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Firmamento de Rocío Márquez y Proyecto Lorca, una atrevida y hermosa aventura

José Luis Navarro
Universidad de Sevilla
Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura · Cátedra de Flamencología y Estudios Folclóricos Andaluces


(Nº 33, Verano, 2017)


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DISCOGRAFÍA


Firmamento nace del encuentro de Rocío Márquez con Proyecto Lorca para colaborar juntos en un concierto programado por el Teatro Real de Madrid dentro de las actividades paralelas al estreno mundial de la ópera El público de Mauricio Sotelo (música) y Andrés Ibáñez (libreto), basada en ese texto de Federico García Lorca.(1)


Rito y geografías para Federico García Lorca


Para ese concierto, titulado Rito y geografías para Federico García Lorca, que se estrenó el 28 de febrero de 2015 coordinado por Pedro G. Romero ,(2) Juan Jiménez (saxo), Antonio Moreno (percusión), Daniel B. Marente (piano) y Rocío Márquez (voz) (3) componen tres de los temas incluidos en Firmamento:“Nana de Sevilla”, “Anda, jaleo” y “Sones de Asturias”. Se inspiran en las grabaciones que en 1931 habían hecho Encarnación López “La Argentinita” y Federico García Lorca para el disco Colección de canciones populares españolas.

Suites I, II y III

Las Suites I, II y III son esos tres temas en los que la voz de Rocío navega libre por un nuevo universo musical en el que los sonidos siderales del saxo y la percusión contrastan con las melodías que crean ella y el piano. Una nueva reelaboración, como en su día hiciera Federico cuando recogió y armonizó para piano las canciones originales, que culmina en un diálogo inédito  y sorprendente de modulaciones antiguas de raíz popular y contemporáneas y flamencas que hablan de hoy. Rocío funde así pasado y presente en un original juego melódico y temático.

“La nana de Sevilla”

La tristeza que rezuma la “Nana de Sevilla” (Suite I) de Lorca, “Este galapaguito no tiene madre”, se convierte en puro gemido trágico cuando Rocío la recrea. Acompañan al texto lorquiano extrañas referencias a “brazos del demonio” y “puertas del infierno” con invocaciones de plegaria, “Líbranos Señor”, “Perdónanos Señor”. Hay una nana-petenera y, para terminar, Rocío canta “Los 100 enamorados que duermen para siempre” y recita “Bajo la tierra seca Andalucía tiene largos caminos rojos, Córdoba olivos verdes, donde poner 100 cruces que los recuerden. Los 100 enamorados duermen para siempre”. Remata con un grito seguiriyero. Nana y lamento funerario. El niño y la muerte. Es, sin duda, la nana más sombría jamás cantada.

“Anda, jaleo”

La recreación de “Anda, jaleo” (Suite II) sigue la misma dinámica que la “Nana de Sevilla”. Es una amalgama de sones de distinto origen: “Yo que soy contrabandista y campo por mis respetos”, “Caballo mío careto”, “Desde que te vi juré ser tu amante verdadero”, “No salgas al campo, mira que soy tiraor”, entre los que solo muy de vez en cuanto se asoman como islotes en un gran archipiélago los textos de Lorca. Y lo mismo se comportan los instrumentos. Sobresale la curiosa simbiosis que hace el saxo del vito con el “Anda, jaleo”. La Suite termina con un nuevo grito. Es un todo un trabajo de experimentación musical con el sello de Enrique Morente.

“Sones de Asturias”

La  interpretación que Rocío hace en los “Sones de Asturias (Suite III) resulta paradigmática del juego de contrastes que caracteriza estas Suites. Un grito minero y una canción recogida por Lorca. En ella se revive el viaje que hiciera en 2012 a León para cantarles a los mineros encerrados en el Pozo de Santa Cruz del Sil. Abre con una minera, “Yo vi a una madre llorar en la boca de una mina”, para unirse al coro de mineros asturianos y entonar “Santa Bárbara bendita, patrona de los mineros”, regresa a los cantes de minería con “En el fondo de una mina se me ha apagaíto el candil”, canta la canción de Lorca y La Argentinita, y el piano cierra con Asturias de Isaac Albéniz, mientras ella la tararea.

