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La música en el Castillo del Cielo.
Un retrato de Johann Sebastian Bach

Daniel Martín Sáez
Universidad Autónoma de Madrid



(Nº 30, Invierno, 2016)



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RESEÑAS


Título: La música en el Castillo del Cielo. Un retrato de J. S. Bach
Autor: John Eliot Gardiner
Traductor: Luis Gago
Editorial: Acantilado
Páginas: 922
Idioma: Español (traducción del original inglés)
Año: 2015

John Eliot Gardiner es conocido, sobre todo, por su papel como director de orquesta, que podríamos resumir en tres grandes facetas: sus interpretaciones de música barroca (desde Monteverdi hasta Bach y Rameau), sus interpretaciones operísticas (desde Händel hasta Debussy, pasando por Gluck y Mozart), y su quizá menos conocida pero igualmente sólida labor como intérprete de música romántica (Beethoven, Berlioz, Schumann, Brahms), todas ellas bajo la rúbrica de la interpretación históricamente informada, acudiendo a instrumentos de época. Algunos hitos de su carrera son las Vísperas de Claudio Monteverdi (1989), las cantatas completas de Bach (2000), varias óperas de Mozart (Idomeneo, Die Entführung aus dem Serail, Le nozze di Figaro, Don Giovanni, Così fan tutte, La clemenza di Tito y Die Zauberflöte, todas ellas en los años noventa) o la Novena y la Missa Solemnis de Beethoven.

         Éstas deben mucho a instituciones fundadas por el propio Gardiner, como el Monteverdi Choir (1964), la English Baroque Soloists (1978) o la Orchestre Révolutionnaire et Romantique (1990), a las que podríamos añadir el sello discográfico Soli Deo Gloria (2005), creado para grabar las cantatas de Bach, y que después ha ido creciendo con otras grabaciones. A ello se suman las decenas de orquestas que ha dirigido por todo el mundo y los sellos para los que ha grabado, desde Decca y Deutsche Grammophon hasta EMI o Philips Classics. Con una trayectoria así, es significativo que Gardiner, considerado por muchos el mejor director de la tradición “historicista”, haya esperado a cumplir los setenta años para terminar de cristalizar otra de sus facetas, la de investigador y estudioso, indesligable de su labor como director. La música en el castillo del cielo, publicado en el año 2013 en inglés, es el resultado de toda una vida. La edición española está dedicada a sus compañeros y a Jaume Vallcorba, editor de Acantilado recientemente fallecido.

         Una vez más, la editorial Acantilado acierta al encargar a Luis Gago la traducción de este monumental retrato de Bach, acrecentando así su ya prestigioso catálogo de obras musicales. Para la presentación del libro, la editorial invitó a Gardiner a España, realizando una interesante entrevista donde Ramón Andrés se encargó de hacer las preguntas. Allí destacó Gardiner que el núcleo de la música de Bach está en sus cantatas, que se pueden entender como un ciclo similar a las narraciones de Dickens, donde Bach tenía que componer sin demora, periódicamente, adaptándose a cada momento, dando finalmente como resultado una visión global donde cada parte complementa a las demás. El universo de Bach, su vida, habría quedado reflejada en esas cantatas. Aunque Ramón Andrés sugiere a Gardiner que la música instrumental de Bach (fugas, música para órgano, conciertos, etc.) tiene también ese carácter y polivalencia, Gardiner insiste en las cualidades de la música vocal, por su relación entre música y texto, y en la manera tan sutil en que Bach expresa, a través de esa relación, su propia vida y su forma de ver el mundo. Gardiner es honesto al reconocer que se trata de una interpretación, más centrada en unas obras que en otras, aunque tocando todas las épocas de la vida de Bach. El subtítulo de la obra “un retrato de Johann Sebastian Bach”, acepta la dificultad de plasmar en un libro (aunque tenga mil páginas) el retrato definitivo del compositor, aunque también hace referencia a la propia biografía de Gardiner, cuyos padres habían adquirido uno de los dos famosos retratos de Bach pintados por Haussmann. Así lo cuenta en el primer capítulo del libro, el más breve, que tiene un carácter auto-biográfico.

