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LOS MÚSICOS DEL TITANIC

Joaquín Zueras
Crítico Musical


(Nº 23, JULIO, 2012)


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DIVULGACIÓN

 

El 15 de abril de este año conmemoramos los cien años del hundimiento del Titanic. Una tragedia en la que fallecieron unos mil quinientos pasajeros. Entre estos se encontraban los  ocho músicos de la Wallace Hartley Band, a los que siempre se les ha tenido como héroes por haber tocado hasta el final. Una extraña heroicidad, cuando hubo cerca de setecientos supervivientes. Podrían haber intentado partir  en alguno de los insuficientes botes salvavidas disponibles durante la evacuación, pero optaron por quedarse en el salón Luis XV de la primera clase y seguir tocando tal como confirmaron varios testigos, entre ellos el relato de Mary Gilda Slater para el Worcester Evening Gazette del 18 de abril.

        Los ocho músicos del Titanic eran: Wallace Hartley (violinista y director), Jock Law Hume (violín), George Krins (violín), George Woodward (cello), Roger Bricoux (cello), Percy Taylor (piano), Ted Brailey (piano y órgano eléctrico), y Fred Clark (contrabajo). La White Star Line contrató sus servicios a la Black Talent Agency, firma establecida en Liverpool, dedicada a la animación musical de los barcos cobrando precios bajos a fuerza de pagar a los músicos un sueldo escaso, además de obligar a los intérpretes a correr con los gastos del uniforme.  Tenían sus camarotes en la segunda clase, aunque tocaban siempre en distintas zonas de la primera, formando un quinteto y un terceto.  Parece que no tocaron juntos hasta la noche fatídica, en la que intentaron con alegres melodías alentar e infundir esperanza a quienes quisieran escucharles, mientras que los que iban de un lado a otro del barco oían una macabra mezcla de gritos desesperados con música de entretenimiento.

        Algunos estudiosos han investigado qué música interpretaba la Wallace Hartley Band, basándose en una lista de la White Star Line, contrastada con el recuerdo de algunos supervivientes. Se trataba de un repertorio de no menos de 352 piezas que debían ser memorizadas, incluido el número asignado a cada una. El conjunto estaba formado por fragmentos de óperas, operetas  y musicales que habían alcanzado cierta popularidad, música de salón, ragtimes, valses y  quicksteps. El cantante, compositor y productor discográfico Ian Whitcomb reunió 24 de estas piezas en el curioso CD Titanic: Music As Heard On The Fateful Voyage, del sello Rhino (R 308861), que apareció por primera vez en 1997, volviéndose a editar en el 2001 y 2009. Veamos los títulos:

  • Mon coeur s´ouvre à ta voix, de la ópera Samsón et Dalila (Camille Saint-Saëns).
  • Vals de la Viuda alegre (Franz Lehár).   
  • Salut d´amour (Edward Elgar).
  • Music Hall Waltz Medley: Are We To Part Like This, Bill? (H. Casting & Ch.Collins)
  • If Those Lips Could Only Speak (Ch. Ridgewell & W. Godwin).  
  • Music Hall March Medley: I Do Like To Be Beside the Seaside (John A. Glover Kind)
  • Fall In And Follow Me (Bennett Scott)
  • Ship Ahoy (Bennett Scott).  
  • Selections From The Musical Comedy The Arcadians (Howard Talbot).
  • The White Star March (J. T. Gardner).
  • Glow-Worm (Paul Lincke).
  • In the Shadows (Herman Finck).
  • Oh, You Beatiful Doll (Nat. D. Ayer).
  • The Mosquitos´s Parade (Howard Whitney).
  • Alexander´s Ragtime Band (Irving Berlin).
  • Somewhere A Voice Is Calling (Arthur F. Tate).
  • Shine On Harvest Moon (Nora Bayes & Jack Norworth).
  • That Mesmerizing Mendelssohn Tune (Irving  Berlin).
  • Destiny-Waltz (Sydney Baynes). 
  • Waiting For The Robert E. Lee (Lewis F. Muir).
  • Frankie and Jhonny (Leighton Bros & Ren Shields).
  • Silver Heels (Neil Moret).
  • Lily Of Laguna (Leslie Stuart).
  • Moonstruck, de la comedia musical Our Miss Gibbs (Lionel Monckton).
  • The Convergence Of The Twain (Thomas Hardy)
  • y Songe d´Automne (Archibald Joyce)

        Fue probablemente ésta la última pieza que interpretaron y no Nearer, My God, To Thee, como algunos han dicho. La peculiaridad de este disco radica en que The White Star Orchestra ejecuta las piezas basándose en los mismos instrumentos y arreglos que la malograda Wallace Hartley Band; así pues el oyente participa del mismo universo sonoro de entonces.

        El violinista John  Hume era el miembro más joven del grupo. Hace poco, un familiar desveló que Hume embarcó habiendo dejado a su pareja encinta, prometiéndole que se casarían tan pronto regresara. Dos semanas después de su muerte, su padre recibió una carta de Black Talent Agency en la que se le exigía el pago del uniforme. El cuerpo del director del grupo instrumental, Wallace Hartley, fue localizado. Formado en la tradición metodista y con un concepto del honor y del deber que no admitía fisuras, influyó en los demás músicos para que no abandonaran su puesto, tanto más que habían recibido órdenes al respecto y que, para colmo, en aquel salón permanecieron demasiado tiempo al margen de la situación. El 18 de mayo, más de treinta mil personas asistieron a su funeral en la Bethel Independent Methodist Church, en Liverpool, en donde Hartley había cantado en el coro. Sus parientes tampoco se libraron de la factura del uniforme.

 

Bibliografía

  • Steve Turner: The Band that Played on. Thomas Nelson, editor. 2011.
  • Eduardo Martín de Pozuelo: Tocar hasta morir. La Vanguardia 13 de abril, 2012.
  • Yvonne Carroll: A Himn for Eternity, The Story of Wallace Hartley. NPI Media    Group, editor. 2002.
  • wwwencyclopedia-titanica.org

 


Escrito por Joaquim Zueras
Desde España
Fecha de publicación: Julio de 2012
Artículo que vió la luz en la revista nº 23 de Sinfonía Virtual.
ISSN 1886-9505

 


 

 

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