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Algeciras, después de Paco

Norberto Torres Cortés




(Nº 40, Invierno, 2021)



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RESEÑAS

 

(Ayuntamiento de Algeciras, Asociación Cultural Sirimusa, Digipack Llave USB producida por José Manuel León)


Paco de Lucía, sigue tocando tu guitarra,
para que a “toito” los flamencos,
nos siga alegrando el alma.
Morenito de Illora

 

Alegrar el alma por rumba, por tanguillo, por alegría, por bulería, pero siempre sin perder el compás. Así le cantaba el cantaor gitano ilurquense Guillermo Campo Jiménez (Illora (Granada), 1965) en 1996 (1), admirador de Camarón, quien le apadrinó con Pepe de Lucía como productor de su primer disco (2), hoy voz de referencia del grupo de Tomatito. Homenaje a Paco por los flamencos, hijos artísticos del dúo de cante y guitarra Camarón de la Isla-Paco de Lucía, después del que le tributó el jazz español de raíces “paqueras” (3). Francisco Sánchez Gomes “Paco de Lucía” (Algeciras, 21 de diciembre 1947-Playa del Carmen, México, 25 de febrero 2014), principal fuente y caudal de inspiración y guía de referencia, dejó huérfana la guitarra flamenca de concierto tras su fallecimiento hace seis años. También dejó aturdida y perpleja a la generación de guitarristas que encontraron su vocación y se hicieron concertistas después de verlo en TVE durante la infancia (4). Desde entonces, el lamento por este fallecimiento ha sido expresado por Vicente Amigo, quien le dedica una oración (5) con referencias evidentes a una comunidad andaluza imaginada o soñada, fuente lorquiana permanente o “esencia” del fondo pagano del flamenco, fuerza telúrica en comunicación con la naturaleza:

Será la Tierra
Serán los soles
Mares y Luna quienes te añoren
Será el flamenco
Quien con más fuerza
Te eche de menos y a ti te llore.

Será Sevilla
Será Triana
Será Santiago, Cai, Granada
Serán mis sueños por siempre tuyos
Será la Tierra.
Seca y mojada.

Transcurridos seis años después de la triste noticia y pasado el periodo depresivo de perplejidad, luto y desganas entre sus seguidores, la vida reclama ahora su protagonismo y nuevas semillas parecen brotar para seguir recordando su legado, construir el presente y continuar sus propuestas creativas. Algeciras, después de Paco es la iniciativa colectiva que tenemos ahora, capitaneada desde la ciudad natal del algecireño universal por José Manuel León, con nueve sonantas de Algeciras, o próximas al paisaje sonoro de Paco, con un mensaje claro que se desprende al final, a modo de conclusión.

El texto inicial del libreto que acompaña el digipack anuncia toda una declaración de intenciones que han motivado su realización:

Algeciras después de Paco, es agradecimiento, responsabilidad, honor y ganas... ganas de mostrar lo que hemos aprendido y respirado en nuestra querida Algeciras, honor por tener la oportunidad de representar un legado de valor incalculable, responsabilidad porque hablamos de Paco de Lucía y agradecimiento por la suerte de haber aprendido de la mejor escuela de guitarra flamenca del mundo.