         Esta idea es crucial para entender La música en el castillo del cielo, que deja abierta la puerta a que la música instrumental pueda servir para realizar otro retrato. Gardiner insiste durante la entrevista con Ramón Andrés en que siempre le pareció negativa la imagen de los compositores como genios intocables, alejados de la vida común y, por tanto, inalcanzables, incomprensibles. Las cantatas o las pasiones permiten un acercamiento más atento al que quizá sea el compositor más grande y a la vez más desconocido de la música occidental. Las primeras líneas del libro son ya iluminadoras: “Bach el músico es un genio insondable; Bach el hombre posee defectos demasiado evidentes, es decepcionantemente normal y en muchos sentidos sigue resultándonos invisible”. Tal como en sus conciertos, el libro trata de trasladar la grandeza de su música a través del personaje, en una línea de interpretación que podríamos remontar, salvando las distancias, al Mozart de Hermann Abert. Sin quedarse en un planteamiento biográfico, se trata de ver en la obra del autor una vida, una historia, una forma política, una filosofía e, incluso, una teología, pero sin abandonarse por ello a la búsqueda de un Zeitgeist. La música de Bach refleja conflictos entre el luteranismo y el pensamiento “racional” de la Ilustración, pero también los afanes de una vida complicada llena de acontecimientos vulgares. Sólo tras un cuidadoso análisis de su música Gardiner se atreve a concluir que “Bach el hombre era, rotundamente, cualquier cosa menos un muermo”, aunque al mismo tiempo afirme que “fue un ser humano absolutamente imperfecto, algo que no solemos tolerar en uno de nuestros héroes”.

         La erudición mostrada por Gardiner, hoy presidente del Archivo Bach en Leipzig, es abrumadora, lo que hace aún más admirable la sencillez de la obra y su unidad, tras casi mil páginas repartidas en catorce capítulos. La facilidad con que trata la mitología en torno a Bach y desmonta todo tipo de ideas preconcebidas, garantizan al lector una relativa libertad de crítica e interpretación, sabiendo en cada momento lo que Gardiner pone de su propia cosecha, que es (como en todas las biografías de Bach) casi todo. Esto hace muy meritoria su obra, pues el poder de convicción de Gardiner, allí donde otros estudiosos fantasean ostentosamente, está lleno de prudencia. Frente a quienes hacen de Bach un enigma, y de sus interpretaciones una piedra de Rosetta, aquí Gardiner admite en cada momento estar arriesgándose, dejándose llevar por su intuición, pero siempre tomando todas las cautelas y ofreciendo al lector los instrumentos para sacar sus propias conclusiones. Estos son sus capítulos:

  1. Bajo la mirada del Cantor
  2. Alemania en vísperas de la Ilustración
  3. El gen Bach
  4. La quinta del 85
  5. La mecánica de la fe
  6. El Cantor incorregible
  7. Bach en su mesa de trabajo
  8. ¿Cantatas o café?
  9. Ciclos y tiempos
  10. La primera Pasión
  11. Su ‘Gran Pasión’
  12. Colisión y conclusión
  13. El hábito de la perfección
  14. “El viejo Bach”
         Ante una obra tan amplia, cualquier tipo de resumen traicionaría al original. Nos limitamos pues a lo dicho para invitar al lector a leerla; una vez lo haya hecho, y sólo entonces, quizá querrá volver a leer la frase de Einstein citada por Gardiner en el Prólogo: “Esto es lo que tengo que decir sobre la obra compuesta por Bach en vida: escuchadla, interpretadla, amadla, veneradla y callaos la boca”. Gardiner ha acatado toda su vida esos consejos, esperando a su vejez para desatender el último de ellos, quizá para volver a callar y volvernos a ofrecer, en sus conciertos, la sabiduría recogida en esta obra

 

Escrito por Daniel Martín Sáez
Desde España
Fecha de publicación: Invierno de 2016
Artículo que vió la luz en la edición nº 30 de Sinfonía Virtual
www.sinfoniavirtual.com
ISSN 1886-9505


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