Una nueva aventura creativa

El trabajo realizado con Proyecto Lorca para el Teatro Real fue para Rocío un inesperado desafío, una provocación y un estímulo a su creatividad. Le permitió descubrir las posibilidades expresivas de nuevas sonoridades, al tiempo que le liberaba de las ataduras que las seis cuerdas podrían suponerle para desarrollar todo lo que quería decir y cómo lo quería decir. Aquella feliz experiencia no debía morir recién nacida. Por ello, todos decidieron seguir juntos una etapa más de su camino y con el asesoramiento de Pedro G. Romero, grabar este disco. Once nuevos temas para hacer música y expresar todo lo que en ese momento Rocío sentía y le preocupaba, desde recuerdos de su niñez hasta la reivindicación de la mujer y una llamada de atención sobre la problemática social que hoy asola al mundo.

Feminismo

Rocío es una persona discreta, poco dada a radicalismos histéricos. Y así es su feminismo. Quiere reivindicar el papel de la mujer en el flamenco y lo hace de una forma natural: eligiendo para cada cante letras escritas por mujeres. Un campo poco frecuentado por la mujer. Cuenta, además de sus propios textos, con la cantautora roquera de origen danés Christina Rosenvinge (Madrid, 1964); con María Salgado (Madrid, 1984), poetisa e investigadora, doctora en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad Autónoma de Madrid; con Isabel Escudero (1944-2017), extremeña de Quintanar de la Serena, profesora universitaria y poetisa; y con Teresa de Cepeda y Ahumada (1515-1582), más conocida por Santa Teresa de Jesús.


Los once nuevos temas

“El primer rayo de luz”

En el primer tema, unos tangos con aromas choqueros, nos habla, con letras propias, de  su infancia, de “amapolas en flor”, de “pétalos de primavera”, de “nuevos días de fiesta”. Es el mundo visto por los ojos de una niña.

“Gritos sordos”

Sigue una milonga, también con letras suyas (4), en la que dialoga con un saxo juguetón a lo Negro Aquilino. Es todavía pequeña, pero sigue creciendo.

“Alegrías y pesares”

En el tercer tema, unas bulerías lentas, nos confiesa tropiezos, “Esta cabecita mía qué rápido pierde el centro, que aunque conozco la piedra vuelvo a toparme de nuevo”, y de constancias “cantando paso a pasito, que el camino no críe yerba”. La música la pone Moreno con sonidos tintineantes, cristalinos, el piano solemne de Marente y Jiménez con un saxo que se pierde marchoso con tambores de sonidos semanasanteros.

“Tierra y centro”

En “Tierra y centro”, una minera, se repiten sensaciones y recuerdos expresados en la Suite III. Comienza con “Desde Santa Cruz del Sil se oye un eco por minera” para tornarse canción popular asturiana con “No hay carretera sin barro” y “De noche no puede ser, que me rinde el amor, que me riñe tu padre” y, como hiciese en el Teatro Real, repetir de nuevo “En el fondo de una mina se me ha apagaíto el candil”.

“Son flúor tus ojos”

En el quinto tema, convierte el fandango de Huelva en denuncia de la contaminación ecológica. La letra es de María Salgado, pero el coraje y el sentimiento de la ruina venenosa —“Son las fuentes flor de muerte”— en que le están dejando su ría son suyos. El contraste entre el acompañamiento fandangueril con ecos de Encinasola, Cabezas Rubias, Valverde, el Cerro y el antiguo de Calañas. El grito de protesta no puede ser más hiriente. Tampoco el título puede ser más aterrador.

Destierros”

Hace, a continuación, una singular bambera con letra de Santa Teresa, “Vivo sin vivir en mí”, y sonidos machacones de la percusión. Espiritualidad, “Aquella vida de arriba”, dinámicamente acompasada. Los cielos y la tierra .(5)

“Almendrita”

El séptimo tema es un romance con letra de Christina Rosenvige. Una incursión al tema de género. “Con la espada de mi catre/ de testigos bien presentes/ despierto, rosa cortada/ la luna en cuarto creciente.” Habla de amor, “mis trenzas enamoradas”, de sexo, “la almendrita de mi vientre” y de dominio, “Le gusté potro salvaje y ahora me quiere obediente”. Rocío canta y recita.

