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LA MÚSICA COMO PENSAMIENTO. EL PÚBLICO Y LA MÚSICA INSTRUMENTAL EN LA ÉPOCA DE BEETHOVEN, EL NUEVO LIBRO DE MARK EVAN BONDS

Daniel Martín Sáez
Director de Sinfonía Virtual



(Nº 28, ENERO, 2015)



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RESEÑAS


Título: La música como pensamiento. El público y la música instrumental en la época de Beethoven
Autor: Mark Evan Bonds
Editorial: Acantilado
Páginas: 300
Idioma: Español (traducción del inglés)
Traductor: Francisco López Martín
Año: 2014

Edición del importante ensayo sobre Beethoven de Mark Evan Bonds, profesor de Musicología en la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill, donde trabaja desde 1992, publicada originalmente en inglés en el año 2006, bajo el título de Music as Thought. Listening to the Symphony in the Age of Beethoven. Después de esta obra, y este mismo año, Mark Evan Bonds ha publicado Absolute Music: The History of an Idea (2014, es decir, Música Absoluta: La Historia de una Idea), todavía sin traducir.
            No es la primera vez que Mark Evan Bonds analiza la figura de Beethoven. Ya lo había hecho en el año 1996 con otro de sus ensayos, After Beethoven: Imperatives of Originality in the Symphony, título que podríamos traducir como Después de Beethoven: la búsqueda de la originalidad en la sinfonía, aunque por desgracia tampoco disponemos de ella en español. De hecho, las tres obras citadas (contando la anterior y la posterior a esta) podrían verse como una trilogía, donde Mark Evan Bonds trata la estética musical del siglo XIX con su centro neurálgico en la figura de Beethoven y, concretamente, en la música instrumental. El subtítulo en inglés de la presente edición, como se habrá observado, es “Escuchando la sinfonía en la época de Beethoven”, que ha sido cambiado en la edición española por uno más detallado (“El público y la música instrumental en la época de Beethoven”), que sin embargo hace desaparecer el concepto nuclear de “sinfonía”, en el que se centra todo el estudio del autor. Si nos fijamos en los títulos en inglés, pero también en el contenido de las obras, la conexión de sus dos obras previas y Absolute Music de 2014 resulta innegable.
            En cuanto a esta última, Absolute Music trata justamente la época posterior a la muerte de Beethoven, como ya había ocurrido en After Beethoven (1996), pero esta vez centrándose en un concepto tan polivalente y ambiguo como el de “música absoluta”, acuñado por Wagner y con una tradición filosófica relativamente larga. Un precedente importante de este estudio lo encontramos en la obra de Carl Dahlhaus: La idea de la música absoluta, traducido al español hace tiempo.
            De hecho, el tema de Absolute Music había sido anticipado en el epílogo de la presente obra, titulado “Escuchar la forma: el refugio de la música absoluta”. Como puede verse en el índice, la obra se compone de un prólogo, cinco capítulos y un epílogo:

  1. Prólogo. Un género insólito: el ascenso de la sinfonía.
  2. Escuchar con la imaginación: la revolución en la estética.
  3. La escucha como pensamiento: de la retórica a la filosofía.
  4. Escuchar la verdad: la ‘Quinta Sinfonía’ de Beethoven.
  5. Escuchar el estado estético: el cosmopolitismo.
  6. Escuchar el Estado alemán: el nacionalismo.
  7. Epílogo. Escuchar la forma: el refugio de la música absoluta.

            Como podemos ver, por tanto, estamos ante una preocupación constante en la obra de Mark Evan Bonds, convertido ya en uno de los mayores expertos en el pensamiento musical del siglo XIX. La música como pensamiento es sin duda uno de los mejores ensayos que se ha publicado sobre la ideología musical decimonónica, pero es importante también para comprender la música de la actualidad, tanto desde un punto de vista histórico como ideológico, pues Mark Evans Bonds no trata aquí solamente la música de Beethoven, o el supuesto pensamiento de Beethoven sobre la cuestión, sino más bien la forma en que sus contemporáneos, desde muy temprano, hicieron de su música –y, concretamente, de sus sinfonías– un tipo de filosofía, en la que no sólo deben observarse luces, sino también sombras, como puede verse en su recepción nacionalista y en su uso partidario, por ejemplo, en la época nazi.
            Este ensayo nos muestra que Beethoven ha servido tanto a cosmopolitas como a nacionalistas, idealistas y formalistas, fascistas y demócratas. Desde la reseña de Hoffmann de la Quinta Sinfonía en 1810, que Evan Bonds considera “el texto de crítica musical más influyente jamás escrito” (p. 36), muchos vieron en las sinfonías de Beethoven el arquetipo de una sociedad modélica, de un hombre nuevo, de un mundo mejor. ¿Por qué ha tenido la música de Beethoven esta atracción? ¿A qué se debe esta inusitada pasión por la obra de un músico? Sin duda, la forma de la sinfonía puede explicar una parte: la reunión polifónica de distintas voces facilita la idea de comunidad que estaba forjándose entonces, pero ¿basta con una sencilla asociación como esa para aclarar las cosas?
            Marc Evan Bonds muestra la acelerada pero compleja forma en que se fue trabando la ideología del “pueblo” y de la “comunidad” a través de la música de Beethoven, que resultaría inexplicable sin los acontecimientos políticos de su momento y la utilización ideológica de la música del genio alemán. Para eso no basta con escuchar en el auditorio, sino que hace falta escuchar al auditorio: cómo reacciona el público, qué es lo que éste espera ver cuando asiste a un concierto, cuáles son sus expectativas y prejuicios. Pero esto no supone olvidar la música: “Dejar de centrarse en las obras para ocuparse de sus primeros oyentes –aclara Evans Bonds– no tiene que ir en prejuicio de la música”, aunque reconozca que le “interesan más las premisas de la percepción que las obras en sí mismas” (p. 19).
            Este proceso social es importante, sobre todo, a partir de la Cuarta Sinfonía de Beethoven (1807), la primera que se representó en una sala conformada por un público de pago, como ocurrirá con el resto de sus sinfonías a partir de entonces. Estas nuevas salas públicas (sin perjuicio de que sólo pudiera costearse la entrada una pequeña parte de la población), suponen el inicio de un cambio de concepción musical. Sólo a partir de aquí puede comprenderse la inversión de la jerarquía kantiana de las artes: no puede ser una casualidad que el auge de la música instrumental –y, en casos extremos, su conversión en “verdadera filosofía” (como vemos en Schopenhauer, pero también, todavía a mediados del siglo XX, en la obra de Adorno) o en “verdadera teología”– aparezca justamente cuando se consolidan los conciertos públicos, en un momento en que empieza a fraguarse el idealismo en Europa. De aquí a pensar que el individuo, ya sea como parte de una comunidad de libres e iguales, o bien como resorte de un mecanismo superior, puede pertenecer a esa filosofía superior, hay solo un paso.

 

Escrito por Daniel Martín Sáez
Desde España
Fecha de publicación: Enero de 2015
Artículo que vió la luz en la edición nº 28 de Sinfonía Virtual
www.sinfoniavirtual.com
ISSN 1886-9505



 

 

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