Curiosamente el principio fue un “palo” poco ortodoxo, la rumba “Entre dos aguas” (1973),  “pelotazo” visionario ideado por Jesús Quintero desde su colina, que el tiempo viene a colocar como una de las piedras más sólidas de la arquitectura que representa la obra de Paco de Lucía. Este hit  tuvo sus balbuceos, medio improvisados (1971), medio punteados sobre una rueda de acordes, la cadencia andaluza sobre el toque por granaína, que el algecireño utilizaba también en paralelo con Camarón en otro forma binaria, los tangos extremeños. Por granaína, con un lírico trémolo a modo de preludio inmortalizado después en la toma de la Bastilla simbolizada por su concierto en el Teatro Real (1975), José Carlos Gómez y José Manuel León inician la banda sonora con un espectacular y original popurrí de las rumbas de su paisano. Lo adelantaron en las redes hace dos años (6). Un sentido, respetuoso y a la vez profundo homenaje a Paco y a su personalidad vitalista y creativa. A pesar de la originalidad aparente de la propuesta de este collage de melodías y colores asociados (7), siguiendo a su Maestro, José Manuel León y José Carlos Gómez recurren a la tradición, la del popurrí de melodías de aires nacionales y aires andaluces, con las que los primeros concertistas pre-flamencos o clásico-flamencos terminaban sus conciertos en la segunda mitad del XIX. Melodías que todo el mundo conocía, que todo el mundo  podía tararear, con las que todo el mundo se identificaba para formar una comunidad. Ahora la de los seguidores o “fans” de Francisco Sánchez Gomes, miles de personas disgregadas en los cinco continentes. Melodías internacionales y aires de jazz latino, la rumba ha sido la forma principal para la comunicación de Paco de Lucía en las hibridaciones de la globalización, como lo ha demostrado la compositora algecireña Diana Pérez Custodio (8), A dúo, otro formato clásico de la guitarra flamenca de concierto, los dos compadres deconstruyen las célebres rumbas para diseñar un alegre mosaico de sonoridades, evocando las influencias recibidas y preferencias de Paco en su transitar por la World Music. Desde lo andaluz, pasando por lo cubano, el jazz latino, el free-jazz, referencias a Albéniz y a Falla, a la copla, el pop gitano, etc. van y vienen constantemente de una rumba a otra en un virtuoso ejercicio de intertextualidad, sin caer en el pastiche, sino comunicando a través de un mismo lenguaje, el de la música de Francisco Sánchez Gomes. La rumba, al igual que la bulería, el tanguillo, las alegrías,  son formas consideradas hasta hace poco como “poco serias”, “de guasa”, por una afición inclinada tradicionalmente hacia el lado trágico del flamenco, hacia “lo jondo”. De alguna manera Paco de Lucía las ha dignificado, con una laboriosa propuesta de variaciones sobre sus inagotables recursos rítmicos,  ampliando y modulando sus armonías para poner en valor su discurso melódico.

La historia del flamenco y la genealogía de sus intérpretes están allí para evidenciar que este género  musical, dancístico y lírico, ubicado entre lo popular y lo culto (9), se ha cultivado y se sigue cociendo de forma doméstica y profesional entre familias gitanas y no gitanas, socialmente pertenecientes a las mal llamadas “clases bajas”, localizadas en varios puntos de la geografía española, pero de forma abrumadora en Andalucía. En este sentido, la familia de Paco de Lucía no es una excepción. El segundo toque solista de Algeciras, después de Paco confirma una vez más que, además del espacio geográfico, el flamenco es también un espacio humano de transmisión de valores entre generaciones.

Antonio Sánchez (Madrid, 1984) (10), “madrileño de Algeciras” según propia definición en Onda Algeciras TV (11), hijo de Antonio Sánchez Gomes ( Algeciras, 1942-2014) que falleció dos meses después de su hermano Paco (12) y cuya influencia consejera sobre Paco de Lucía “desde fuera del oficio”, como la de Félix Grande, queda por profundizar. Persona manifiestamente tímida, cuya mirada huidiza ante las cámaras en entrevistas recuerda la de su tío Paco en la serie Rito y Geografía del Cante (1973), está actualmente comprometido en explorar las relaciones entre flamenco y jazz abiertas por Paco de Lucía (13), colaborando en proyectos con antiguos miembros del septeto. Elige para homenajear a su tío la forma que quizás mejor lo defina, el toque por alegrías. Evocadora del estilo de la insuperable “La Barrosa” (1987), su composición reúne todos los ingredientes que Paco de Lucía exploró para actualizar las dieciochescas jotas gaditanas: aire de danza, en este caso el baile por alegrías de tan dilatada presencia en la historia del género flamenco, exhibición del virtuosismo propio de la guitarra flamenca y de sus técnicas específicas (alzapúas, rasgueados, picados, arpegios rítmicos), la transparente tonalidad mayor evocadora del clasicismo gaditano dieciochesco (recordando en este sentido a Giuseppe Domenico Scarlatti), con sus dos acordes de tónica y dominante en el quinto grado como polo de atracción del despliegue de las técnicas especificas referidas, modulaciones coherentes y lógicas como parte de las variaciones o falsetas, atisbo de la posibilidad  de improvisación sobre la rueda de acordes, a la manera del jazz, sin perder el carácter danzante y alegre de la forma. Algeciras, después de Paco, sigue sonando a alegría, quizás como le gustaría al Niño de la Portuguesa, y pregona ahora su sobrino.

