luchas de movimientos precedentes.

        Arpegios quebrados caracterizan este electrizante final en forma temática A B A B A B, en el que una cadenza históricamente maltratada (*) precede a la coda conclusiva.

        El triple concierto para violín, violonchelo y piano en Do Mayor, op. 56 fue compuesto íntegramente en Viena, en el fructífero período comprendido entre 1802 y 1804. El estreno de esta curiosa obra tuvo lugar en la misma ciudad en 1808.

        Este concierto beethoveniano reúne las peculiaridades propias de un concierto sinfónico – el efectivo orquestal se asemeja al de un concierto tradicional con solista con las trompetas y timbales propios de la sinfonía -, y los rasgos definitorios de un concerto grosso – varios solistas asumen el rol protagonista, e interpretan y desarrollan las ideas musicales más relevantes de la obra, arropados por el ripieno o resto de instrumentos -. Aunque la crítica de la época no acogió demasiado bien este triple concierto, tampoco debe pensarse que nos encontramos ante una obra carente de calidad e inspiración.

        El Allegro inicial tiene estructura de forma sonata. Los hermanos Abel y Arnau Tomàs entablan un magnífico diálogo – sereno- con la gran pianista surcoreana Hyo-Sun Lim, prestándose y devolviéndose protagonismo temático, melódico y rítmico sin descuidar la intimidad de los maravillosos momentos a trío de la música de cámara de Beethoven, cuya magia queda patente en este bello movimiento.

        El Largo, además de ser el amplio movimiento central de este triple concierto, representa también el momento culminante para el violonchelo, verdadero eje sobre el que el piano y el violín giran en compañía de toda la orquesta. Aquí el protagonista casi absoluto será el virtuoso Arnau Tomàs, que despliega su gran musicalidad, su delicado fraseo, su hermoso y limpio sonido – sin abusar jamás del vibrato - y su poderosa y sólida técnica, magníficamente arropado por su hermano Abel y por nuestra protagonista, Hyo-Sun Lim.

        Quizá sea el Rondo alla polacca el momento culminante de esta obra de nuestro genial protagonista, donde la orquesta asume una extraordinaria responsabilidad. Gran interpretación la de la agrupación gallega en este trabajo musical que ahora nos ocupa, con momentos verdaderamente brillantes en las secciones de viento-madera, viento-metal y cuerdas graves y  percusión (timbales).

        En definitiva, el presente CD testimonia la extraordinaria calidad de los intérpretes ya referidos. Desde Sinfonía Virtual, queremos trasladar nuestra más sincera enhorabuena al Ludwig Trio y a la Orquesta Sinfónica de Galicia; agrupación que debe mucho a quien ha sido hasta hace poco su máximo responsable en el podio y uno de nuestros más valiosos activos en la actualidad, el célebre director castellano don Víctor Pablo Pérez.


(*) En los últimos dos siglos, muchos/as intérpretes han escrito sus propias cadenzas para este movimiento; desde Clara Schumann, Claudio Arrau o Arthur Rubinstein hasta Carl Reinecke, Emil Gilels o Glenn Gould. En la actualidad no existe ningún acuerdo global y unánime al respecto de esta cadenza beethoveniana.


Escrito por Pablo Ransanz
Desde España
Fecha de publicación: julio de 2014
Artículo que vió la luz en la edición nº 27 de Sinfonía Virtual
ISSN 1886-9505
www.sinfoniavirtual.com



 

 

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