“Firmamento”

Una seguiriya sobrecogedora ,(6) uno de los palos fuertes de Rocío, con la que quiere denunciar injusticias sociales, incluido ese síndrome de Estocolmo que las clases débiles terminan sufriendo, “Lo peor de la condena es cogerle gusto a las cadenas”. La letra es de Isabel Escudero.

“Voces”

Otra denuncia de injusticias sociales y otra ensoñación, esta vez con letra de la misma cantaora, “Cómo sería, si cambiaran los papeles que nos repartió la vida, compasión para el opresor y abundancia para un pueblo que por miedo se calló”, “Torres más altas cayeron”. Unas letras dichas por alegrías. Unas alegrías lentas y muy poco alegres, aunque Rocío tararee un lerele lele lerelelé. Rocío remata con refranes populares: “Y la casa sin barrer”, “Antes malo conocido que bueno por conocer”.

“Si yo me duelo”

Con letra de Isabel Escudero Rocío transforma el “Cómo reluce” chaconiano en un canto a la solidaridad y un nuevo grito de protesta. En una interpretación personal de los caracoles clásicos compara a aquellos andaluces que subían por la calle de Alcalá con los refugiados que buscan una vida mejor en la Europa comunitaria. Las dos ponen el dedo en la llaga, denunciando “heridas abiertas” y, tras un chotis madrileño, llega el alegato final: “Europa escribe leyes de barro y van muriendo gente de dios”.

“La dulce tiranía”

Cierra estas grabaciones un texto de Salvador Castro del Gistau ,(7) publicado en 1802 por Juan Antonio de Iza Zamácola (Don Preciso) en su Colección de las mejores coplas de seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para cantar a la guitarra. Una  seguidilla,  “La dulce tiranía de la hermosura rinde, triunfa y avasalla más poco dura”, en la que luce en plenitud la voz de Rocío, acompañada por un leve tintineo de la percusión.

El disco

En Firmamento Rocío aúna belleza y personalidad con valentía, en ocasiones pura audacia, en la búsqueda de atrevidas combinaciones y nuevas creaciones musicales. Su voz vuela libérrima con alas morentianas y trinos marcheneros. De estricta justicias es destacar también el extraordinario trabajo creativo que hacen Antonio Moreno, Juan Jiménez y Daniel Marente.

Estreno

Firmamento se estrenó el 14 de mayo de 2017 en el Teatro Divadlo ABC, en la II edición del ciclo “Acento español” del Festival de Primavera de Praga. En España se presentó en la Sala Turina de Sevilla diez días después (24 de mayo) como cierre del curso “Creación e investigación en el flamenco”, organizado por la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo y la Bienal de Flamenco y dirigido por la cantaora onubense. Después lo sería en Madrid en el Teatro Kamikaze (22 de junio) y tiene prevista su presentación en Cartagena (21 de julio) dentro del ciclo “La mar de músicas”.


Notas


(1) He contado con los impagables comentarios que ha hecho Raquel Cantero mientras escuchábamos este disco.

(2) Rocío ya había trabajado con Pedro G. Romero en El niño (Universal Music, 2014).

(3) En el Teatro Real Rocío interpretó también adaptaciones de “En el café de Chinitas” con Pepe Habichuela, “Las morillas de Jaén” con Miguel Ángel Cortés, “Los peregrinitos” con Miguel Ángel Cortés, Los Mellis y Agustín Diassera, y “Los cuatro muleros” con Arcángel, Cortés, Diassera y  Los Mellis. Completaba el concierto “El diamante” del Libro de poemas de 1921, “Reyerta” de Romancero gitano, “Fuera” de Poema del cante jondo y “Canción muerta” de Suites. Hubo además dos interludios de baile interpretados por Leonor Leal.

(4) Son suyas las letras de los temas 1, 2, 3, 4 y 9.

(5) Está en línea con la interpretación que hizo Enrique Morente de “Aunque es de noche” de San Juan de la Cruz (Cruz y luna, 1992).

(6) Comienza con una saeta por seguiriya.

(7) Véase La serenata española (s. XVIII-XIX), goyesque songs for voice and guitar (Several Records, 2001).

 

 

Escrito por José Luis Navarro
Desde España
Fecha de publicación: Verano de 2017
Artículo que vió la luz en la edición nº 33 de Sinfonía Virtual
ISSN 1886-9505
www.sinfoniavirtual.com



 

 

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