Después de esta luz vitalista, salinera y juguetona (14), la noche, la pena y la tristeza en el tercer corte, con  otro sobrino de Paco de Lucía, nieto de Antonio Sánchez y Luzia Gomes, más maduro y curtido en la profesión de artista del género flamenco. Se trata de José María Bandera (Algeciras, 1960), hijo de María, hermana mayor de la saga. Sus primeros pinitos con la guitarra fueron iguales que los de sus tíos, empezar a la vera del abuelo y del barrio, luego en Madrid donde están los medios para ser profesional. Su trayectoria resulta impresionante (15), formando parte del Ballet Nacional de España durante más de trece años y componiendo la música de algunas de sus clásicas coreografías, referencia hoy en el repertorio del BNE. Pero sobre todo formó parte entre 1989 y 1991 de Solo, dúo, trío, aquella propuesta guitarrística que Paco de Lucía ideó para descansar de su septeto y promocionar internacionalmente la guitarra española, flamenca y clásica, a partir de la experiencia star system de su colaboración con John Mc Laughlin y Al Di Meola. Volvería a estar a la vera de Paco, formando parte de su septeto, de 1999 a 2001. José María Bandera y Juan Manuel Cañizares fueron maestros de Antonio Sánchez “junior”. Evocará ahora la soleá “La villa vieja” (1998) con “Siempre Paco”, un dolorido recuerdo por soleá a ritmo de soleá por bulería, contrapunto sentimental de la alegría anterior de su primo Antonio.

 El cuarto corte,  “Amor de luna”, presenta de forma sencilla libre y a ritmo de vals el envolvente sonido inconfundiblemente “paqueño” y la natural facilidad para componer melodías cantables que caracteriza a los guitarristas de Algeciras. En este caso Salvador Andrades, polifacético guitarrista y uno de los principales Maestros de la enseñanza y divulgación de la guitarra flamenca en Algeciras,  padre de José Manuel León, guitarrista productor de lo que estamos reseñando. Formado por nombres locales del Campo de Gibraltar como Paco Martín, Andrés Rodríguez y Pepe Fernández, también estuvo varios años con Antonio Sánchez Pecino, padre de Paco de Lucía, asegurando con ello la recepción de una escuela y forma de entender el flamenco y su producción más allá del estricto ámbito familiar.

Algeciras es también el lugar de nacimiento de Luis Balaguer (1958), guitarrista ecléctico de formación clásica (Conservatorio Superior “Rafael Orozco” de Córdoba), muy conocido entre los guitarristas flamencos andaluces de formación académica por haber sido durante varios años docente de guitarra flamenca y jazz-flamenca en el Superior de Córdoba, especialidad que imparte hoy en el Conservatorio Profesional de Música de Jerez de la Frontera. Formado en la guitarra flamenca con el algecireño Paco Martín y el jerezano Parrilla de Jerez, Luis Balaguer integra esta comunidad abierta de músicos gaditanos como Tito Alcedo (Barbate, 1958), Nono García (Barbate, 1959), el pianista Chano Domínguez (Cádiz, 1960), al que se podría sumar el cantautor Javier Ruibal (El Puerto de Santa María, 1955), creadores de una música abierta y receptiva a las corrientes musicales de la World Music a la vez que de expresiones gaditanas, con el mismo espíritu de libertad formal que el jazz. Desde la tradición flamenca, Paco de Lucía tuvo la misma actitud libertaria ante el hecho musical. No es una casualidad si encontró en el jazz-latino puntos de encuentro y formas “hermanas” para compartir lo musical. Sin alarde de virtuosismo, pero con un gusto exquisito por armonías abiertas y ritmos brasileños, su tema “Isla de la Paloma” conecta con el Paco de Lucía más latino, el de Zyriab (1990) y de Cositas buenas (2004).

 Maestro de maestros, entre ellos Salvador Andrades que lo señala como icono del toque flamenco en el Campo de Algeciras en los sesenta y setenta del siglo pasado, destacando su excepcional técnica en esta época (16), el quinto corte rescata por soleares el toque clásico de acompañamiento de Francisco Martín López “Paquito Martín” (Algeciras, 31 de diciembre de 1944 - 9 de diciembre 2012). Formado en la barriada de la Bajadilla con Antonio Sánchez Pecino en la misma época que  Paquito de Algeciras (17), casi de su misma edad, desde la perspectiva etnomusicológica esta grabación nos parece excepcional, por reflejar el sonido barbero y la sólida base de acompañamiento al cante,  primer sustrato que alimentó el oído de Paco de Lucía. Allí está su sonido profundo y flamenquísimo por soleares en “Retrato”, aunque mermado de facultades, donde reconocemos falsetas ya clásicas procedentes del Maestro Patiño, tan apreciadas por Melchor de Marchena. Martín lo recordará en el temple para asentar el peso del toque, además de falsetas para modernizar esta tradición sin salirse de la base armónica de partida, como lo hizo Enrique de Melchor. También detalles que recuerdan a Paco, citado en su trémolo, o en los ligados en la quinta y sexta cuerdas combinados con arpegios sobre el acorde Fa mayor sin el índice como cejilla, variación rítmica sobre la base tradicional que Pepe Habichuela desarrollará también. Maneras que suenan en la soleá “La villa vieja” del disco LuZía (1998) y en la soleá “Siempre Paco” de José María Bandera, una forma de sentir y expresar con peso el toque por soleá que, por lo oído, ha pasado de generación en generación en Algeciras.

Después del padre, el hijo Antonio Martín (Algeciras, 1991), crecido en la calle San Francisco, justo enfrente de la casa dónde nació Paco de Lucía. Formado, como no, por su padre que le regaló un requinto a la edad de cinco años (18), es el guitarrista más joven de este proyecto que reúne a cuatro generaciones de guitarristas flamencos algecireños (1944-1991), valor cultural e histórico añadido a esta valiente y original iniciativa, además del exquisito cuidado y profesionalidad de la producción.

Antonio Martín intervendrá en un toque por taranta, “Patio Caldera”. Resulta sintomático que sea el único toque libre en un disco marcado claramente por la percepción rítmica del flamenco que tiene esta comarca gaditana. Toque templado dejando sonar los acordes y sus armónicos, tan apreciado por Paco de Lucía en sus toques levantinos. Antonio Martín evoca en este sentido al Maestro de Algeciras, y el punto de reverb a modo de eco en sus toques libres.

El penúltimo corte corre a cargo de Salvador Casas (Algeciras, 1983), guitarrista fiestero según nos indica el libreto, formado con Ramón de Algeciras, Paco Martín y Salvaor Andrades. “Manuela”, una bulería sin sorpresa, de buena factura, construida sobre todo en torno a las nuevas dinámicas rítmicas que permite la base palmas/cajón, alternando reposos arpegiados “a lo fino”, con tensiones en los remates “a lo barbero” con golpes, pulgar y rasgueados contundentes.

Los tanguillos híbridos “De Algeciras a Estambul”, otro dúo de los compadres José Manuel León y José Carlos Gómez, con evocación a Pepe de Lucía cantando por tanguillos en Peroche (1993), con variaciones de “Puerta de la Caridad” de José Carlos Gómez (19), con inclinaciones a la colombiana “Monasterio de Sal” (1981), como lo hizo Paco en su tanguillo” Casilda” (1987), cierran a modo de  guiño cultural a la ubicación geográfica del Campo de Gibraltar.

Además de los guitarristas, un plantel de conocidos y reconocidos percusionistas, habituales en producciones de músicas flamencas, aseguran con eficacia el contrapunto rítmico de las sonantas.  Ellos son Paquito González, Ángel Sánchez “Cepillo”, Adrián Trujillo y Ruven Ruppik.

Tres muestras multimedias, con clara vocación de promocionar la ciudad de Algeciras a través de su célebre ciudadano del mundo (20), completan la reivindicación de una escuela algecireña del toque flamenco, con Antonio Sánchez Pecino, su familia, sus discípulos, y sobre todo la figura internacional de Paco de Lucía, como anclajes en un territorio singular, puerto y punto de encuentro entre tres continentes.

 

 

(1) Morenito de Illora, A Paco de Lucía, Fonodisco FD 30072, Barcelona, 1996, con las guitarras de Tomatito, Pedro Sierra y Paco Fernández.

(2) Morenito de Illora, Morenito de Illora con Juan Manuel Cañizares, Pasión CIA M-38762- Madrid, 1991. Además de Juan Manuel Cañizares en el acompañamiento, señalar la colaboración de Carles Benavent y Chano Domínguez, y la de José Fernández Torres “Tomatito”, que firma el tema “Dame tú” con Pepe de Lucía, autor de todos los temas.

(3) Jorge Pardo y Chano Domínguez, 10 de Paco, Nuevos Medios NM 15 665, Madrid, 1994. Según nuestra opinión, una obra maestra del flamenco-jazz, o jazz-flamenco, según la formación y gustos musicales del y de la oyente.

(4) Es recurrente el valor simbólico del primer contacto que relatan no pocos guitarristas flamencos después de ver a Paco de Lucía, una estrella musical en España en los 70, después del éxito de su rumba “Entre dos Aguas”. Hemos podido observar que este mismo impacto, y a través del mismo medio, TVE, ocurrió en concertistas españoles de la guitarra clásica, después de ver y oír a Andrés Segovia. Dos personalidades carismáticas por consiguiente, ambas andaluzas, aficionaron y orientaron a la guitarra de concierto, flamenca y clásica, a través de un nuevo medio de difusión, la televisión. La afición no parece producirse solo a través del sonido, sino acompañada de la imagen de dos instrumentistas carismáticos y aclamados por los públicos de la época, elitistas y populares.

(5) Vicente Amigo, “Requiem”, en Memoria de los Sentidos, Sony Music 88985377561, Madrid, 2017.

(6) «Toda una rumba», lo mejor de Paco de Lucía, en línea en https://www.youtube.com/watch?v=c67DEo_vGlE

(7) Los del artista plástico Osvaldo Lobalzo en el previo de youtube.com,

(8) Pérez Custodio, Diana: Comunicación y cultura, entre lo local y lo global: la obra de Paco de Lucía como caso de estudio, tesis doctoral, Universidad de Málaga, 2003. Precisamente, parte de esta tesis será editada en libro por la autora, con el título Paco de Lucía. La evolución del flamenco a través de sus rumbas, Universidad de Cádiz, Cádiz, 2005.

(9) Cómodo binomio conceptual hoy en plena revisión posmoderna.

(10) Paco de Lucía tiene además otro sobrino guitarrista, hijo de Pepe de Lucía, tocaor flamenco en sus inicios, hoy integrante del grupo de su hermana menor la cantante de pop Malú, José de Lucía (1977), quien ha grabado en el sello “El Pescador de Estrellas” del productor Paco Ortega el disco José de Lucía, Emi Music, B004YERS6M , Madrid, 2011.

(11) Programa “Flamenco La Cueva del Gato, T.2. Programa 9”, 26 de abril de 2016. En línea en [https://www.youtube.com/watch?v=R927UFf-DgM]. Consultado el 21/12/2020.

(12) García Reyes, Alberto.- “Muere Antonio Sánchez, hermano de Paco de Lucía”, en ABCdeSevilla, 18/05/2014. Leído en línea en [https://sevilla.abc.es/cultura/musica/20140517/sevi-muere-hermano-paco-lucia-201405171417.html] el 21/12/2020.

(13) En este sentido, resulta muy interesante ver y oír la entrevista como artista invitado que realizó el 16 de diciembre de 2011 para el Berklee Valencia Campus. Momento en el que le llama el Niño Josele, segunda guitarra de Paco desde 2004 en la gira de “Cositas Buenas”, y proponer que le sustituya. Estará con su tío hasta 2014. Los mensajes están claros, hoja de ruta del Maestro que va más allá del flamenco e indica conseguir para las músicas del Mediterráneo el mismo progreso, evolución y transformación transcurridos por el soul, el rock y el jazz: “Yo no me esperaba que fuese a caer un Berklee en España, ¿no? Y además desarrollando las músicas mediterráneas, tanto el flamenco como las músicas de Grecia, de todo el Mediterráneo. Me parece genial porque esta música es super importante, y quizás no está tan valorada como el soul, el rock y el jazz, que esto está ya más que catalogado. El flamenco y el resto de músicas mediterráneas no está al mismo nivel, y tiene la misma fuerza que el soul y el jazz, a mi forma de ver. Entonces es muy importante que se haga, y espero que dure toda la vida”. 

(14) “No hay Maestro que enseñe el Arte. Ni Médico que cure la guasa” se puede leer en una cerámica en la casa algecireña de Ramón de Algeciras.

(15)  Para más datos, consultar su web http://www.josemariabandera.com.

(16) Domínguez Saucedo, “El mundo del flamenco llora a un guitarrista genial, Paco Martín”, en Andalucía información, 10/12/2012, En línea en: https://andaluciainformacion.es/andalucia/266689/el-mundo-del-flamenco-llora-a-un-guitarrista-genial-paco-martin. Consultado el 21/12/2020.

(17) Luis Soler, en su enciclopédica recogida de datos Flamencos del Campo de Gibraltar  publicada en el año 2000 por la Fundación Municipal de Cultura “José Luis Cano” de Algeciras, nos dice en la pág. 268 que “con trece años asistía a las clases que Antonio Sánchez impartía en su casa de la calle Barcelona”, o sea en 1957, cuando Paco de Lucía tenía 9/10 años.

(18) Como hicieron con Francisco Rodríguez Murciano “El  Murciano” (Granada, 1795-1848). considerado como el primer guitarrista flamenco o “pre-flamenco”.

(19) Tanguillo de su disco Origen, Amorarte Music, 2016.

(20) “Todo una rumba” y  la taranta “Levante” de Antonio Sánchez ya referidos, y el colectivo “La silla de Paco”(en línea en [https://www.youtube.com/watch?v=TyZkys58-lw].

 

 

Escrito por Norberto Torres Cortés
Desde España
Fecha de publicación: Invierno de 2021
Artículo que vió la luz en la edición nº 40 de Sinfonía Virtual
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ISSN 1886-9505


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